Alta casaca: la identidad, la memoria y el barrio en una patria camisetera

⚽ Desde hace varias décadas, la Argentina es una de las grandes capitales de la "cultura camisetera", una tradición que supera el espacio de la cancha de fútbol y lleva la pasión a todos lados.
20/10/2025

En los noventa, Ciro lucía rarezas en cada recital de Los Piojos, como aquella Adidas roja de la Unión Soviética. En los dos mil, la cumbia villera puso el concepto de «alta casaca» en el imaginario cultural y estético nacional, llevando a la escena musical las líneas Jogo Bonito, de Nike, y Teamgeist, de Adidas. En los últimos meses, la economista Candelaria Botto conduce sus stream con piezas futboleras impresionantes. Hoy, en todo transporte público, cada vez más trabajadoras y trabajadores eligen la ropa de sus clubes como su vestimenta diaria.

Una forma de llevar los colores a otro nivel, un modo de sentir que hoy convive con un boom de coleccionismo y consumo de camisetas a escala planetaria nunca antes visto. En un país donde un pedazo de tela se vuelve contenedor de amores, historias, memorias y pertenencia, ¿cómo se vive esta nueva etapa de superproducción sin frenos? Existe un amplio espectro detrás del fenómeno camisetero nacional. Desde prendas que solo siguen una lógica de saturación del mercado, hasta diseños que responden a un diálogo entre las instituciones, las marcas y les hinchas.

En el descontrol de «lanzamientos», existen casos increíbles como los del Club Atlético Independiente y el Club Atlético Boca Juniors, dos de los tres clubes que más camisetas venden en el país. En la temporada 2009-2010, el diablo de Avellaneda firmó contrato con la alemana Puma. En las 16 temporadas que lleva de contrato, el Rojo usó más de 80 modelos de camisetas. Solo en 2025, lanzó trece modelos distintos, de los cuales siete son de arquero. Hace pocas semanas, la presentación de la tercera equipación de Boca Juniors, a cargo de Adidas, encendió el debate. Estrellas deformadas amarillas sobre un fondo azul. Un template que, supuestamente, conmemora los 120 años de historia pero que en nada se relaciona con modelos previos o con alguna referencia clara con la historia boquense. Desde que el club de la ribera lleva las tres tiras, vistió 50 modelos distintos. Solo un puñado de todas estas camisetas son parte de la memoria de les fanatiques a uno y otro lado del Riachuelo.

El negocio ha llevado a la aparición de un sinfín de «modelos conmemorativos», «homenajes» y «ediciones limitadas». En algunos casos, piezas usadas en juego, embarradas y transpiradas, creadas para ser llevadas al campo de juego. En otro, una simple movida de marketing, con remeras que nunca fueron utilizadas de manera oficial, al punto de llegar al sinsentido de lanzar prototipos que a las pocas semanas, y sin pasar por el césped, son retirados del mercado o puestos en los percheros de outlet. En la mayoría, remeras sin alma, sin conexión, sin mensaje, sin simbología. Es que muchas marcas olvidan algo: en Argentina, la casaca es una marca de identidad.

Pero en Argentina el fútbol es cosa seria y, por eso, en medio del negocio de las grandes marcas deportivas, se cuelan memorias, orgullos y gestos de una identidad barrial. Gestos que sostienen esa conexión entre los dos lados del alambrado.

Con la campaña #LoboCorazón, Gimnasia y Esgrima de la Plata presentó hace pocas semanas su nueva camiseta titular. En ella, conmemora la obra de uno de sus más importantes hinchas: el cardiocirujano René Favaloro. En 1993, el periodista Gonzalo Abascal lo entrevistó para El Gráfico. Luego de hablar de su paso por el básquet, de su amor por el tenis y del problema del fútbol argentino de aquellos años, lanzó una frase que se haría icónica, «Bueno, usted sabe… Gimnasia está en el único lugar posible dentro de mí: el corazón». Con este lema, la italiana Givova diseñó una edición que imita la forma de una casaca de enfermero y lleva el nombre del doctor encima del escudo del club.

En épocas de ataque directo y despiadado a la ciencia y la educación pública, el Lobo acompañó el lanzamiento de su nueva camiseta entrevistando a hinchas que fueron discípulos y pacientes de Favaloro, unidos todos bajo la franja azul que cruza el pecho tripero. Un reconocimiento a la pasión y al corazón de sus hinchas, sobre todo al de aquel que dio su vida por mantenerlos latiendo.

