Con impronta federal, vuelve la marcha Antifascista y Antirracista

💪El 7 de febrero, organizaciones de la comunidad LGBTIQ+, trabajadores informales, personas neurodivergentes y asociaciones antirracistas marcharán nuevamente contra el gobierno de Javier Milei. El Grito del Sur habló con Marta Dillon y Ese Negro Montenero, de la columna mostri.
02/02/2026

«Cuando digo abusos no es un eufemismo, porque en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil. Son pedófilos, por lo tanto, quiero saber quién avala esos comportamientos», afirmó Javier Milei en su discurso en el Foro de Davos del año pasado. En ese entonces, hace apenas un año atrás, la comunidad LGBTQ+, los feminismos, las organizaciones antirracistas, las trabajadoras sexuales y los organismos de derechos humanos se levantaron en contra de las declaraciones homofóbicas del Presidente. Casi espontáneamente, como por arte de bronca, realizaron la primera marcha Antifascista y Antirracista, convocando una multitud que incluyó hasta a Lali saludando desde el balcón.

Crédito: Emiliana Miguelez

Un año después la crueldad se multiplica, dejando su rastro sobre los cuerpos cansados de las mujeres que tienen que levantar los comedores populares, cada vez más atiborrados, del colectivo travesti y trans que ve peligrar la ley de Identidad de Género y las personas con discapacidad que reclaman por el cierre de la ANDIS, absorbida por la órbita del Ministerio de Salud. En este contexto ya se realizaron tres asambleas para la organización de la segunda marcha antifascista y antirracista, una en Parque Lezama y las otras dos en Plaza Garay. Ahora la cita es el 7 de febrero a las 17 horas, cuando se movilizará desde el Congreso de la Nación hasta Plaza de Mayo.

Ese Negro Montenegro, militante transmasculino y miembro de la Columna Mostri, asegura que, luego de las palabras de Davos, el Ejecutivo intentó “moderar” su discurso, al menos contra las personas LGBTIQNB+. Sin embargo, esto no siempre se llevó a los actos, ya que, tras la Primera Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista, se sacó un decreto (62/2025) que intentaba impedir el acceso de adolescencias trans a los derechos que garantiza la Ley de Identidad de Género.

“Las personas travestis y trans seguimos viviendo en las calles de una democracia profundamente racista, clasista y heterosexual. La violencia institucional se recrudeció. Y si el Estado fogonea la violencia contra nosotres, a mucha ¨gente de bien¨ -como le gusta decir al presidente- se les habilita a violentarnos en otras instancias. Las denuncias por violencia contra el colectivo LGBTIQNB+ aumentaron desde el cambio de gestión. La gente se siente avalada por el Estado para violentarnos. Pero el Estado (nacional, provincial o municipal) también drena su odio contra nosotres”, asegura. 

“Nuestro principal reclamo es contra el fascismo y contra el racismo”, explica Marta Dillon, periodista, escritora e integrante de la Columna Mostri. Ella entiende el fascismo no como la definición histórica de diccionario, sino como esa política por la cual hay un grupo de personas (“los argentinos de bien”) que es supuestamente amenazada por una serie de chivos expiatorios, entre los que entran la comunidad LGBTIQ+, las personas con discapacidad, las personas racializadas, las personas que tienen actividad política y una serie de largos etcéteras. “Nosotres caracterizamos a este gobierno como fascista y racista, por toda la política anti-migratoria y la profunda xenofobia que tiene. Esto todo el tiempo se cobra vidas ajenas. Por eso decimos que ninguna vida es descartable. Aquí no sobra nadie”.

Crédito: Emiliana Miguelez

La consigna elegida este año, “Acá no sobra nadie, ninguna vida es descartable”, intenta subrayar la precariedad a la que se ven expuestos los feminismos y la comunidad LGBTQI+ bajo el poder de la derecha. En ese sentido, las mujeres y diversidades sufren en mayor medida las consecuencias de la reforma laboral, ya que son les que menos entran en el mercado formal del trabajo y quienes más cargan con las tareas de cuidado. Éste será uno de los ejes rectores de la marcha, ya que la reforma comenzará a tratarse el próximo 11 de febrero en sesiones extraordinarias. 

