El 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianxs, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries nos convoca nuevamente, esta vez en Corrientes. Desde hace 38 años, el Encuentro reúne a miles de personas de distintas trayectorias, identidades, creencias y territorios. Año a año, en cada provincia que lo recibe, se abre la posibilidad de conversar, debatir y compartir experiencias que fortalecen la organización, el diálogo y las redes necesarias para construir comunidades más justas, igualitarias e inclusivas.
El Encuentro Plurinacional también es un espacio donde se reflexiona sobre espiritualidades, fe, derechos y luchas cotidianas. Desde Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) celebramos esa diversidad de voces y creencias que hacen posible que la fe sea también lugar de pregunta, búsqueda y transformación.
Como católicas feministas, saludamos el mensaje de la Arquidiócesis de Corrientes, emitido por la Comisión de Justicia y Paz, en el que se expresa preocupación y compromiso por la dignidad de las mujeres. Valoramos todo gesto de apertura y de diálogo por parte de las jerarquías eclesiásticas, especialmente cuando reconocen la necesidad de escuchar y acompañar las realidades de quienes han sido históricamente marginadas.
Sumamos, desde nuestra experiencia, que esa dignidad alcanza también a las personas de la diversidad sexo-genérica, cuyas vidas y cuerpos han sido vulnerados por estructuras sociales y religiosas que perpetúan la desigualdad. La fuerza de los feminismos, la organización colectiva y la construcción de redes solidarias nos han permitido visibilizar las violencias, abusos e injusticias que se ejercen dentro y fuera de las instituciones.
Desde CDD, y como parte de una red de comunidades feministas cristianas, alzamos la voz para abogar por iglesias, comunidades de fe y demás instituciones eclesiásticas libres de violencias. Para ello, algunos pasos resultan urgentes: no marginarnos de los niveles de liderazgo y de decisión; atender e incorporar los valiosos aportes de las teologías feministas, ecofeministas y queer; priorizar la riqueza que albergan las comunidades de base para reflexionar la Palabra desde la experiencia del Pueblo de Dios y sus desafíos cotidianos; y asumir con firmeza la urgencia de eliminar la “cultura del abuso y el encubrimiento” que señalaba el Papa Francisco ante la pederastia dentro de la Iglesia Católica.
Sostenemos el compromiso de impulsar iglesias abiertas, participativas y sinodales, donde las teologías liberadoras sean reconocidas como aportes indispensables para pensar una fe encarnada en la vida del pueblo. Nos sumamos al llamado a ser instrumentos de paz y diálogo, y creemos que esos puentes se construyen reconociendo la pluralidad de voces que habitan nuestras comunidades.
Que este Encuentro en Corrientes sea una oportunidad más para reafirmar nuestra fe en la justicia, en el amor que libera, y en la esperanza de una Iglesia que se deja transformar por los clamores de su tiempo.
Sigamos construyendo puentes, con el corazón y las manos al servicio de la paz, la justicia, los derechos y la equidad.
Sepamos ser testigxs y expresión de amor y cuidado hacia quienes más sufren las políticas de despojo en cualquier lugar de nuestra Casa Común.