El retorno del Club Atlético Aldosivi a la máxima categoría del fútbol argentino significó una revolución para La Feliz. El equipo marplatense, el único de la ciudad en lograr jugar en primera, se coronó campeón de la Primera Nacional en 2024. Con esa vuelta, llegó una inesperada viralización del diseño de sus camisetas.

Kappa viste al tiburón desde hace una década, pero no es hasta 2022 que la relación Turín-Mar del Plata explota. La empresa italiana es una de las máximas exponentes del «Bloke Core», la tendencia que desde hace ya varios años combina el fútbol retro, la moda urbana y la identidad hiperlocal. Con picos como la dorada del Venezia F.C. 2022/2023 o la azul y oro del Genoa en esta temporada 2025, se volvió referente del movimiento mundial de usar casacas como estilo de vida.

En junio de 2024, el mercado de camisetas mundial apuntó sus miradas al equipo del puerto. Kappa lanzó un segundo modelo suplente, lo que en el universo de coleccionistas se conoce como «third kit», con una doble inspiración. Adapta el template utilizado por la Selección de Jamaica en el Mundial de Francia 1998, la primera y única participación de los «Reggae Boyz» en ese torneo, pero cambiando el diseño del costado por el mapa del puerto de Mar del Plata e incluyendo las «lanchitas amarillas», las embarcaciones que son emblema de la pesca artesanal y que, hasta el día de hoy, luchan frente al avance de los grandes barcos pesqueros de la zona.

En este 2025, mientras el Tiburón lucha por lograr la permanencia en primera, vuelve a ocupar un lugar en los portales futboleros. Desde hace cien años, cada 23 de abril, el puerto marplatense recibe a miles de fieles al culto a San Jorge, un santo que llegó a la ciudad de la mano de un grupo de inmigrantes napolitanos, en su mayoría pescadores. Aldosivi estrenó hace pocas semanas sus modelos «pre-match» y tercera equipación en homenaje a la festividad. La tercera, en franjas verdes, intercala la cruz de San Jorge con la imagen del santo envuelto en su armadura y portando la lanza con la que, según el relato legendario, vence al dragón.

La camiseta pre-partido, negra con dibujos de rosas en tonos grises, hace alusión a esa misma leyenda. De la sangre derramada por el dragón que San Jorge venció, nace un rosal y de él la rosa que ofrece a la princesa rescatada. Fe, aguante, memoria obrera, historia barrial y tradición.

En 2022, la sueca Spotify se convirtió en el sponsor principal del Fútbol Club Barcelona de España, por lo que ocupará el lugar central en el pecho de cada prenda de juego y de entrenamiento a lo largo de cuatro temporadas. Además, el estadio culé pasó a llamarse Spotify Camp Nou. Al momento de cumplirse los cuatro años de contrato, que finalizan en 2026, el equipo blaugrana recibiría 435 millones de euros.

Además del logo de la app, el centro de la casaca del Barca llevó hasta el momento seis sponsors nacidos de esta colaboración, utilizados en cada uno de los clásicos que ha jugado contra Real Madrid: la marca Cactus Jack, de Travis Scott, y el logo de Coldplay, en la 2024-2025, la lengua de Rolling Stones y el corazón de Karol-G, en la 2023-2024, el logo del álbum Motomami, de Rosalia, y el de OVO Sound, el sello discográfico de Drake, en la 2022-2023. Ésta última es la única que no salió a la venta.

Con excepción de la que dice «Spotify», todo el resto de estas camisetas fueron lanzadas en formato edición limitada numerada, por lo que rápidamente se convirtieron en piezas buscadas por coleccionistas y, justamente por eso, compradas por pura especulación. Con precios de venta de lanzamiento cercanos a los 400 euros, hoy se venden por encima de los mil. Salvo que se trate de copias tailandesas o chinas, son prendas que no llegan a les hinchas, porque no son pensadas para elles. 

