Microrracismo: cambia el término, no la discriminación

🧐 En Argentina, el racismo se suele esconder detrás de gestos o frases “inocentes”. Se los llama microracismos, pero no hay nada micro en las consecuencias que dejan. Dialogamos con referentes afro para analizar el significado de este concepto.
14/10/2025
Foto: AP / Rodrigo Abd
Foto: AP / Rodrigo Abd

Se entiende por microrracismo a una forma cotidiana y sutil de discriminación que reproduce el racismo estructural a través de gestos, palabras o actitudes que parecen inofensivas, pero que revelan prejuicios profundamente arraigados. Se manifiesta en comentarios, chistes, miradas de desconfianza o tratos diferenciados que, aunque no buscan abiertamente dañar, reflejan cómo el sistema sigue jerarquizando a las personas por su color de piel, su idioma o su lugar de origen.

Alí Delgado, activista afroargentino, abogado, investigador y docente universitario, habló con El Grito Del Sur sobre el uso de este concepto: “No me gusta hablar de ese término. Son distintas expresiones del racismo. El racismo se manifiesta de muy diversas maneras, que por el nivel de concientización de la sociedad se pueden dar cuenta con más facilidad o no, pero no me parece que haya ¨micro¨”.

Con la misma mirada, Patricia Gomes, afroargentina, activista antirracista, afrofeminista, abogada y docente de la UBA, resaltó a este medio que si bien le parece un concepto contradictorio, que minimiza comportamientos que son lisa y llanamente racistas, también le permite como activista explicar estas experiencias a la sociedad: “Para mi no son más que manifestaciones del racismo que se dan en múltiples ámbitos y de múltiples maneras. Sin embargo, también siento que para nosotres como activistas, es un término que nos permite explicar a la sociedad la importancia de identificar estas conductas que ocurren de manera muy sutil en la vida cotidiana de las personas racializadas en general, pero de las personas afrodescendientes en particular”.

Raíces históricas

El racismo en la Argentina tiene su origen en la estructura colonial que jerarquizó a las personas según su color de piel y su origen. Desde la conquista, se impuso una lógica que colocó a lo blanco y europeo como símbolo de civilización, y relegó a los demás pueblos a la marginación, borrando la diversidad que realmente habitaba en nuestro país.
Hoy, aunque las formas cambiaron, los rastros del colonialismo siguen presentes en los discursos, en los medios y en las instituciones que aún reproducen desigualdades raciales. Detrás de esa aparente normalidad hay historias, experiencias y resistencias que revelan otra Argentina que enfrenta el racismo todos los días.

Gabriela Cecilia Fernández Fonseca, psicóloga afroargentina, habló sobre las experiencias cotidianas que atraviesa: “El microrracismo lo vivo personalmente de muchas formas, me suelen preguntar todo el tiempo de donde soy, y una vez que una contesta que es argentina, preguntan por mis padres, por mis abuelos, tatarabuelos: hasta que no llegan a una respuesta que les conforme sobre mis raíces no paran de preguntar. Por supuesto, también me han adjudicado automáticamente una nacionalidad. Siento que uno tiene que explicar su existencia y justificar su nacionalidad». «Otras situaciones de microrracismo que identifico son en relación a la sexualización de la mujer afro. Se la suele ubicar en un lugar salvaje, que lo debe hacer bien, o me han mencionado fantasías en relación con hacerlo con una negra. Se sexualiza muchísimo el cuerpo negro tanto de la mujer como del hombre. Pasa mucho que me quieran tocar el pelo, o que les llame la atención mi boca. Solo por el hecho de mi color de piel o mis rulos, te miran distinto. Es una sensación de sentirte extranjera todo el tiempo en tu propio país», agregó.

El rol de los medios

En relación al papel de los medios de comunicación, Gabriela reflexiona: “Lo único que hacen los medios es reproducir lo que la sociedad expresa: una falta de reconocimiento y de invisibilización de las comunidades negras y de lo que es la negritud y lo que han colaborado en la construcción de nuestra nación. Es muy difícil que se pongan en nuestro lugar en una nación que insiste en invisibilizarnos y en negar nuestra existencia. Por supuesto que hay medios que intentan poner su granito de arena para que la cosa cambie, pero desde mi punto de vista los medios de comunicación lo que hacen es reproducir y muchas veces empeorar muchas de las situaciones de discriminación y racismo que vivimos a diario”.

Alí Delgado también habló sobre el rol de los medios, destacando que “en la Argentina los medios reproducen el estereotipo creado por nuestra historia de la cultura europea y el fenotipo blanco. Es difícil encontrar en los medios gente que no sea blanca. Si encontrás a una persona negra o indígena, está representando a un ¨malviviente¨ o un ¨marginal¨ o una trabajadora sexual. No vas a encontrar a una persona negra, marrona o indígena conduciendo o teniendo un programa de cenas a la noche, es muy extraño que suceda eso. No solamente reproducen, sino que producen a la sociedad racista que tenemos”.

