En el Aula Magna del Hospital Garrahan, más de 700 trabajadores, algunos de manera presencial y otros conectados por Zoom, votaron de manera unánime un paro total de actividades para el jueves 29 de mayo. La medida de fuerza, que incluye a residentes, médicos de planta, enfermeros y personal administrativo, se da en el marco de un conflicto salarial que, según denuncian, lleva más de un año sin respuestas.
“El conflicto viene desde abril del año pasado. Reclamamos sin respuesta fija. Desde diciembre, nuestro sueldo aumenta entre el 1% y el 1,3%, como el del personal de Nación. Según el índice inflacionario, nuestros salarios deberían estar un 53% por encima de lo que están”, explicó Guillermo Alegre, delegado de residentes.
El paro será acompañado de una movilización al Ministerio de Salud a partir de las 13 hs. Además, se resolvió en asamblea mantener la huelga por tiempo indeterminado hasta obtener una respuesta formal. “El hospital funciona porque hay personal contratado para suplir las guardias mínimas y no poner en riesgo la salud de los chicos”, aclaró Alegre.
“Nunca viví algo así”, dice Norma Lezana, nutricionista, que fue de las primeras en ingresar al hospital, a los seis meses de su inauguración en 1987. “Venimos arrastrando una caída del salario desde 2017 pero siempre con mesa de diálogo y alguna mejora, esto ahora no está pasando”.
Los residentes cumplen una carga horaria de aproximadamente 70 horas semanales, que incluyen guardias de 24 horas una vez por semana y dos guardias de 24 horas durante los fines de semana. A diferencia de otras jurisdicciones, las guardias no se pagan como horas extras. “Un residente de primer año cobra 797.061 pesos. Después de ocho años de carrera, es muy angustiante que no te alcance para pagar la SUBE, ni para comer carne dos veces por semana o para pagar la luz”, señaló Alegre.
Laura Feldman, residente de cuarto año, expresó su preocupación: “Este año, sin ningún tipo de respuesta o paritaria con un aumento mínimo, decidimos volver a hacer paro. La semana pasada hicimos un paro de tres días sin guardia, esta semana uno de 96 horas, y ahora vamos por el paro por tiempo indeterminado”. Feldman lamentó la situación: “Lo que más me gusta hacer es estar dentro de un hospital trabajando con mis pacientes. Me quedan tres meses de residencia y me encantaría terminarlos bien, pero estoy marchando por un reclamo que no puede ser”. Y agregó: “Yo entré al hospital con la idea de quedarme toda la vida, pero si cobro 3000 pesos la hora y en una clínica privada pagan 20000, no te queda mucha opción”.
El Hospital Garrahan es uno de los centros de salud pediátricos más importantes del país. Realiza más de 10.000 cirugías de mediana y alta complejidad por año, atiende alrededor de 600.000 consultas anuales, recibe al 40% de los pacientes oncológicos del país y realiza el 50% de los trasplantes pediátricos en Argentina. Sin embargo, la crisis de personal es creciente: “Se fueron más de 200 médicos especializados del hospital”, advirtió Feldman.

Desde la Junta Interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), su secretario general Alejandro Lipcovich detalló que los sueldos del personal están por debajo de la línea de pobreza: “Un enfermero con diez años de antigüedad cobra 850.000 pesos, un ayudante de servicio 700.000, un administrativo recién ingresado 800.000. Sin un refuerzo presupuestario, el Garrahan, tal como lo conocemos, va a dejar de existir”.
Lipcovich sostuvo que el conflicto es parte de una política más amplia de desfinanciamiento: “El Gobierno quiere destruir la salud pública, y eso incluye al Garrahan. Hacemos un llamado a la población porque es su derecho acceder a un hospital de alta complejidad como éste. Hay administrativos que renuncian para trabajar en Uber porque les rinde más”.
Lezana advirtió que la situación llegó a un límite: “Este año ya hubo 45 renuncias del personal de salud, es un goteo permanente. Los equipos se desgranan porque falta un médico vespertino, un farmacéutico o un especialista en biología molecular. No hay llamados a concurso para cubrir esos cargos ni los que se jubilan, y la atención de alta complejidad se resiente”.
Lezana explicó que, si bien se incorporaron partidas presupuestarias para gastos operativos, no hubo refuerzos para salarios. “Nos dicen que no hay plata y que tenemos que soportarlo hasta fin de año. Con un sueldo 100% por debajo de lo que debería ser, se complica mucho. Hay residentes que abandonan la residencia porque no pueden vivir con el salario que cobran. Están en una situación límite: jornadas larguísimas, pacientes muy complejos y sueldos que no alcanzan para comer carne dos veces por semana”.
El conflicto no es nuevo: ya en años anteriores se realizaron protestas, incluyendo paros y campañas de visibilización, como simulacros de reanimación cardiopulmonar (RCP) o intervenciones en estadios de fútbol. Sin embargo, las medidas no lograron revertir el deterioro salarial y presupuestario del hospital.
Los trabajadores señalan que el Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, no brinda respuestas concretas. “Siempre nos hablan a través de intermediarios. Ahora logramos que la situación se visibilice en los medios, algo que no pasaba en años anteriores. Esperamos que eso genere resultados positivos”, expresó Alegre.
La asamblea no solo definió el paro y la movilización para el jueves 29, sino también una denuncia penal por abandono de las autoridades y una interpelación a los diputados nacionales para que blinden el presupuesto del hospital. Además, se convocó a una nueva asamblea para el martes siguiente, en la que se evaluarán los pasos a seguir.
“Este no es un reclamo corporativo”, subrayó Lipcovich. “Estamos peleando por el derecho a la salud de los chicos. Si no se garantiza el financiamiento del Garrahan, se pone en riesgo la atención pediátrica de todo el país”, concluyó.