El 25 de octubre de 2024, Milo J festejó su cumpleaños número dieciocho. La celebración no fue en una fiesta con amigos, ni en casa con su familia. El Estadio Nuevo Francisco Urbano, la casa del Deportivo Morón, fue el salón de fiestas y treinta mil las personas que fueron a cantarle el feliz cumple a uno de los máximos representantes de la nueva música argentina y al más importante hincha del Gallo. Esa noche, en las inmediaciones de la cancha, se vendían camisetas pirata de Morón con el logo del cantante como sponsor.

En febrero de este año, con una campaña protagonizada por el artista actuando como utilero del club, se anunció oficialmente el nuevo sponsor del Club Deportivo Morón. Encima de la manito de Sur Finanzas y de aceitunas Nucete, el logo de Milo J, el que llevó los colores del equipo del oeste a todos los rincones del planeta. Hace pocos días se viralizó el recorte de La Revuelta, el talk show español en el que entrevistaron al cantante y a donde llevó la piel del gallo con su nombre en el centro.

La zona norte del conurbano y Villa Ballester son sinónimo de ascenso y el Club Social y Deportivo Central Ballester uno de sus máximos exponentes. En los noventa, luego de salir campeón de la D y ascender a la C, perdió su predio por movimientos fraudulentos, lo que lo dejó imposibilitado de cumplir el rol social que todo club en Argentina debe tener. Entonces, buscó alternativas para llegar a los hinchas y a los barrios que crecen alrededor del club.

En 2016, cuando todavía militaba en la D, se cumplieron cinco años del asesinato de Franco Almirón, de 16 años, y Mauricio Gabriel Ramos, de 17 años, a manos de la policía bonaerense, en la que se conoce como Masacre de la Cárcova. Ezequiel Rodríguez, jefe de prensa y dirigente de Central Ballester, tuvo la idea de llevar la lucha a la casaca del Canalla y, a su vez, conectarla con otro hecho ocurrido sesenta años antes. A treinta cuadras de donde mataron a los dos pibes, están los basurales donde sucedieron los fusilamientos de José León Suárez, que Enriqueta Muñiz y Rodolfo Walsh narraran y dieran a conocer en Operación Masacre.

En esas seis décadas de distancia, una conexión directa entre la represión de ayer y la de hoy. Un acto de memoria que transformó esa camiseta del pequeño club de barrio en una de las más importantes del siglo XXI. En 2013, de la mano de la fábrica de ropa deportiva y buzos de egresados DAK (DEAKÁ), ya había homenajeado a José de San Martín, en la temporada 16/17 había incluido el pañuelo de Madres de Plaza de Mayo en las mangas, en 2019 llevó el lema «Ni una menos» encima del escudo del club (modelo que todavía viste), en 2020 la bandera del orgullo LGBTTIQ+ y mensajes de concientización en contra del grooming y el bullying en las pecheras de entrenamiento.

El ejemplo de Central Ballester se suma a otras iniciativas cargadas de compromiso político. La estadounidense Capelli Sports lanzó la edición conmemorativa 2025/2026 del Club Deportivo Palestino, de Chile, con el diseño de sandía, ícono de la resistencia contra el genocidio y el silencio, y emblema de la gastronomía palestina. La inglesa VX3 lanzó el «away kit», que por estas latitudes conocemos como «la suplente», del Newport County Association Football Club, de Gales, con un modelo inspirado en los colores del Athletic Club de Bilbao. Un homenaje a los «Basque Childrens», los miles de niños vascos que fueron evacuados del País Vasco entre 1937 y 1938, durante el ataque franquista. Cincuenta de esos niños se refugiaron en Newport y, desde hace casi un siglo, su memoria de lucha sigue en pie.

En un mundo donde los dividendos parecen ser religión, quedan espacios donde colocar la identidad. Una posibilidad de jugar con esa lógica de mercado para poner en valor pasiones centenarias, memorias que atraviesan transversalmente la historia de los barrios, musicalidades que suenan en esas identidades futboleras, luchas por un mejor futuro para todes y arraigos obreros que sostienen la locura.

En el país donde el fútbol es mucho más que un juego, los colores se vuelven amor por una historia que se sigue y se lleva a todos lados. Una forma de sentir que, a su vez, exige respeto. En esta patria camisetera, la tendencia mundial se impregna de una identidad local de resistencia, reconocimiento y orgullo.

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Antropólogo social, coleccionista y crítico de la Historieta Argentina. Ganador de la Beca de Investigación Boris Spivacow II de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno en 2018. Colaborador en Revista Blast de Colombia.