Speed dating para salir de las apps: amor rápido y furioso

😍 Entre el cansancio de las apps de citas y las dificultades para vincularse, cada vez más jóvenes buscan volver a lo analógico. Sin embargo, ¿se puede burlar la soledad en cinco minutos? Opiniones y dudas sobre las citas rápidas.
13/02/2026

Si bien Tinder superó los 1,5 millones de usuarios activos mensuales en Argentina y alcanzó más de 100.000 descargas en un solo mes del 2024, para mucha gente las apps de citas no van más. Cansados de acumular matches o encuentros frustrados con desconocidos, con los cuales interactúan digitalmente un tiempo -a veces extenso y a veces limitado a dos palabras-, la búsqueda de pareja, que siempre fue un tema difícil, se complica aún más. 

“La intimidad, convertida en dato, se multiplica y se evapora al mismo tiempo”, explica el estudio “Íntima ausencia. Mutaciones del deseo”, realizado por la consultora VML. El mismo asegura que una encuesta de marzo de 2025 mostró que el 75 % de los usuarios de aplicaciones de citas experimenta agotamiento, y el 40 % lo atribuye a la dificultad de hallar matches de calidad. “Detrás de cada like, se esconde una mecánica de frustración estadística: por cada 100 swipes hay apenas 1,6 coincidencias, y ese mínimo “match” rara vez llega al cuerpo”, aseguran.

Con este estado de la cuestión y el aumento de la soltería- un estudio de The Economist demuestra que hay 100 millones de personas solteras más que en 2017-, surgen más opciones para conocerse personalmente. Bares, clubes y centros culturales comienzan a realizar propuestas para conocer personalmente solterxs y aumenta la demanda de speed dating (citas rápidas que a veces llegan a durar solo unos minutos, mientras los extraños van rotando entre sí). 

Feliza es un bar LGBTIQ+ que se define como “Oasis LGBTIQ+” y se ubica en la Avenida Córdoba al 3271. Elles organizan eventos tanto para conocer parejas como amigues. “El tema de las apps de citas y llevar todo a la virtualidad es re cansador y no te permite conocer a la gente real. El hecho de charlar con 20 personas en una noche, aunque sea un ratito, te hace tener una idea más cabal y saber si conectan o no”, explica Carla Tironi Farinati, dueña, programadora y productora de Feliza. Ella confirma que hay muchas personas que comienzan su relación en este “Tinder” real y luego forman parejas duraderas, hasta incluso llegar a casarse. “Las relaciones de pareja cambiaron con la llegada de internet. Cada día estamos más conectados a través de los celulares, pero todos los estudios dicen que la gente se siente más sola. Tenés la sensación de charlar con tus amigos y en realidad estás sintiéndote cada vez más aislado”, agrega la bióloga especializada en neurociencia. Luego asegura que, si bien en un momento se creía que internet era la panacea, lo que se ha creado es un sistema de  adicción al celular y los dispositivos. 

Además, la valoración excesiva en la apariencia física que caracteriza a estas plataformas, donde todo entra por los ojos -como en la mayoría de las redes sociales-, está generando un impacto significativo en cómo percibimos y valoramos nuestros cuerpos. Incluso llega a haber gente que se realiza cirugías estéticas para parecerse a lo que son con un filtro de Instagram.

Alejandra Torrijos es periodista colombiana y una de las ganadoras de la beca de Periodismo Performático de la Revista Anfibia. Ella escribió el artículo “6 minutos para enamorarse”, donde relata su experiencia en una noche de speed dating. Pero Alejandra no solo intenta hablar de la dificultad de relacionarse con alguien, sino de la soledad en un momento de hiperconectividad, de las aplicaciones de citas, de las expectativas amorosas y de cómo es venderse a uno mismo construyendo un personaje. Ella lleva ocho años soltera y ya probó varios métodos y aplicaciones para relacionarse con hombres, por eso cuando le propusieron pasar de lo digital a lo analógico no lo dudó.

“Llevo cuatro años investigando este tema porque estoy escribiendo un texto más largo acerca del amor. Mi interés empieza porque tengo 38 años y hace rato no tengo una pareja duradera. Hace cuatro años empecé a preguntarme qué debería hacer para encontrar una pareja, porque venía usando Tinder y no me funcionaba. A partir de ahí decidí ‘tunear’ mi perfil para conocer chicos desde otro lugar, más profundo”, explica.

Según el informe «Modalidades de vinculación sexo-afectiva» (UADE 2025), el 48% de las parejas que generan un vínculo se han conocido en persona, mientras que el 45% lo ha hecho por medio de la tecnología, siendo la app preferida Instagram (28%), las apps de citas (15%) y otras redes sociales (2%). En el 5% de los casos, las personas eligen no iniciar vínculos y el 2% lo hace de otra manera.

