Héctor Béjar es abogado, sociólogo, escritor y artista plástico peruano. Detrás de esta faceta intelectual, se esconde una trayectoria militante de larga data: fue guerrillero del Ejército de Liberación Nacional en la década de 1960 y, mucho más cerca en el tiempo pero durante el corto periodo de un mes, ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Pedro Castillo.
Conocedor de la realidad política del Perú como pocos, Béjar dialogó con El Grito del Sur sobre la asunción del nuevo presidente -el octavo en apenas diez años-, la crisis del régimen político y el proceso electoral con los comicios previstos para el domingo 12 de abril.
¿Cómo contribuye al descrédito de la opinión pública peruana con la clase política el hecho de que el país haya tenido ocho presidentes en apenas diez años?
En el Perú conviven tres niveles: uno macroeconómico, que genera satisfacción ya que la moneda no cambia, se mantienen las mismas empresas y está el dinero elementalmente necesario; uno microeconómico, que es terrible porque la gente tiene que sobrevivir -hay pleno empleo pero éste es obtenido por la misma gente: cada quien es su propio empleador y su propio explotador- y no hay derechos, salud ni educación; y finalmente está el sistema político, donde por un lado están los mismos políticos de hace veinte años -los mismos nombres, la misma gente- y allí hay grupos ligados a distintas mafias que ponen y sacan presidentes. Lo único estable en Perú son los grupos mafiosos que se mantienen en el poder; lo inestable son los presidentes. Es una inestabilidad parcial que no tiene nada que ver con el sistema mafioso, que es absolutamente estable y genera un saqueo muy grande de los recursos naturales del país.
¿Qué rol cumple actualmente el Banco Central a la cabeza de Julio Velarde para evitar que el Poder Ejecutivo pueda implementar políticas en favor de la distribución de la riqueza?
El Banco Central no tiene nada porque las reservas del Estado no están en el Perú; se encuentran en los Estados Unidos y están convertidas en bonos del Tesoro norteamericano. Eso es inaccesible para los políticos y el portero de una casa en la que no hay nada es el señor Velarde. Ahí hay una ilusión porque la gente se imagina que existe una especie de caja fuerte con 100 mil millones de dólares de reservas, pero repito que eso no está acá. Tenemos un signo monetario propio, pero es solamente el signo: su movimiento depende totalmente del movimiento monetario de los Estados Unidos, por eso es que cuando el dólar baja en el país del norte también baja aquí. Y cuando sube lo mismo. Entonces no manda el señor Velarde, manda la Reserva Federal de Estados Unidos. Lo que llaman Banco Central en el Perú es una casa vacía.
¿Qué significa en términos políticos la asunción de José María Balcázar y su vínculo con Perú Libre de Vladimir Cerrón?
Lo que significa es que estamos cada vez más atados a los Estados Unidos. Porque este señor Balcázar es un juez veterano que acaba de nombrar como presidente del Consejo de Ministros a Hernando de Soto (P.D.: finalmente no asumirá en el cargo), el economista que reinsertó al Perú en el sistema monetario internacional con Fujimori durante la década de 1990. Hernando de Soto está citado incluso en los archivos de Epstein. Si Balcázar perteneció a Perú Libre, él ha aclarado que ya no es militante de este partido.
El Perú presenta en esta oportunidad 36 candidatos a la presidencia, la gran mayoría son desconocidos y no llegan al uno por ciento de intención de voto. ¿Cómo se llegó a este nivel tan alto de fragmentación política y qué nos dice sobre la actual crisis del régimen político?
En el Perú cada quien hace la suya. Entonces no existen ideas ni partidos políticos, lo que existen son intereses y negocios. Cada uno de esos grupos pretende llegar de alguna forma al Estado para hacer negocios, porque hoy el presupuesto del país se maneja a través de licitaciones -el Estado no puede hacer ninguna actividad económica porque así lo prohíbe la Constitución- que siempre quedan en manos de lobbyistas. Así funciona desde el año 1990 y se genera una crisis parcial porque la macroeconomía camina con piloto automático. Como existe una pobreza espantosa, particularmente en Lima y en algunas provincias, hay una situación de malestar terrible. Es una bomba de tiempo que puede explotar, pero el sistema está preparado para matar al que se atreva a protestar demasiado. Esa es la política global de estas élites.

¿Qué características viene teniendo esta campaña electoral en un contexto de mayoritario desinterés ciudadano? ¿Creés que se puede repetir el escenario de 2021 con un candidato de izquierda que dé la sorpresa?
Dentro de los candidatos actuales, no hay ninguno que pueda equipararse a Castillo pero es imprevisible lo que puede pasar. El margen de incertidumbre es muy grande, sobre todo en la medida que hay una gran insatisfacción de la gente. Dado que el candidato que tiene mayor atractivo no supera el 10 por ciento de aprobación, detrás de ello está el repudio a todo el sistema. O lo repudia, o no quiere saber nada con éste. La sociedad peruana se ha alejado del sistema político por propia voluntad, porque sabe que allí no se consigue nada.
Por el pasado de Balcázar en Perú Libre, ¿puede suceder que las distintas expresiones de izquierda queden asociadas a él y paguen por su desempeño gubernamental?
La derecha peruana tiene pesadillas con la izquierda. No están seguros de su propio control del país y ven comunistas por todas partes. Además, tienen una enorme laguna de conocimientos políticos. Es gente absolutamente ignorante. Eso ha hecho que vean en Balcázar un comunista. Dentro de los 36 candidatos, hay tres o cuatro grupos que son distintas expresiones de la izquierda peruana: Juntos por el Perú, la alianza Venceremos y otra que se llama Primero la Gente. También está Ahora Nación, representado por López Chau. Todas son vistas como candidaturas comunistas. La sorpresa puede ser que alguna de estas candidaturas logre una votación respetable, pero no sé si será posible dentro de las condiciones actuales. No veo dentro del abanico electoral ninguna figura que se pueda parecer a lo que fue Castillo. Él no era un político experimentado, pero sí un hombre de pueblo que representaba sus intereses.
¿Qué ejes y propuestas políticas creés que deben abordar los candidatos de izquierda para llegar al sentido común de la población peruana que sufre dificultades económicas y vive de mala manera?
Aquí el primer candidato o candidata que le asegure a la gente que la va a liberar de las bandas de extorsionadores va a ganar. La gente está buscando desesperadamente un Bukele. En general se está buscando mano dura, no solamente en seguridad sino también con la corrupción. Se quiere terminar con el temor de que pueden morir a la vuelta de la esquina. En el Perú están matando diariamente a seis personas debido a enfrentamientos por extorsión. En lo que se refiere al resto de la economía, la gente cree que pueden jugar solos. Eso es interesante: no quieren a ningún salvador económico. Quieren a alguien que los proteja y limpie el país de la corrupción. Ese personaje no existe.




