A pocos días de que miles de mujeres y disidencias de todo el país lleguen a la provincia de Corrientes para celebrar el 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, la emoción empieza a sentirse en el aire. Los grupos de WhatsApp hierven, los micros se llenan y las mochilas se preparan con la expectativa de reencontrarse, una vez más, en lo colectivo. Esta vez la cita es en la capital correntina, del 22 al 24 de noviembre, bajo la consigna (votada el año pasado en Jujuy): “Contra la trata y por la memoria de quienes faltan, en Corrientes vamos a estar”. Es la segunda vez que el Encuentro se realiza en la provincia litoraleña: la primera vez fue en 1994 con 10.000 participantes. En esta ocasión se espera que la convocatoria sea 10 veces mayor, con una marea estimada en 100.000 personas.
“Estamos muy movilizadas, va a ser una fiesta”, señala Jennifer Alejandrino, técnica en Relaciones del Trabajo, docente e integrante de la Comisión Organizadora del Encuentro: “Yo soy correntina, pero hace años que vivo en Buenos Aires, entonces cuando supe que el Encuentro se hacía ‘en el fondo de mi casa’, como digo siempre, no podía dejar de sumarme. Fue hermoso ver cómo crecía la organización desde enero, con compañeras que vienen militando hace meses. Corrientes es una ciudad que mira al río, llena de vida, y que este fin de semana va a estar completamente abierta a quienes vengan: habrá ferias, marchas, fiestas, una grilla cultural enorme. Van a ser días muy emotivos”.
A este entusiasmo se suma el de Aymará Yulán, otra integrante de la organización: “Las instancias de preparación fueron de mucho aprendizaje, ya que pudimos conocernos, organizarnos y poner en común experiencias. Las expectativas son enormes, siento que se viene una ola inmensa a las orillas del Paraná. Además considero que el hecho de que este evento pueda realizarse, en este contexto, es sumamente importante para la agenda política del país. Porque las mujeres y diversidades somos las que ponemos el cuerpo en las crisis y las que tenemos la capacidad de construir salidas colectivas”. Y es que este Encuentro se realiza en medio del ajuste feroz del gobierno nacional (que desfinanció la línea 144 y recortó programas de acompañamiento), lo que convierte a éste en un bastión clave para organizar la resistencia.
Lucía Waldman, estudiante de Sociología e integrante de Las Rojas (Nuevo MAS), suma: “En noviembre hubo un femicidio por día. El gobierno de Milei es, entre otras cosas, el responsable ideológico de esta violencia: con sus discursos de odio y su ejército de trolls habilita el ataque contra mujeres y disidencias, mientras promueve una cruzada oscurantista contra derechos conquistados como el aborto, la ESI o la ley de identidad de género”.
Para Agustina, de Pan y Rosas (PTS), la situación también se agrava por el ajuste en salud: “El Gobierno incluso recorta tratamientos hormonales para identidades trans. Lo que vemos es que los recortes tienen consecuencias concretas sobre nuestras vidas. Por eso el Encuentro es clave: porque miles de mujeres y diversidades nos encontramos para discutir cómo organizarnos en los lugares de estudio, de trabajo y en los barrios para enfrentar estos ataques. Somos la punta de lanza de las luchas que vienen”.
Desde Quilmes, Karina Jara, concejala de Unión por la Patria, destaca el valor de estos espacios para seguir tejiendo redes: “En este contexto, donde el Gobierno niega y esconde los femicidios, donde se ataca a las diversidades, estos encuentros nos fortalecen para seguir construyendo y resistiendo”.

Mientras se ultiman detalles logísticos y se afinan los cronogramas, la sensación compartida es la misma: “algo grande está por suceder”. “Nos movilizamos con los centros de estudiantes, las cooperativas y los barrios. Queremos que todas puedan ser parte de este convite que significa el Encuentro: un abrazo colectivo, un espacio de escucha que nos da la fuerza de sabernos muchas, acompañadas y poderosas”, dice María Ramella, de Mala Junta (Patria Grande).
Todo esto no puede dejar de pensarse desde la realidad particular de Corrientes porque, como Yulán expone, “somos una provincia de triple frontera donde la trata ocurre, donde la vulnerabilidad de niñeces y juventudes abre la puerta a múltiples violencias, en un interior aislado, con acceso casi nulo a la salud y la educación. Pero también somos territorio de bienvenida. Esperamos con alegría que lleguen a nuestra amada provincia”.
En tiempos de ajuste y represión, el feminismo sigue barajando de nuevo. Noviembre nos encuentra preparando una cita que, como desde hace casi cuatro décadas, volverá a mostrar que la vida colectiva es mucho mejor, mucho más digna, mucho más libre.





