“Es un genocidio, ¿qué más hay para decir?”, le dice a El Grito del Sur N.A, economista sueca y activista ambiental en el mundo árabe (Zero Waste Palestine) que se crió en Jerusalén. Es una de las participantes del “viaje de incidencia” a la Argentina del proyecto Genarration, “que busca transformar el discurso en torno a Jerusalén y su población palestina, empoderando a jóvenes de esa ciudad para que recuperen su propia narrativa a través de la creación de contenidos digitales”. La joven vino a Buenos Aires junto a L. G., joven palestina activista de derechos humanos; y Murad Odeh, periodista de La Sexta, nacido en Bagdad, de padres palestinos.
Ellos llevan adelante el viaje junto a la organización Mundubat, impulsora de la iniciativa. La asociación, fundada en Bilbao (1988) y con el lema “Todas las personas, todos los derechos, un solo mundo”, se encuentra en la búsqueda de concientizar para la transformación social. Comentan sus activistas que se consideran “de izquierda” y que organizan este tipo de iniciativas con el fin de que “se deje de contar Palestina a través de otras voces y que sean las voces palestinas las dueñas de su propio testimonio y narrativa”. Las tres personas que acompañan la delegación pueden brindar testimonio en ese sentido.
Se encuentran en el país realizando lo que ellos autodenominan “viajes de incidencia”, en los que se han juntado o juntarán con parlamentarios, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos o las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sindicatos, organizaciones que luchan contra el genocidio como el Comité de Solidaridad con Palestina, periodistas, etc. Se sentaron en la terraza del hotel en el que se encuentran en la zona de Congreso (CABA) a dialogar un poco sobre este proyecto.
¿Qué están haciendo acá con Mundubat? ¿Cuál es el objetivo?
L. G: Buscamos ampliar las voces de los palestinos, para que ellos tengan control de su propia narrativa, puedan contar sus historias, conectarse con la gente de todo el mundo. Es importante escuchar lo que los palestinos tienen que decir e interactuar con la gente.
N.A.: También para entender el paisaje argentino y latinoamericano en general, y para hacer las conexiones entre los desafíos que tenemos y los que ustedes también tienen y, a través de estas conexiones, poder hablar sobre Palestina de una manera más efectiva.
Odeh: Después de dos años de genocidio y debido a la presencia de grandes lobbyes sionistas en Argentina, consideramos que es un destino interesante porque los mensajes que se han transmitido sobre el pueblo palestino provienen sobre todo de ese lobbyismo. Es importante que los medios tengan acceso también a historias de la parte palestina y poder hacer partícipe al pueblo argentino de nuestra historia, y que no solamente escuchen la propaganda sionista que intenta justificar frente a la audiencia lo que pasó en los últimos dos años.
¿Qué evaluación hacen ustedes de los últimos años, sobre todo del 2023 hasta acá, del genocidio de Israel sobre Palestina tanto en la zona de Cisjordania como en Gaza?
N.A: Es un genocidio. ¿Qué más hay para decir? Empezó hace más de 80 años. Es importante entender el contexto, comprender que el proyecto colonizador de Israel y de los colonos israelíes no es simplemente algo aislado, sino que es algo que tiene una historicidad.
LG: Es muy importante contextualizar y recordar que la mayoría de las personas en Gaza son refugiados palestinos que fueron desplazados en 1948. Alrededor del 80% de la población se encuentra en esa situación. Así que es importante contextualizar, entender la historia palestina, comprender la estructura más grande de la violencia colonial y qué implica para entender lo que está sucediendo actualmente.
En general es mucho más conocido el genocidio en Gaza que lo que pasa en Cisjordania con respecto a la comunidad palestina. ¿Podrían describir los elementos más importantes de cómo está la situación allí?
L. G: Creo que, como dijimos antes, es importante entender que la violencia colonial es amplia y estructural por parte del sionismo. Esto se encuentra a través de todo el país: Cisjordania, los territorios de 1948, Gaza e incluso, por supuesto, la diáspora. Se ha ampliado la campaña genocida en Cisjordania. Cada ciudad o pueblo, incluso si uno está a diez minutos de distancia, está completamente cerrado por puertas. El derecho al movimiento está constantemente siendo restringido. Los campos de refugiados son objetivos. Más palestinos se están desplazando. Es una extensión del genocidio, no como resultado directo de las bombas necesariamente, sino por otros medios de violencia directa y de los ataques a los palestinos.
