Costumbres argentinas

🗳️El antiperonismo como identidad política. Entre el municipalismo y la conurbanización. Una campaña entera para enseñar a doblar la boleta y la orfandad de sueños propios.
27/10/2025

Duele más la piña cuando uno no la espera. Apenas un mes y medio después de perder la provincia por 14 puntos, La Libertad Avanza se impuso por casi nueve a nivel nacional. Es ya el segundo estreno, se llama Costumbres Argentinas y dice así: ganó Milei. Las explicaciones son varias y complejas, algunas muy profundas como para tratar de procesarlas en caliente. Evidentemente, el clima de época que lo trajo al poder no se agotó tan rápido como su plan económico. Del otro lado, apocalípticos e integrados buscan sopesar penas repitiendo mantras y lugares comunes. Ni tan derrotados para que nos entierren ni tan competitivos como para que algunos empiecen a dividirse ministerios. Todo armoniosamente y en su justa medida. Veamos.

El antiperonismo es la principal identidad política de la Argentina. Aglutina desde tiempos inmemorables a poco más de un tercio de nuestra población. Variopinto, heterogéneo, maleable, como toda identidad construida por oposición, puede transformarse en la medida que sostenga su premisa vital: el antagonismo. Lo preocupante es esta nueva pokevolución: ya no es tan rubia, cheta y con pelo de cocker como su versión anterior, sino que ahora se parece más a lo que eran los nuestros en algún momento. Conviven los fascistas de siempre con negros, pobres, villeros, jóvenes y trabajadoras del interior. Del otro lado, un peronismo con más libros que alpargatas, conurbanizado a golpe de derrotas. Un disco homenaje con grandes éxitos del recuerdo y mediocres canciones nuevas.

Papá Noel son los padres. La única verdad es que en este país, desde hace doscientos años, no existe la Avenida del Medio. Los gobernadores armaron Provincias Unidas para configurarle al establishment una opción de derecha alternativa al mileismo. La misma vocación de colonia, el mismo plan económico y social pero con buenos modales y menos camperas. La suma de terruños sale mal: salvo Valdés en Corrientes, ninguno profetizó en su tierra. Provincias Hundidas se cargó a Pullaro que venía de arrasar en la Constituyente, al niño prodigio de la derecha moderna (el empresario Nacho Torres) y al papá de la criatura, el amigo de Macri y sponsoreado por la Fundación Mediterránea -más gringo que nunca- Juan Schiaretti. El país arde y no hay lugar para tibiezas.

Nos quieren Yugoslavia, pero sin Tito. Desde este espacio hemos asumido una guerra santa contra la provincialización. Ahora descubrimos algo incluso más preocupante. Su etapa superior es aún más infantil: la municipalización de la política. Con mirar los números basta para comprender que los intendentes de PBA no movieron el aparato y, no conformes, se regodean con el diario del lunes al grito de «los votos son nuestros». La balcanización total del proyecto nacional, la ausencia de mira estratégica, la vecinalización de la política. El color de las luminarias LED de Guaminí es más importante que el control nacional de la Hidrovía. Si tu localismo es en desmedro de un proyecto de país, quedatelo capo, dos besitos y mucha suerte pintando durante décadas el cordón cuneta.

No reina, el conurbano no va a salvar a la Nación. La conurbanización de la política es la continuidad lógica de la municipalización. Un unitarismo del siglo XXI con incapacidad de mirar más allá del propio cuadrado. ¿Cómo le fue al peronismo en las provincias? ¿Existe una autocrítica al respecto? ¿No habrá cierta bronca en los pueblos lejanos de nuestra patria por esa narrativa que viene a contarnos que «el conurbano salvará al mundo»? Perdimos en Salta, en Jujuy y en Chaco, donde llevábamos un gran candidato. Perdimos en Tierra del Fuego y en Chubut. En las ciudades más pobres y en las zonas industriales y productivas, también ganó Milei. Salgan del AMBA amigues, por el bien de todos. Es súplica y reclamo.

No son (solo) los candidatos, estúpido. Ellos llevaron a un narco y una rubia con anemia neuronal. Nosotros a Jorge Taiana, ex-canciller, un tipo serio, formado e íntegro. Hay algo más que las listas, hay algo que excede al nombre en la boleta que ya ni siquiera aparece en el cuarto oscuro. La idea, el programa, el sentimiento. Fuera de eso, en las listas no había un solo villero, ni un negro, ni un obrero de base, un laburante del Garrahan o un jubilado. No pedimos al Mago con Dientes, pero estaría bueno que hubiera gente común, organizada, y no solo políticos profesionales. En tanto gastamos pólvora en chimangos mientras discutimos una interna inconducente a cielo abierto. Ganen o ni vuelvan, que atrás hay una patria.

La resistencia per se es reaccionaria. El «no pasarán» ha sido siempre el preludio de una derrota. Fue una campaña sin propuestas y quizá ahí repose una clave. Nuestros candidatos aprovecharon los pocos minutos disponibles en medios nacionales para explicar cómo doblar la boleta. No hay sueños, proyectos, horizontes. No hay planes quinquenales, expropiaciones de latifundios en manos extranjeras ni grandes obras que aparezcan allá adelante. No hay créditos para la vivienda o desarrollo tecnológico. El freno a Milei está muy bien como slogan, pero tiene mecha corta. Hay que animarse a volver a soñar, incluso si esos sueños asustan a unos pares.

Ojo, tampoco fue una buena elección para la izquierda. Esa lectura es más porteña que comer pizza de parado. Pese a la buena elección de Myriam Bregman en CABA, el FIT no renueva la banca de Jujuy y pierde tal vez al más obrero de sus representantes, Alejandro Vilca. En el total quedó debajo de los cuatro puntos a nivel nacional, la peor elección legislativa de la historia del Frente de Izquierda. La consecuencia, la coherencia y la calle no alcanzan en un país con una tradición peronista tan fuerte. La tierra será el paraíso, no hay dudas, pero para eso hay que entender dónde está el enemigo.

El balance no es tan duro en términos parlamentarios como políticos. En el país gobernado por decreto, donde mandan tres jueces, el resultado de ayer implica casi un cierre del Congreso. Cuando regresemos urgirá eliminar las rémoras liberales del sistema político: sacar el ballotage y las elecciones intermedias y reinstalar la reelección indefinida. Seguimos defendiendo una democracia que no funciona, con la presidenta del PJ presa y un gobierno que no implementa las leyes que vota el parlamento. Nos pasamos de institucionalistas y ya parecemos socialdemócratas o boludos. Todo, todo, todo menos socialdemócratas y boludos. Buenas noches.

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Una vez abrazó al Diego y le dijo que lo quería mucho. Fútbol, asado, cumbia y punk rock. Periodista e investigador. Trabajó en C5N. AM530, TeleSUR, HispanTV y TVP. Desde hace 12 años le pone cabeza y corazón a El Grito del Sur. Actualmente aporta en campañas electorales en Latinoamérica.