Vaciamiento de los medios públicos: «se destruye la soberanía cultural del país»

📺Mientras el Gobierno avanza con recortes sobre el INCAA, Cine.ar, Canal Encuentro y Paka Paka, crece la preocupación entre trabajadores y comunicadores por el intento de desmantelar los espacios audiovisuales del Estado.
18/10/2025

Desde que asumió el nuevo gobierno, los medios públicos dejaron de funcionar como medios del Estado para transformarse, poco a poco, en medios del gobierno. Esa diferencia, que parece mínima, marca el punto de quiebre ya que lo que antes respondía a un proyecto cultural colectivo hoy se subordina a una lógica de ajuste y alineamiento ideológico. En ese contexto, el posible cierre o vaciamiento de señales como Cine.ar, INCAA TV, Canal Encuentro y Paka Paka genera preocupación entre quienes trabajan en la comunicación y la producción audiovisual argentina.

“Lo más difícil es pensar a un medio público como el medio de un gobierno y no de un Estado, porque el gobierno es circunstancial y el Estado no”, explicó a El Grito del Sur Nicolás Vetromile, trabajador del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Y agregó: “Cuando se toman decisiones creativas o estéticas en función de intereses políticos del momento, lo que se destruye no es un canal: es una parte de la soberanía cultural del país”.

Mientras el Gobierno reduce recursos y recorta contenidos, Cine.ar sigue siendo un ejemplo de lo que está en juego ya que transmite cine argentino las 24 horas, algo que ningún otro canal ofrece. “Eso no es un gasto, es una inversión. El Estado tiene la obligación de fomentar su propio cine, de garantizar que las películas hechas en Argentina se vean, porque en la grilla hay más de veinte canales que pasan sólo cine norteamericano”, afirmó Vetromile. 

Canal Encuentro y Paka Paka, creados en su momento dentro de la órbita del Ministerio de Educación, también son parte de esa apuesta. Su traslado a los medios públicos bajo el nuevo esquema político cambió la lógica porque pasaron de ser herramientas de formación a quedar sujetos a la agenda comunicacional del Gobierno. “No se trata sólo de mostrar lo que pasa, sino de formar espectadores críticos, de enseñar a mirar. Cuando eliminas eso, no sólo perdés contenido, perdés la posibilidad de educar”, planteó el trabajador.

La política de “achicar el Estado” se presenta bajo la promesa de eliminar gastos innecesarios. Sin embargo, los recortes en cultura y comunicación pública no se traducen en eficiencia, sino en pérdida de derechos simbólicos y materiales. “Cuando un gobierno dice que va a reducir el Estado, lo que hace en realidad es desmantelar las herramientas que permiten pensarnos como sociedad”, expresó el delegado. 

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Los canales públicos no son solo espacios de difusión sino que son lugares donde se narran identidades, donde se ejercita la memoria colectiva, donde los chicos y chicas aprenden a mirar su propio país. El cierre o vaciamiento de esos medios no implica únicamente menos trabajo y producción, sino también menos democracia cultural. Al eliminar estas señales, se concentra la decisión sobre qué se ve y qué se dice en manos de grandes grupos privados, nacionales e internacionales, dejando afuera la posibilidad de construir y sostener relatos propios.

La defensa de los medios públicos es una forma de resistencia cultural. “La única batalla que se pierde es la que se abandona. Estos espacios hay que defenderlos, recuperarlos y ponerlos en valor, ahora o dentro de dos años, pero hay que hacerlo. Porque un país que no defiende su soberanía audiovisual, termina viendo solo los relatos de otros”, concluyó Vetromile.

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