Avance narco en los barrios: cuando la ausencia del Estado se convierte en complicidad

💊En la Argentina de hoy, el avance del narcotráfico en los barrios populares no puede entenderse únicamente como un fenómeno delictivo. Se trata de un proceso social y político más profundo: allí donde el Estado se retira, alguien ocupa su lugar. Y en muchos casos, ese vacío es llenado por las redes narco.
07/10/2025

En la Argentina, la expansión es visible en Rosario, donde las bandas narco transformaron barrios enteros en enclaves bajo su control. En el conurbano bonaerense, los llamados “búnkeres” de droga se convirtieron en puntos de referencia barrial. Estas secuencias azotan a los barrios populares y se han transformado en el fenómeno más peligroso del AMBA, es decir, la convivencia diaria con el mundo narco, la socialización de sus dinámicas y el quiebre del precario esquema de contención que integran parroquias, comedores y clubes.

El dinero de la droga circula y funciona como amortiguador de la conflictividad: jóvenes con ingresos, familias con crédito informal, comedores abastecidos. La contracara es devastadora: adicciones y familias destruidas.

Existen ejemplos concretos de cómo las políticas de Javier Milei abren las puertas al crimen organizado. El año pasado impulsó la ley del blanqueo de capitales, lavado de dinero que permitió a los evasores fiscales traer legalmente sus fortunas a escondidas desde el exterior.

Juliana Lualdi, referente del Movimiento Ni Un Pibe Menos Por La Droga en la UTEP, señaló lo siguiente:Lo que ha priorizado el Estado en los últimos tiempos es una política de carácter represivo frente al avance del narcotráfico, a diferencia de otros gobiernos o de otros momentos históricos en los que el eje estaba puesto en un Estado más ligado a la justicia social, como ocurrió con los gobiernos de impronta peronista. El Estado no se ha retirado, pero sí ha cambiado sus prioridades hacia un enfoque más represivo, al mismo tiempo que permitió el blanqueo de determinados capitales, favoreciendo así el crecimiento de la estructura narco. Esta situación hoy se evidencia con mayor claridad en la polémica generada por José Luis Espert y su vinculación con la campaña de La Libertad Avanza”, expresó Lualdi a El Grito del Sur.

En relación con el avance del narcotráfico, planteó Lualdi, “creo que es una política de este Estado. Es una política de descarte, donde los pobres sirven para que se ¨enriquezcan un puñado¨ de ello. El narcotráfico avanza porque fundamentalmente no hay trabajo, ni siquiera una verdadera perspectiva de vida. Hoy uno de los problemas más graves que enfrenta la juventud es el de la droga. Se instala la idea de que el único camino posible para tener plata en el corto plazo es a través del narco». «Lo que deberíamos discutir es, justamente, la falta de perspectivas. Antes, el ¨sueño de pegarla¨ podía estar en ser futbolista; hoy, en cambio, parece pasar por vincularse al mundo del narcotráfico. Pero detrás de eso solo hay sufrimiento y destrucción. Esta realidad quedó brutalmente expuesta con el asesinato de las tres chicas en La Tablada. Las mataron por el simple hecho de ser mujeres, pero al mismo tiempo ese crimen refleja el destino trágico que amenaza a gran parte de la juventud en nuestro país», agregó la referente de Ni Un Pibe Menos por la Droga.

En última instancia, “en los barrios hay miedo, el narcotráfico se incorporó de tal manera a la vida cotidiana que ya aparece como un elemento más. En algunos sectores sociales la droga puede contenerse de otra manera, quizás con más recursos, pero en las clases más bajas el consumo está directamente ligado a perder la vida. No es un problema exclusivo de clase, pero en los sectores populares se vive con mayor crudeza. Por eso, más que resignación, lo que predomina es la bronca y la búsqueda de caminos para enfrentar esta realidad. Esa resistencia se construye de forma colectiva, no individual, y también ayuda a identificar a los verdaderos responsables, porque el narcotráfico no actúa por fuera del Estado, sino que se vuelve funcional a una política de gobierno como la que hoy impulsa Milei”, sentenció Lualdi.

Por otra parte, Dina Sánchez -secretaria adjunta de la UTEP- dijo a este medio: “Existe cierta etiqueta o un discurso en contra de los barrios populares donde dicen que en estos barrios se esconden los narcos, los delincuentes y los migrantes. Lo que vemos es que desde el Estado no hay una política para hacerse cargo de esta situación, ya que en la Argentina ha crecido la pobreza y la indiferencia», expresó Dina Sánchez.

El diagnóstico no proviene únicamente de referentes sociales. También desde el equipo de sacerdotes de barrios populares y villas de Argentina se denunció una “fuerte desconexión entre la política y la realidad de nuestra gente”, criticando que muchas de las intervenciones estatales responden más a lógicas de campaña que a resolver las necesidades concretas de las comunidades.

El avance narco en los barrios populares no es inevitable, sino que es la consecuencia directa de un Estado que decide retirarse de la vida cotidiana de millones de personas y que, al mismo tiempo, abre la puerta al blanqueo de capitales. Donde no llegan políticas de empleo, salud, educación o vivienda, llegan los narcos con dinero rápido, contención efímera y violencia estructural.

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