A pesar de las bombas: la dictadura sionista ataca Irán

🇮🇱 Es el quinto país que ataca en un año y medio. El rol de la ONU, el plan nuclear israelí y los nazis judíos.
13/06/2025

El régimen sionista atacó Irán: es el quinto país al que bombardea en apenas un año y medio. Redujo Gaza a escombros, invadió el sur de Siria con la anuencia del flamante gobierno islamista, atacó Líbano con la excusa de destruir a Hezbollah y violentó el lejano Yemen, desde donde los hutíes se levantaron en rechazo al genocidio palestino. Ahora se mete con su histórico archienemigo: la República Islámica de Irán. El Estado de Israel, lejos de ser una democracia laica, es una dictadura judía: Netanyahu gobierna desde 2009 y en 2018 se convirtió en un estado religioso (con la ley de Estado Nación). Actualmente busca reconfigurar la geopolítica de Medio Oriente e invade a la principal potencia regional no alineada a los EE.UU.

Irán es una potencia militar, económica y geopolítica. Desde la Revolución Islámica que expulsó en 1979 al Sha Reza Pahleví (liberal y pro-británico), el gobierno del Ayatollah Jameini configuró un marco de alianzas importante en todo el Oriente próximo, de tendencia antiimperialista y en oposición a Israel y Estados Unidos. Irán es también una potencia aeroespacial y nuclear, pero a diferencia de Israel no tiene bombas atómicas. En cambio, el Estado sionista desarrolla ojivas nucleares desde hace años: en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, en la ciudad de Dimona, se calcula que puede tener hasta 50 cabezas nucleares. Mordechai Vanunu, científico israelí que denunció el desarrollo nuclear sionista, fue condenado a 18 años de prisión y desterrado del país.

Nazis judíos. El momento en que este ataque tiene lugar no es casual: la coalición de gobierno que comparte el Likud (Netanyahu) con los ultraortodoxos (Ben Gvir y Smotrich) tambaleaba por diferencias internas. ¿El debate? El privilegio que tienen los judíos religiosos de no ser enlistados en el Ejército. Netanyahu amenazó con convocarlos y, en respuesta, los extremistas amagaron con retirarse del gobierno. Pero luego de la tensión, el primer ministro los consintió con el gesto que pedían: profundizar la guerra atacando a Irán. Ben Gvir es un colonizador sionista que ha sido condenado en ocho ocasiones por delitos que incluyen racismo, vandalismo y apoyo a una organización terrorista. Fue quien, desde su cargo de ministro de Seguridad, instó al Ejército israelí a disparar contra niños palestinos. Darwinismo social, supremacismo religioso y limpieza étnica: cualquier similitud con la Alemania de 1938 es pura coincidencia.

El ataque de Israel se enmarca dentro de la crisis de legitimidad de la ONU. Con 60 mil muertos en Gaza, la mayoría de ellos mujeres y niños, con una hambruna extendida y todos los crímenes de guerra habidos y por haber cometidos por el ejército sionista, las Naciones Unidas no supieron, no pudieron o no quisieron responder. La crisis del sistema-mundo heredado de la posguerra muestra su agonía más clara en el caso israelí: después de ser condenado por “crímenes contra la humanidad”, de que la Corte Penal Internacional pidiera la captura de Netanyahu por genocida y de que la abrumadora mayoría de la Asamblea General condenara la limpieza étnica en Gaza, nada sucedió. Estados Unidos vetó todos y cada uno de los proyectos del Consejo de Seguridad que pretendían subsanar la situación. Ante la ausencia de consecuencias por sus crímenes de guerra, el sionismo se envalentona y vuelve a la carga. Hasta las últimas consecuencias.

El último líder de centroizquierda israelí se llamó Yitzak Rabin. Fue el tipo que, en Oslo y junto al caudillo revolucionario Yasser Arafat, firmó los consensos más avanzados de diálogo entre ambos pueblos. A Rabin lo asesinaron. Pero no lo mató ningún terrorista palestino: lo liquidó un judío ultraortodoxo radical. A partir de entonces, el dominio del Likud (extrema derecha laica) -que se había fortalecido luego de la guerra de 1973- fue abrumador. Pero no es un fenómeno de dirigencias, ya que la sociedad israelí está tan a la derecha como sus líderes. Según un sondeo de la Universidad de Pensilvania, el 47% de los judíos israelíes está a favor de matar a todos los palestinos de Gaza y el 82% a favor de su expulsión. Mientras el mundo mira a Gaza, el régimen sionista financia las invasiones de colonos armados en Cisjordania, expulsando a la población originaria y conquistando aún más territorio.

En tanto, el payaso que nos gobierna visitó nuevamente Israel. En momentos donde el ente sionista pierde apoyo internacional, nuestro presidente aseguró que mudará la embajada argentina a Jerusalén, ciudad de tutela compartida por resolución internacional. Es otra provocación de un presidente más preocupado por los mimos del Rebe de Lubavitch que por la suerte de su pueblo. Israel jamás ha acompañado el reclamo de soberanía argentina sobre Malvinas, a diferencia de la totalidad de los países árabes y musulmanes que siempre defendieron nuestra posición. Israel es aliado de Estados Unidos, Gran Bretaña y la OTAN, mientras Irán representa la más reciente incorporación al BRICS. Israel brindó armas a la dictadura, reforzó militarmente al apartheid sudafricano y es -además de Estados Unidos- el único país que apoya el bloqueo a Cuba. Ta clarito que estamos jugando para el enemigo, ¿no?

Caen los misiles en Tel Aviv mientras termino de escribir esta nota. Todo indica que la situación tiende a escalar. Al menos 78 civiles murieron en Irán. Los medios occidentales, como siempre, narrarán esto desde la perspectiva israelí, poniéndole nombre, rostro y apellido a las víctimas judías y sumando números en el contador cuando los que caigan sean los otros. Para que vos sepas quién es la familia Bibas, pero no tengas ni la más pálida idea de la historia de vida de los 60 mil palestinos muertos. En una guerra, la información también es parte del botín. Frente al bombardeo mediático pro-israelí, (quizás) un gesto válido sea informarse con medios que cuenten la historia desde el lado de los oprimidos y no de los opresores.

Compartí
Foto del avatar

Una vez abrazó al Diego y le dijo que lo quería mucho. Fútbol, asado, cumbia y punk rock. Periodista e investigador. Trabajó en C5N. AM530, TeleSUR, HispanTV y TVP. Desde hace 12 años le pone cabeza y corazón a El Grito del Sur. Actualmente aporta en campañas electorales en Latinoamérica.