N.A: En Cisjordania hay una campaña de limpieza étnica sistemática. Pasa con los bombardeos en Gaza y también a través de una suerte de “muerte lenta” que está ocurriendo en Cisjordania. Pasa en toda la Palestina ocupada, en los territorios de 1948 y en Jerusalén. En Cisjordania, más y más tierra está siendo tomada y apropiada; las aldeas están siendo anexadas y separadas unas de las otras. Grandes áreas de tierra están siendo tomadas para construir carreteras de inmigrantes e infraestructuras para colonos israelíes. También vale la pena mencionar la situación en Jerusalén. A pesar de que no está oficialmente en Cisjordania, la población palestina que vive allí está sufriendo formas muy fuertes de apartheid. La idea es hacer imposible la vida para los palestinos que viven en Jerusalén. Muchos de ellos están siendo expulsados de sus casas debido a supuestos problemas legales. Más y más casas están siendo tomadas. Es casi imposible conseguir permisos de construcción. Los habitantes palestinos siempre están en peligro de perder su residencia y su derecho a vivir en su tierra y en la ciudad. Hay muchas formas diferentes de cómo el proyecto colonial intenta desplazarnos sistemática y étnicamente, ya sea a través de ataques directos o de objetivos étnicos lentos.
Odeh: Si tomamos la definición de genocidio como “la intención explícita de acabar con un grupo étnico nacional”, este proceso también se está llevando a cabo dentro de Cisjordania. Las instituciones israelíes no manifiestan eso de forma clara frente a la comunidad internacional, pero sí lo hacen dentro de los propios debates políticos internos y dentro de los procesos políticos que se están llevando a cabo para conseguir eso. Es una muerte menos mediática, pero es una muerte lenta a base de la destrucción del acceso a todos los recursos necesarios para la vida y que son básicos: sanidad e higiene, bloqueo de la economía o algo tan básico como la libertad de movimiento con los checkpoints. Cualquiera de los derechos básicos que tú creas que una persona puede tener, en Cisjordania están menos valorados o eliminados. Hasta te diría que el derecho al luto de sus muertos está prohibido. De ahí una forma del Estado de Israel de minar constantemente la moralidad del pueblo palestino con una intención clara: la creación de un Estado judío con la mayor tierra y el menor número de árabes posibles. Y eso es lo que manifiestan los colonos como Daniela Weiss. Los políticos tratan de mantener estos casos de forma separada, como una suerte de ultraortodoxos, muy extremos, pero detrás de la cara visible hay un apoyo firme y claro hacia ellos. Están materializando eso que los políticos no pueden hacer de cara a la comunidad internacional. Habrá sectores más extremos, sectores menos extremos, pero hay una política general que avanza hacia un mismo lado. Y la política general está cada vez más derechizada, más radicalizada: la coalición del Likud lleva gobernando ya no sé cuántos años, habrá elecciones a final de este año y seguramente vuelva a ser reelegido porque la sociedad israelí se está radicalizando en ese sentido.
Vos describiste una situación de vida en Cisjordania. ¿En todos los barrios y ciudades es así? ¿O ustedes identifican diferentes lugares sobre cuánto ha avanzado el sionismo?
N.A: Hay una división en tres áreas: A, B y C. Es más común que las cosas de ese tipo sucedan en B y C, porque ahí es donde Israel tiene a sus fuerzas militares. De todas formas, este tipo de situaciones cada vez se acercan más a la zona A. Y en algunos lugares no hay una división muy clara entre un espacio y otro. Algunos habitantes que están más cerca de estas divisiones, de las áreas C y B particularmente, son los más atacados por los colonos. Es una cuestión que depende pura y exclusivamente de la ubicación geográfica. Hay ciertos lugares, como Nablus, donde por ahí no hay tantos colonos. Pero en todas las áreas hay distintas formas de violencia por parte de los colonos hacia los palestinos.
¿Cómo ven al lobby sionista en Argentina?
Odeh: Lo estamos descubriendo ahora. Sabemos que hay lobby sionista en todo el mundo. Conocemos cómo se trabaja en España, por ejemplo. Estamos descubriendo a la DAIA, etc. Aquí todo el poder judicial está infectado. Incluso algo tan independiente como deberían ser los jueces pueden estar influenciados por el sionismo, como también pasa con los partidos políticos. Todo lo que asegura un sistema democrático independiente con sus diferentes poderes, aquí está minado de sionistas. Y se puede entender entonces el alineamiento de Argentina con Israel de esta forma.
N.A.: Lo notás no solo en la opinión pública, sino también en las calles, donde se ven pocos grafitis propalestinos, o banderas, o cosas que normalmente se ven en las grandes ciudades del mundo. Es difícil de entender por qué: incluso en los Estados Unidos hay un gran lobby sionista, pero también hay una gran movilización con la causa palestina.
