Desde la publicación del decreto 345/25 en el Boletín Oficial, la degradación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) se hace efectiva, perdiendo su autonomía en materia de ejecución de políticas públicas. Esto tiene su correlato negativo en las bibliotecas populares de distintas provincias, que enfrentan cada vez mayores dificultades para continuar impulsando la lectura, las clases de apoyo y los talleres gratuitos para la comunidad.
Diana Sales, integrante de la Biblioteca Popular Edgar Morisoli en La Pampa; y Mara Martínez, presidenta de la Biblioteca Popular Campo Verde en Jujuy, comentaron a El Grito del Sur los desafíos para continuar las actividades de promoción de la lectura frente al ajuste gubernamental.
En las bibliotecas se lleva a cabo un trabajo muchas veces invisible y silencioso, ya que se trata de territorios donde no suelen llegar otras expresiones culturales. Actualmente brindan una gran variedad de propuestas: obras de teatro, danza, música, obras de títeres, talleres, información ciudadana, clase de apoyo y hasta conferencias. Como explica Martínez, son espacios que articulan con todos los sectores de la cultura y que dan acceso a la educación, internet, difusión de la lectura y son puentes de articulación.
Por su parte, Sales destaca el papel que juegan las bibliotecas populares en la provincia de La Pampa: “cada pueblo tiene su biblioteca, son centros de difusión y se hacen muchísimas actividades con las escuelas de la zona». «Se preparan talleres según los autores que están viendo, y lo primordial para nosotros es la promoción de la literatura pampeana”, agregó.
Las bibliotecas ya no son solamente un espacio que abre las puertas para el acceso al conocimiento, sino que juegan un rol social importante desde la contención y el trabajo comunitario para niños y adolescentes del barrio. Frente a la emergencia alimentaria, Campo Verde respondió con la implementación de un comedor dentro del espacio de la biblioteca. «Sabemos que sin el comedor no hacemos nada, la gente no puede ni movilizarse ni pensar ni estudiar ni trabajar», explicó Martínez. Teniendo esto en cuenta, los recortes destinados al sector ponen en riesgo la continuidad de estas iniciativas que intentan hacer un aporte alimentario y a la vez sostener espacios de conocimiento abiertos a la comunidad, muchas veces sin el aporte del Estado.
La CONABIP brinda la oportunidad de acceder a los libros, hacer talleres y articular con otros sectores para seguir generando distintas propuestas gratuitas. En caso de perder este aporte, se terminarían actividades como la feria del libro llevada adelante en la biblioteca, que les sirve a las editoriales y a las librerías. “Este tipo de propuestas nos daban mucha dignidad, la posibilidad de acceder a material exquisito y maravilloso que es imposible de comprar para nosotros o para cualquier persona del barrio”, continuó la presidenta de la Biblio Popular Campo Verde.

Por otro lado, en La Pampa se destacan los talleres gratuitos de arte y literatura para infancias, escritura y ajedrez. Son llevados adelante en forma «ad honorem» por los mismos colaboradores de la biblioteca, ya que muchas veces no cuentan con el dinero para pagar a talleristas. Sales explica la situación de las trabajadoras de la biblioteca: “con una mano al corazón, te digo que lamentablemente las comisiones que somos ad honorem, no podemos ponernos a cuesta tener un empleado en blanco en este momento. Por ejemplo, yo soy jubilada, pero además estoy en la biblioteca y en la cooperadora de una escuela donde doy talleres sin salario”.
La mayoría son mujeres: en Jujuy alrededor de 30 o 40 mujeres trabajan en la biblioteca en diversas actividades como el comedor, el merendero, en limpieza, acomodando los libros, en la administración y se van articulando entre ellas para sostener las distintas tareas del espacio. “En bibliotecas populares no tenemos salario, lo que nos convoca por lo general es el deseo y el compromiso con las actividades que se proponen desde el espacio”, resaltó Martínez.
Trabajan en un barrio muy humilde y con muy escasos recursos, donde llevan adelante a pulmón muchas actividades. “El año pasado fue tremendo porque no recibimos un peso para nada, ni para talleres y eso que nosotros tenemos los papeles al día, lo cual también conlleva un altísimo costo. La CONABIP siempre fue exigente respecto de la documentación, si no estaban los papeles inmediatamente nos cortan los subsidios”, concluyó la bibliotecaria de Campo Verde en Jujuy.