Las vidas de algunes, cada vez más descartables, traen a la memoria el concepto de “vidas precarias” de Judith Butler, quien habla de las vidas que merecen ser lloradas por su muerte y aquellas que no. “El año pasado, también en esta línea, dijimos: ¨Sólo hay dos tipos de género: Fascista o Antifascista¨, un poco como guiño a Butler y un poco como respuesta a Trump que había planteado que sólo hay dos géneros, hombres y mujeres, negando la existencia de las personas trans. Toda vida implica precariedad e interdependencia. Hoy nos toca discutir con una época en la que la narrativa liberal intenta imponernos la “ley del más fuerte” y una autosuficiencia que sólo nos lleva al individualismo y la soledad. Nosotres no nos imaginamos una vida sin otres. Nos reconocemos precarixs e interdependientes. Nos asumimos rotxs. Ponemos la vida en el centro y decimos que acá no sobra nadie y eso defendemos. Imaginamos una vida en comunidades, donde trabajemos menos, donde trabajemos todxs. Donde se produzca lo necesario y se redistribuya todo”, continúa Montenegro. 

Para Marta, las vidas precarias son las que siguen exigiendo una vida en común, las que siguen protestando a pesar de los protocolos, las que soportan los gases y las balas de goma. “Los mismos jubilados tienen vidas precarias porque si no los ayudan no pueden vivir”. “El Estado no hace más que recargar a las familias -que también son instituciones precarias- cuando les imponen amor eterno, fidelidad, heterosexualidad obligatoria y todo tipo de mandatos. Las vidas más precarias son las de les migrantes, las personas con VIH, las personas cruzadas por la racialización, las personas con discapacidad”, enfatiza.

Para la “Columna Mostri” y las demás organizaciones que participaron de la asamblea, la marcha es importante para denunciar la violencia institucional, el ajuste sobre los sectores más vulnerables, la modificación de la ley de Glaciares y políticas internacionales como el alineamiento con Estados Unidos y el genocidio en Palestina.

Crédito: Gala Abramovich

Por eso mismo, aunque la derecha hable de “agenda de minorías”, les entrevistades explican que lejos está de tratarse de peticiones sectarias o de reivindicaciones de algunos grupos particulares: se trata de la supervivencia de toda la sociedad, aunque la marcha sea convocada por el movimiento LGTBIQ+. “Nos llaman minorías para bajarnos el precio”, enfatiza Ese. “Lo que buscan al señalarnos como ¨minorías¨ es que el resto de la gente no se identifique con lxs otrxs. Y esx otrx es tu compa de laburo, la vecina de al lado de tu casa. Son lxs pibxs del barrio. Son las madres y abuelas de la Plaza de Mayo. Es la verdulera de la esquina. Le profe de la facultad. El personal de la salita o el hospital donde te salvaron la vida. ¿Qué pasaría si todas esas ¨minorías¨ se juntan? Pasa lo que pasó el 1F pasado: fuimos cientos de miles en muchas partes del mundo disputándole poder a los poderosos. Recordándoles y recordándonos que, como decía una tal Norma Plá, somos más pueblo que milicos (¡¡¡y que ricos fascistas!!!)”. 

“No existe la idea de minoría porque estamos interconectades”, agrega Marta Dillon. Su lectura política es que si el año pasado fueron miles les que se convocaron para luchar contra el fascismo, no fue sólo por un acierto en el tiempo político sino, sobre todo, porque el pueblo argentino ha consolidado lazos sociales muy fuertes. “Este es el pueblo del ‘Nunca más’ y acá lo que nos están proponiendo es otra vez lo mismo. Por goteo, dejando morir las políticas conquistadas, pero nos están amenazando cada vez más con deportaciones, con detenciones arbitrarias, con el gatillo fácil”, explica la militante de Derechos Humanos e hija de desaparecida.

Crédito: Gala Abramovich

La segunda marcha Antifascista y Antirracista es la primera movilización del año y que sea organizada desde las organizaciones LGBTIQ+ no es menor. La idea es que sea transversal, incluyendo a los varones cis heterosexuales y que tenga otra dinámica: marchar de otra manera, con otra ritualidad, con música, para encender la calle. “Tenemos que decir que la realidad no es cómo nos muestran los medios hegemónicos, que Milei no es un galán. En realidad nos está dejando sin trabajo, está entregando nuestras tierras, nuestras vidas, nuestros glaciares”, subraya Marta. “Se van a cumplir 50 años del golpe de Estado y eso requiere que nosotres, les que sabemos de qué se trata vivir un exterminio, digamos ‘Nunca Más’ muy fuerte, trayendo memorias de las luchas y no siempre de los padecimientos”.

“Por eso es importante encontrarnos y hacer red. Sostenernos, acompañarnos”, concluye Montenegro. “Volver a recordar que, parafraseando a los activismos negros, no basta con no ser fascista, hay que ser antifascista. Por eso insistimos: ¡Acá no sobra nadie! ¡Ninguna vida es descartable!”.

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