Racismo estructural en el Estado

El racismo en Argentina también se refleja en las instituciones del Estado. Aunque existen leyes y organismos destinados a combatir la discriminación, persisten desigualdades y prácticas que reproducen la exclusión, el trato desigual, la falta de representación y barreras en el acceso a derechos.

Alí Delgado menciona: “El Estado argentino lo que históricamente hizo fue segregar, perseguir y castigar a los cuerpones negros y a los indígenas. ¨La cárcel tiene un color¨, dice Rita Segato (…) En el caso de los afrodescendientes, la primera política pública que tuvo el Estado fue la de invisibilizarnos, sacarnos de los censos, dejarnos de contar. Algo que fue parcialmente revertido con el censo del año 2022. Pero la verdad es que es muy pobre la legislación o los avances de las instituciones. En Argentina, tenés una sola ley nacional que menciona a los afrodescendientes, la ley 26.852, producto de la lucha de las comunidades, pero es muy poco y no alcanza para absolutamente nada”.

La Ley 26.852, sancionada en 2013, establece el 8 de noviembre como el “Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro”, en homenaje a María Remedios del Valle. Reconoce a la comunidad afroargentina como parte fundamental de la identidad del país y busca promover su visibilidad y derechos.

Hacia una sociedad antirracista

Desde una mirada hacia delante, le preguntamos a Patricia Gomes qué cambios hacen falta para construir una sociedad verdaderamente antirracista: “En Argentina estamos atravesando una realidad muy difícil como país y como sociedad en general y por supuesto que esto afecta de manera desproporcionada a nuestras comunidades. Las crisis económicas pegan mucho más fuerte en las bases populares de la sociedad, donde está mayoritariamente nuestra gente. Creo que hacen falta muchos cambios. Para pensar el racismo, primero debemos tener un pensamiento situado. No podemos pensarlo como un fenómeno que es homogéneo y se manifiesta de la misma manera en cualquier parte del mundo, porque cada país en particular tiene una historia y una construcción de su Estado-nación, de su sociedad, de su idiosincrasia, de su identidad, muy distinta”.

Además, destaca el rol fundamental y los cambios que debe haber en materia de educación: “Tiene que haber una reforma de la ley de educación nacional que incorpore realmente contenidos que aborden no solamente la historia de la comunidad afro y el reconocimiento de su presencia histórica y actual, sino también otro tipo de currícula no tan eurocéntrica”.

Tanto ella como Alí Delgado son docentes de la cátedra “Derechos de las Comunidades Negras en Argentina desde una perspectiva afro” en la Facultad de Derecho de la UBA. Es la primer materia que existe en el país de antirracismo y tiene profesores afrodescendientes. “Lo importante de esta materia es la perspectiva afro. Todos los docentes son personas negras. La importancia es la vivencia, ya que lo comprendemos desde un lugar distinto”, comparte Alí.

Para finalizar, Patricia agrega el rol que deben tener el Estado y la sociedad civil: “Necesitamos leyes que penalicen. Que haya consecuencias efectivas para las personas que sean racistas y lleven adelante actos de discriminación racial. En Argentina tenemos una ley nacional contra la discriminación muy antigua, anacrónica, que no abarca las conquistas sociales de distintos movimientos históricamente discriminados que sucedieron en los últimos tiempos, como por ejemplo la comunidad LGTBIQ+ , la afrodescendiente, migrante, indígena, etcétera. Necesitamos leyes y un plan nacional contra el racismo. Políticas públicas focalizadas hacia la comunidad afro, como el cupo laboral afro que es un proyecto que presentamos en el Congreso. Que sigan las becas como el Progresar que tienen a los afrodescendientes como grupo prioritario. Son estas políticas estructurales las que modifican realmente y transforman las vidas de las personas. Otra cosa que me parece fundamental es que aquellas personas que adquieren algún tipo de conciencia antirracista, que sean agentes multiplicadores de esa transformación social que es necesaria. Creo que cada persona desde el lugar donde incide en su trabajo, en su familia, en sus grupo de amigos, en el club, donde sea que se desempeñe puede colaborar con la lucha antirracista”. 

Como psicóloga, Gabriela también destaca la importancia de la salud mental: “La salud mental debe tener un enfoque antirracista, debe ser un enfoque preventivo y no en consecuencia de algún trastorno o un tratamiento posterior al diagnóstico. Para que cambie la narrativa completa, todas las instituciones deben ser reeducadas”. Avanzar hacia una sociedad antirracista requiere acciones integrales. Cada uno de nosotros puede ser un agente de cambio, multiplicando conciencia y transformando actitudes cotidianas. Solo desde un abordaje colectivo, es posible desarmar las estructuras del racismo y construir un país que reconozca y valore su diversidad.

Compartí