L. G.: Creo que es muy común que haya campañas sucias, que es algo que sucede cada vez más. Cualquiera que alce la voz en contra de Israel y el sionismo se ve afectado por una campaña de desprestigio. Los llaman antisemitas.
Odeh: Yo además agrego como periodista que los medios de comunicación están muy derechizados. Cuando la información no llega al pueblo argentino, es muy complicado que haya una movilización social potente. Me niego a pensar que la mayoría del pueblo argentino es sionista. Te das una vuelta por Argentina, por Buenos Aires, y ves que los argentinos tienen mucho parecido con los palestinos: en su sentimiento de resistencia, en la violencia que han sufrido durante la dictadura, que tiene muchísimos paralelismos con los palestinos. Pero cuando al pueblo se le niega la información, es una forma de controlarlo. El hecho de que los medios de comunicación, que son los que forman la opinión pública, estén controlados o influenciados por el sionismo no es algo casual. Es algo en lo que ellos han trabajado desde principios de los 2000 con inversiones económicas millonarias.
¿Coincidís en que a nivel mundial, sobre todo en el 2024 o 2025, el movimiento pro-palestino creció?
Odeh: En el mundo creció y uno de los indicadores ha sido el acceso a la información. En aquellos países como España o Italia, en los que ha habido más libertad de expresión y más diversidad ideológica dentro de los medios de comunicación, ha habido mayores protestas pro-palestinas. Hay otros países en los que esto no pasa. Hay gente de Alemania que me escribe para decirme que esto no se ve allí, que no saben qué está ocurriendo. Las redes sociales han hecho un trabajo más allá de los medios de comunicación, que ha conseguido que la movilización vaya más lejos. Por eso ahora el foco de la campaña sionista está en las redes sociales. Hay que desmontar un poco la narrativa de ultraderecha que nos encajona y que nos estereotipa. Es importante que puedan conocernos, que puedan conocer nuestra historia y que nos puedan ver y poner cara. Este viaje es una buena oportunidad para poder presentar y conocer a gente como ellas dos, que están especializadas en un tema en concreto y que viven en Jerusalén y Cisjordania.
Pero por lo que viste ya acá, ¿no pensás también que los vínculos que tiene el lobby sionista van más allá de la “ultraderecha”?
Odeh: Acá estamos viéndolo. En España te digo que sí.
¿Cómo consideran que se puede aportar para terminar con el genocidio? ¿Cuál sería la salida que ustedes consideran tiene que tener el genocidio que Israel perpetúa sobre Palestina?
L. G.: Hay que empezar por algún lado. Que haya más movilizaciones. Que cada vez participen actores más fuertes. Que los gobiernos tomen parte y sean parte de estas acciones. Que haya acciones cada vez más concretas, como por ejemplo el embargo de armas. Que los gobiernos tengan más influencia en esto. Que cada vez haya más gente que hable sobre todo este tema. Que sea parte de la agenda de discusión en general. Que se hable en las universidades, en la sociedad civil. Que se vuelva un movimiento verdaderamente popular. Todo eso ayuda bastante.
N.A.: Dado que el lobby sionista es tan fuerte, se puede trabajar generando campañas de boicot hacia todas las instituciones o lugares que promuevan lo sionista, con las compañías que hacen comercio, con las empresas que están relacionadas con el genocidio como, por ejemplo, Mekorot. Comprometer a los distintos sectores de la sociedad civil a que tomen distintos pasos y distintas acciones.
Odeh: La movilización social marca la agenda política mundial y global. Si tenemos que confiar en que los representantes políticos tomen acción por sí solos, no va a llegar. Y ya no solamente estoy hablando de Trump o de los gobiernos que conocemos: la Unión Europea no ha sido capaz de sancionar a Israel. Se lo han empezado a plantear cuando todas las ciudades se llenaron de gente en las calles. Entonces eso quiere decir que la movilización tiene una función. Luego ya está responder en las urnas. No sé cuál es la solución, pero sé qué es lo que podemos exigir ahora. Que se cumpla la legalidad. Que se retiren las tropas israelíes de los territorios palestinos, de Cisjordania. Que se permita el acceso de ayuda humanitaria, que es lo básico y lo urgente ahora mismo. La divulgación, que es lo que estamos haciendo, juega un papel, por ejemplo, en enseñar a la gente cosas tan básicas como qué es el antisemitismo, el antisionismo y la historia real de Palestina, no la historia oficial de Israel.








