Al grito de «¡Somos más pueblo que fachos!», el sábado 7 de febrero se realizó la segunda marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista en 27 puntos del país. La primera se había generado espontáneamente luego de los dichos de Milei en el Foro de Davos un año atrás, donde trató al colectivo LGBTIQ+ de pedófilos. «Quiero ser claro que cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto quiero saber quién avala esos comportamientos», afirmó el primer mandatario. Esta vez la manifestación tuvo más instancias de debate, propiciados por la Columna Mostri, asambleas previas y acuerdos en común: la vida es cada vez más precaria, redistribuir todo es necesario, trabajar menos y trabajar todos, y aquí no sobra nadie.
Una multitud confluyó en Congreso alrededor de las cuatro de la tarde. Organizaciones de la diversidad sexual, grupas feministas, colectivos antirracistas, personas con discapacidad, ambientalistas, jubilades y agrupaciones políticas marcharon bajo el lema ‘estamos hartes de no llegar a fin de mes’.
En el carrito que guió la movilización las banderas decían: “¡Qué vergüenza ser racista!”, “¡La potencia de lo colectivo!” “¡No es suficiente con no ser racista, hay que ser antirracista!” Y una grande encabezando el camioncito: “La vida está en riesgo”.

“No es una democracia la forma en la que estamos existiendo”, asegura Vedet, @soyvedett en Instagram, locutora nacional, cantante drag y licenciada en Comunicación Audiovisual. “Esta es la segunda vez que se hace la marcha y, si bien Milei no volvió a decirnos pedófilos de forma explícita, hay un montón de otras personas, como Clara Muzzio (NdeR: Vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) que va a reuniones de la extrema derecha a defender la familia tradicional y el niño por nacer. En realidad nos dicen pedófilos cuando justamente ellos están defendiendo a los pedófilos, como en el caso Epstein”, asegura. “Nos consideran una peste, seremos su pesadilla”, pronuncia tajante.
En la carroza se escuchó desde música electrónica hasta merengue de los 90, todo inaugurado por un mini recital de las músicas Barbi Recanati y Paula Trama. En diálogo con este medio, Recanati declaró: “Es importante estar acá para mantener vivo el mensaje de que sí nos importa lo que está pasando. En este momento que los medios, los políticos y el Estado tienen una política de exclusión total, me parece que es muy importante recordar que somos antirracistas, que no nos parece normal el discurso de odio que se reproduce todos los días en redes sociales porque sos lesbiana, porque sos trolo. Son cosas que antes parecían saldadas y ahora parece que hay que recordarlas todos los días”.
“La cultura siempre cumplió el rol de poder conectar a la gente con el goce y con el ocio, pero también con la educación. En este momento hay ciertas áreas de la cultura que son un refugio para seguir creyendo en un país que no es homofóbico ni racista”, sumó la creadora del sello discográfico llamado Goza Records.

Abanicos con la frase ‘mucho sexo gay’ y los colores de la diversidad sexual. Tacones altos y medias de red. Tatuajes en manos, piernas y espaldas de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Pañuelos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que siguen representando las conquistas de la marea feminista. Nina Brugo, la histórica abogada feminista que estuvo presente en todos los Encuentros Plurinacionales, se hizo ver en la calle. Para las cinco de la tarde ya se había formado un abrazo entre aquelles que, con goce y lucha, intentan sobrevivir al hostigamiento de las derechas que avanzan en América Latina. «Frente al fascismo, solidaridad».
“El amor y la ternura son una buena arma contra el odio y la violencia, pero es hora de salir a las calles, de dejar de estar detrás de una computadora o de un tweet como hacen ellos”, declaró Jorge, del programa de radio virtual «Chupate este mate».
Sandra Chagas, activista uruguaya afro, antirracista lesbiana y feminista, enfatizó: “El racismo en esta sociedad mata, por eso aseguramos que una sociedad debe ser antifascista y antirracista. Argentina es el único país de todo Latinoamérica y el Caribe que tiene una condena internacional por racismo (NdeR: por el caso de Delfín Acosta Martinez). Hay que terminar con la idea de que es un país blanco, de que está para la venta. Acá hay personas que viven, transitan y están todo el tiempo dentro de este territorio. Las personas racializadas no vinieron ayer, unos estaban acá, a otros los trajeron en forma de esclavos. Hay que poner en conocimiento a la sociedad de que tenemos que tener una conciencia antirracista”.
También los jubilados estuvieron en la marcha, reivindicando a Norma Plá y exigiendo el paro general, luego de haber sido reprimidos nuevamente el miércoles, día donde se reúnen a pelear por su derecho a una vida digna, una vida que valga la pena vivir. Javiera, jubilada de la mínima, declara que ya no tienen miedo ni tiempo, que tienen poco que perder y que son sobrevivientes de la dictadura militar, por lo que conocen bien de cerca el fascismo. “Reprimiéndonos a nosotros, quieren dar una lección a cualquiera que intente salir a protestar. La realidad de los jubilados es una realidad de indigencia, es una realidad que nos mueve a la olla popular y a buscar comida”.

