Dante Gebel nació en Billinghurst (partido de San Martín, PBA), pero vive en Anaheim (California, Estados Unidos) desde hace más de 15 años. Casi no transitó estas latitudes en los pujantes años kirchneristas, tampoco en tiempos de vacas flacas con Macri y Milei. Pese a esta particularidad, a lo largo de los últimos meses -principalmente luego del resultado electoral favorable en las legislativas de octubre para el presidente Javier Milei- diversos sectores políticos vienen empujando la posibilidad de que el pastor evangélico se postule en 2027 como candidato presidencial bajo un programa de oposición al gobierno de La Libertad Avanza.
Dentro de los adherentes a Dante Gebel, aparece un universo heterogéneo: desde Juan Pablo Brey, sindicalista peronista y secretario general de Aeronavegantes, hasta el ex legislador libertario Eugenio Casielles y el conductor televisivo Mario Pergolini. Éstos destacan algo tan necesario para la política desprestigiada de estos tiempos: que Gebel tiene popularidad y representa a muchas personas. De hecho, con su show «Presidante» -que recorrió Argentina y otros países de Latinoamérica- habría vendido unas 700 mil entradas.
Gebel lidera una mega iglesia evangélica en Anaheim, California, llamada River Church. Desde allí, construyó un gran imperio religioso-mediático: libros, transmisiones en vivo, giras multitudinarias y miles de fieles que lo siguen alrededor del mundo. Algunas de sus empresas son: Dante Gebel Ministries INC, River Church USA Incorporated, Open Line Group LLC, Favorday y DMG Entertainment Group Corp. Su socio, el pastor Rich Guerra, tiene a su vez registradas otras 169 iglesias-empresas. Desde el año 2020 hasta la actualidad, Gebel llevaría donados 46 millones de dólares a distintas partes del mundo.
A pesar de que el pastor evangélico ostenta una fortuna incalculable, en sus discursos busca desasociar la felicidad del dinero: «Si tu felicidad está en función de las próximas vacaciones, de la alianza que alguien ponga en tu dedo, del aumento del salario, a un paso de enamorarte o a un cheque de escribirse, entonces estarás en la larga lista de la gente frustrada que camina por el desierto simplemente con la promesa ¨vamos a ver qué pasa¨… ¿No será que tu sueño se tarda en cumplir porque sin querer te has hecho un dios ajeno llamado dinero, jubilación, matrimonio, enamorarte, hijo, casa, viaje?», decía Gebel allá por mayo de 2017. Él no habla de teología de la liberación, sino de teología de la prosperidad.

En un país en el que cerca del 20% de la población profesa la religión evangélica, la postulación de Gebel podría significar un nuevo avance de las posturas más conservadoras en materia de género: antiaborto, antifeminista, anti-LGBTIQ+ y defensor de la familia heterosexual tradicional. En 2010 criticó la ley de matrimonio igualitario y la definió como una «aberración». De esta forma, podría tomar forma -al mejor estilo Brasil- una bancada evangélica: en este sentido, hoy se destacan en el Congreso figuras libertarias como Nadia Márquez, Santiago Pauli y Lourdes Arrieta.
Lo cierto es que la eventual presencia de Dante Gebel en el escenario político sería funcional a las aspiraciones reeleccionistas de Javier Milei. Con una base de apoyo peronista y la gran capilaridad territorial de las iglesias evangélicas, está claro que una porción del voto en los barrios populares podría volcarse hacia este carismático showman. Desde la Federación Argentina de Pastores Evangélicos ya dieron luz verde a su postulación: «oramos para que, si decide avanzar en ese camino, lo haga con integridad, sabiduría y temor de Dios, cuidando su testimonio personal y el de la Iglesia en su conjunto».