“Lo que sentí cuando he conocido chicos por Tinder o Okcupid es que hay mucha soledad. Quería saber si en las citas rápidas era diferente y descubrí que no, por lo menos en mi experiencia”, aclara la periodista entre risas. Para ella, la pandemia generó una dificultad de conocernos físicamente, una desconfianza y una distancia que aún no hemos terminado de cerrar. “Siento que eso nos está impidiendo relacionarnos físicamente. Lo que pasó ahora con las apps de citas es que se mercantilizó la emoción. Como si fueras a una tienda a escoger chicos. Luego vas al encuentro y te das cuenta que todos esos checklist que tenías no hacen que la pareja funcione. Para que algo funcione, uno se tiene que abrir y si estamos cerrados no va a pasar”. 

Jobs es un bar pensado para conocer gente con la cual formar lazos de pareja o amigos. Ellos utilizan el juego como excusa para acercar a la gente entre sí. Comenzaron con “Tinder Jobs” en el local que tienen en el barrio de Boedo y luego lo replicaron en sus otras dos sedes. Hay un host y diferentes dinámicas: noches libres y otras de speed dating, donde el host te asigna cinco minutos para conocer al otro o la otra y después vas rotando.

Para San Valentín hicieron el evento “Club de Nuevos Conocidos” -Especial Día de los Enamorados-, una edición en sus tres bares para compartir, jugar y conocerse. “El éxito de este tipo de actividades, que se están haciendo tanto en Jobs como en un montón de lugares, tiene que ver con el cansancio que tiene la gente de las apps de citas. Se escucha mucho en los eventos que las apps son como un juego de scrollear donde todo está vacío.  En encuentros presenciales se puede conocer a las personas y es distinto”, cuenta Julian Mizrahi, socio de Jobs. “Los eventos son cada vez más concurridos y se están popularizando”.

Como explica Alejandra en la nota, los hombres consumen más aplicaciones de citas que las mujeres y además lo hacen por más tiempo. Según un estudio publicado en el International Journal of Clinical and Health Psychology , tienen un uso más orientado al sexo casual que las mujeres. Sin embargo, la periodista asegura que del lado masculino también hay cierta insatisfacción y desgaste, ya que las aplicaciones les exigen más seguido que paguen, reciben menos likes y matchean menos. “Hay mucha soledad de ambas partes, pero los hombres no están habilitados de manera histórica a mostrar sus sentimientos, por eso van con esa actitud más canchera, de levante, pero en verdad ellos también buscan ser queridos. Todos queremos un poco de cariño en estas épocas de tanta crueldad”, se explaya la colombiana.

Las apps de citas, o sus versiones en redes sociales (como Facebook parejas), cambiaron las dinámicas de todas las generaciones. Sin embargo, según el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, el 65% de las consultas en el área de sexología clínica provienen de jóvenes de entre 18 y 26 años. La mayoría son varones, y el principal motivo de consulta es la falta de deseo sexual. Esta estadística se repite en otros centros con la Cátedra Libre de Sexualidad de la Facultad de Medicina de la UBA, lo que demuestra que no se trata de casos aislados. 

“Seguimos apostando al cara a cara porque si bien el internet tiene un montón de cosas buenas, es el contacto humano lo que vale y lo que nos hace sentir felices. Una persona es feliz por sus relaciones, una vez que se tiene las necesidades básicas satisfechas, claramente”, resume Carla.

“Tenemos muchas parejas que continúan, incluso una que nos avisó que va a realizar el casamiento en el bar”, cuenta Julián sobre el éxito del speed dating. Sobre cómo cambiaron las relaciones sexoafectivas desde la llegada de internet, explica: “Creo que está todo muy vacío y de plástico. Al final tener una cita es como tener un commodity. Uno se siente como en un álbum de figuritas y eligiendo gente como si fuera un video juego”, asegura que cuentan los clientes de Jobs. “Creemos que estos espacios son ideales para conocer gente a través del juego”, continúa y enfatiza en que son las nuevas generaciones las que insisten en volver al cara a cara.

Sin embargo, para Torrijos la soledad no se zanja con el mero acercamiento físico y la sensación de no encajar también se puede dar fuera de las pantallas. “En seis minutos no sé cuánto uno puede conocer al otro, termina siendo como scrollear en tiempo real. Yo lo sentí más como un negocio que como la intención de que la gente conecte”. Ella señala que tenemos un personaje y una manera de presentarnos que cambia según la red social. “Creamos distintos personajes para vendernos de acuerdo a la plataforma que usemos. En la interacción eso se cae”.

Cara cara o a través de una pantalla, la gente se sigue conoce y se ama. También se rompen corazones y hay rechazos. El cambio que provocan las apps de citas puede ser una ayuda para quienes son más tímidos, pero a su vez puede generar mayor sensación de soledad o frustración cuando el matcheo no funciona. Las citas rápidas, con sus bemoles y dificultades, seducen por ser una opción que renueva la posibilidad de encontrarnos y formar comunidad. Por ahora queda ver si las flechas de cupido llegan a atravesar la piel en algunos minutos y arriesgarse -aunque sea cinco minutos- a quedar vulnerable frente a otro.

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