La columna avanzó lentamente del Congreso a Plaza de Mayo. La presencia de las travestis y trans adultas, que luchan por la reparación histórica para mayores de cincuenta, resultó icónica. Ellas empezaron sus militancias con Lohana Berkins, Diana Sacayan, Belén Correa y María Pía Baudracco, entre otras. Tienen experiencia en afrontar los abusos de la policía y los arrestos arbitrarios. “Somos chicas travestis trans adultas mayores, formamos parte de las históricas. Marchamos porque este gobierno nos está pasando por arriba. El año pasado le dimos un buen golpe, porque nosotros no respondemos al odio con odio, preferimos hacerlo con amor”, asegura Marcela Victoria Arce, de la biblioteca Claudia Pía Baudracco en Quilmes. “Hoy más que nunca hay que estar en las calles para no dar ni un paso atrás, menos con derechos adquiridos y leyes por cumplir. Necesitamos hacernos ver. Luchamos por la reparación histórica para las mayores de 55 porque hay personas travestis trans que no tienen ni qué comer”.
Entre las reivindicaciones y las consignas se encontraban el rechazo a la reforma laboral, que prontamente empezará a tratarse en sesiones extraordinarias, la modificación de la ley de Glaciares, el genocidio en Palestina, el gatillo fácil y los incendios en el sur. También se exigió por los travesticidios y transfemicidios de Sofía Fernández, Samuel Tobares y Fernanda Arias. La Columna Mostri mostró su potencia.
“El odio que baja desde el Gobierno se está haciendo carne en la gente y lo estamos viendo, desde nuestros puestos de trabajo”, agrega Raquel, trabajadora del Hospital Bonaparte. “Es realmente muy importante ocupar las calles para defender nuestros derechos. Está en riesgo la salud mental de la población, los pacientes están cada vez más vulnerados. Nos están sacando los lugares que nosotros teníamos conquistados de manera simbólica y material. Es un hostigamiento constante, desde pequeñas cosas hasta grandes actos”.
“La única minoría acá son los millonarios”, se escuchó desde el micrófono luego del canto “Siempre con las putas, nunca con la yuta”. Las mujeres de la economía popular se hicieron presentes encolumnadas tras las banderas de la UTEP y la Corriente Clasista Combativa (CCC). “Juntas en las calles y en las camas”, se podía leer un cartel que bailaba entre la gente agolpada en la primera marcha del año.

“Las políticas de recorte del gobierno de Milei afectan a las mujeres de la economía popular por la poca llegada de alimentos a los comedores, pieza fundamental para sostener el trabajo de las compañeras que se desempeñan especialmente en las tareas socio-comunitarias. Estas no reportan ingresos. La situación de la economía popular es una de las más perjudicadas dentro de las diversidades de empleos porque es una economía de supervivencia», asegura Victoria Freire, legisladora de Fuerza Buenos Aires y referente de Patria Grande, sobre la realidad de los barrios.
Consultada por cómo hace mella el discurso de odio libertario en los derechos de las diversidades sexuales, Freire explica: “Hay ataques de odio hacia las diversidades de forma permanente y eso está incentivado por una lógica y una batalla cultural que se basa en el desprecio en el otro, en un individualismo atroz. Construir orgullo es construir comunidad fortaleciendo lazos sociales”.
En la misma semana en que se cumplieron diez años del fallecimiento de Lohana Berkins, la segunda marcha antifascista pareció encarnar su espíritu y repetir sus palabras mientras la luz del día se apaga poco a poco tras la Casa Rosada. Son casi las siete de la tarde y parece escucharse en el aire: «Estoy convencida de que el motor de cambio es el amor. El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”.




