A finales de mayo, el sistema sanitario se vio sacudido: al menos 34 personas fallecieron tras recibir fentanilo contaminado en hospitales y clínicas de La Plata, Ciudad de Buenos Aires y Rosario. El fentanilo involucrado no es el conocido por su uso ilegal o consumo recreativo, sino una versión clínica y regulada del opioide que se emplea desde hace más de 40 años en procedimientos de anestesia general, sedación en unidades de terapia intensiva y cuidados paliativos. Se trata de una droga de alta potencia, cien veces más fuerte que la morfina, que requiere control riguroso en su elaboración y administración.
Las primeras alertas surgieron a mediados de mayo, cuando diversos hospitales comenzaron a reportar casos de infecciones graves y muertes asociadas a pacientes que habían recibido fentanilo como parte de tratamientos estándar. La situación rápidamente se volvió crítica y derivó en una investigación penal, liderada por el juez federal Ernesto Kreplak.

Los primeros indicios apuntaron a tres lotes específicos del medicamento “Fentanilo HLB / Citrato de fentanilo” en presentación inyectable de 0,05 mg/ml. Éstos fueron elaborados por HLB Pharma Group S.A, con participación en la cadena de producción de Laboratorios Ramallo S.A. Se pudo detectar que fue elaborado en una planta sin habilitación: no se trata de un hecho aislado, ya que HLB y Ramallo arrastran un largo historial de irregularidades que incluyen la producción sin habilitación, uso fraudulento de registros sanitarios y medicamentos fabricados en condiciones precarias.
Luego de rigurosos análisis, se pudo determinar que las ampollas estaban contaminadas con las bacterias Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae productora de metalo-beta-lactamasa (MBL), ambas patógenas y capaces de causar infecciones severas, en especial en pacientes inmunocomprometidos, como lo son aquellos que requieren tratamiento con este opioide.
Los dos laboratorios fueron allanados y clausurados por orden judicial. La Justicia secuestró documentación técnica y comercial, y ordenó inmovilizar todos los productos aún no distribuidos. Asimismo, se exigió a droguerías y centros médicos de todo el país que informen si habían adquirido estos lotes de fentanilo contaminado.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) actuó formalmente al detectar el vínculo entre los casos clínicos y los lotes específicos de fentanilo. Mediante la disposición N° 3156/25 prohibió inmediatamente el uso y distribución del lote 31202, vencimiento 09/26; Certificado N° 53.100, e instruyó a los centros de salud a identificar posibles pacientes expuestos.
Por orden de la Justicia, la ANMAT debió presentar en 48 horas toda la documentación referida al laboratorio, desde permisos hasta informes de fiscalización. También se exigió el rastreo de todos los productos aún en circulación en hospitales y droguerías. La lupa está puesta sobre si hubo omisiones en el sistema de vigilancia sanitaria y cómo se permitió la llegada de medicamentos contaminados a quirófanos y terapias intensivas. Además, las historias clínicas de las víctimas están siendo analizadas por peritos judiciales: se busca confirmar el momento exacto de la administración del medicamento y su correlación con el inicio de los síntomas. También se ordenó que el fentanilo fabricado por HLB Pharma, así como todos los medicamentos de este laboratorio, permanezcan inmovilizados en cuarentena. Con la medida se busca detener la circulación de partidas contaminadas del anestésico, específicamente los lotes 31202, 31244 y 31200, aunque también se monitorean posibles nuevos reportes de contaminación.
La tragedia del fentanilo contaminado pone en evidencia grietas estructurales en el sistema de salud: la fragilidad de los controles sanitarios, los límites del accionar estatal en tiempo real y los riesgos del desfinanciamiento en áreas clave como la fiscalización de laboratorios y droguerías. Hoy, la investigación avanza en dos frentes: la contención del brote sanitario y la determinación judicial de responsabilidades en la producción, control y distribución de los fármacos contaminados.





