Influencers en la mira: el ejemplo de China para terminar con los chantas de las redes

🇨🇳 China exige certificar la formación académica a quienes deseen tratar temas profesionales en redes sociales. Recorremos mensajes polémicos de influencers en nuestro país y hablamos con profesionales para reflexionar sobre la medida.
24/10/2025

Desde octubre de este año, la Administración del Ciberespacio de China (CAC) implementó una normativa que obliga a los creadores de contenido que hablen sobre medicina, derecho, educación o finanzas a acreditar estudios o certificaciones oficiales para poder publicar en redes sociales. Las plataformas deberán verificar estas credenciales y sancionar a quienes incumplan, otorgando un plazo de dos meses para regularizar la situación.

La medida también exige citar fuentes confiables, advertir sobre la responsabilidad legal de la información difundida y aclarar si el contenido incluye dramatizaciones o elementos generados por inteligencia artificial.

En nuestro país, la tendencia de muchos usuarios a seguir recomendaciones de salud sin respaldo profesional es elevada. Es posible mencionar las controversias generadas con las publicaciones de la influencer Naty Franzoni, quien cuenta con más de 700 mil seguidores en Instagram y 300 mil en TikTok. En sus redes, asegura que el tapping – también conocido como EFT (Emotional Freedom Technique)-, una técnica de autoayuda que combina afirmaciones verbales con golpes suaves en puntos de acupuntura, puede ayudar a distinguir entre el “hambre real” y el “hambre emocional”.

La sensibilidad de estos temas relacionados con trastornos alimenticios, la salud mental o el uso de terapias alternativas como sustitutos de tratamientos médicos, llevó a que sea señalada por profesionales por simplificar estos procesos y fomentar prácticas sin evidencia científica. 

Vilma Rosciszewski, ginecóloga funcional e influencer en redes (más de un millón de seguidores en TikTok) habló con El Grito Del Sur sobre la responsabilidad que asume al hablar de temas de salud: “Siento muchísima responsabilidad al hablar frente a una audiencia tan amplia, por lo cual siempre estudio y por eso estoy dentro de sociedades médicas para dar la información adecuada. Porque podes tener un título y no ir nunca a un congreso, entonces te quedas con la información super desactualizada”.

Al consultarle sobre casos de información errónea con los que se haya encontrado en redes, explicó: “Me encuentro corrigiendo a mucha gente varias veces. A veces a colegas influencers más jóvenes, con millones de seguidores. La realidad es que no solo tengo estudio, sino también experiencia”.

Además, Vilma reflexionó que es fundamental diferenciar entre el contenido que comparte un influencer y la orientación que puede brindar un profesional de la salud: “Las redes sociales sirven para hacer conciencia y la gente después tiene que ir al médico. Suelen quedarse con la red social y te preguntan por ese medio en vez de sacar un turno e ir al médico. Ese es el error. La red tiene que servir para que te hagas preguntas, pero después vas a un médico a que te diga la respuesta. De esa manera se debería actuar. Yo valoro las redes, pero es inevitable que haya errores y fake news”.

Además, la CAC prohibió en China la publicidad encubierta de productos y servicios médicos, como suplementos, medicamentos o consultas online y ordenó eliminar las cuentas que usen formatos educativos para promocionar productos o suplanten identidades profesionales. Con estas acciones, el gobierno chino busca frenar la propagación de rumores virales, combatir la desinformación y garantizar que solo expertos acreditados compartan información especializada en temas sensibles para la salud y la seguridad pública.

Otro caso reciente en nuestro país es la denuncia del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires al influencer Santiago Maratea tras promocionar en redes sociales un supuesto té para bajar de peso, lo que constituye una práctica ilegal según la Ley de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). La entidad le envió una carta documento exigiéndole que se retracte públicamente de sus declaraciones, en las que descalificó a profesionales del área al referirse a “nutricionistas arrogantes que, a pesar de tener un título, no investigan y desinforman”. 

“Recomendaciones” como éstas pueden verse todos los días en redes sociales. Si nos acercamos al área del deporte y el entrenamiento, la situación no es muy distinta. Muchos influencers fitness difunden rutinas, dietas o “métodos milagrosos” sin respaldo científico ni supervisión profesional. Estas recomendaciones, aunque suelen presentarse como inofensivas o motivacionales, pueden generar riesgos para la salud física y mental.

Esta abundancia de (des)información impacta directamente en quienes trabajan de manera profesional en el área. Hernán Martín, preparador físico deportivo y coordinador general en IFE Capacitaciones, habló con este medio sobre cómo la aparición de estos influencers repercute en su trabajo: «Constantemente me llegan alumnos con información cruzada o desinformación. No se puede copiar algo. Hay un principio del entrenamiento, llamado principio de individualidad, y es el que hace el entrenamiento individual. Como la palabra lo dice, tiene que ser específico, y personalizado en muchos casos. En Argentina, el ejemplo más común es el fútbol. Un arquero no tiene el mismo entrenamiento que un mediocampista o un delantero que un defensor. No se llega al mismo objetivo con el mismo entrenamiento. Hay distintas condiciones». 

Además, le consultamos sobre las posibles consecuencias de seguir consejos de entrenamiento y salud erróneos difundidos en las redes: «Sobre entrenamiento y nutrición me preguntan constantemente. La nutrición es un área muchísimo más delicada. Por algo es una carrera. Ahí es donde pueden tener muchos problemas. Yo siempre respondo lo mismo. Yo te asesoro en lo que es entrenamiento, lo que es nutrición andá a buscar un licenciado en Nutrición que para algo estudió seis años. En el entrenamiento podes tener una lesión, problemas, no llegar a los objetivos deseados y frustrarte». 

Entre el control y la lucha contra la desinformación, estos casos nos invitan a pensar: ¿Cómo equilibrar la libertad de expresión con la necesidad de credibilidad y seguridad en la información?

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