A 20 años de la masacre de Luis Viale, ropa manchada con sangre

👕Se cumplen veinte años del incendio en el taller clandestino del barrio de Caballito, que se cobró un total de seis muertes. Sobrevivientes y familiares siguen exigiendo justicia y que se expropie la propiedad.
30/03/2026

El 30 de marzo de 2006, un cortocircuito del cable de un televisor desató un incendio que duró una hora en el taller clandestino de la calle Luis Viale, en el barrio porteño de Caballito. Esto provocó la muerte de una adulta, un adolescente y cuatro niños: Juana Vilca, de 25 años y embarazada; Wilfredo Quispe, de 15 años; Elías Carabajal, de 10 años; Rodrigo Carabajal, de 4 años; Luis Quispe, de 4 años; y Harry Rodríguez, de 3 años. En el taller vivían 65 personas, de los cuales 25 eran niños, en condiciones de extrema precariedad con un solo baño disponible y agua fría para bañarse. El hacinamiento y la informalidad de un sector, conformado en gran parte por migrantes, continúa dos décadas después. También el pedido de justicia. 

“A veinte años seguimos en la búsqueda de memoria y justicia por las víctimas. No queremos más ropa llena de sangre. La explotación mata y no queremos que se repita una tragedia como la de Luis Viale”, explica a este medio Lourdes Hidalgo, sobreviviente del incendio. “Estas muertes eran evitables”, asegura. 

Los trabajadores de Luis Viale cosían 14 horas seguidas al día. En las noches dormían en el primer piso del taller, al cual se accedía por una escalera precaria por donde muchas veces tenían accidentes. Al haber solo un baño, tenían que hacer fila hasta las 2 de la mañana para bañarse y debían almorzar arriba de la máquina de coser o de los pantalones que confeccionaban. Cuando ocurrió el incendio, llevaban cinco meses sin cobrar el arreglo informal y precario al que habían llegado.

“El régimen de cama caliente y la ultra explotación laboral también afectaron a las máquinas y al precario tendido eléctrico de la casa. El matafuego no funcionaba”, señala Lourdes.

Al comienzo, ella trabajaba en el taller de siete de la mañana a once de la noche y se iba a dormir a una pensión a siete cuadras del taller. Sin embargo, luego de quejarse porque no funcionaba el segundo baño fue amenazada por el capataz, por lo cual intentó retirarse. “Me dijeron que ellos pagaban cada tres meses y yo recién había empezado a trabajar en enero de 2006. Cuando les pregunté cómo pagaba el alquiler, me dijeron que me mude allí”, explica a El Grito del Sur

Actualmente, la mayoría de los sobrevivientes retornaron a Bolivia, país del cual eran oriundos, en especial de Cantón Cohana, un pueblito pobre a 100 kilómetros de La Paz. Sin embargo, a lo largo de estas dos décadas se creó la Comisión por la Memoria y Justicia de los Obreros Textiles de Luis Viale, que marchó este 9M en honor al Día de la Mujer Trabajadora, fecha que conmemora la muerte de 129 obreras calcinadas en la fábrica textil Cotton Textil Factory en Estados Unidos.  

“Junto a Lourdes Hidalgo, sobreviviente de la masacre de Luis Viale, venimos impulsando hace varios años un proyecto para que se constituya un Sitio de Memoria, teniendo en cuenta que lo que pasó es una consecuencia de la trata de personas por explotación laboral”, explica la senadora bonaerense Mónica Macha que, siendo diputada, presentó el proyecto para expropiar el inmueble y crear el Sitio de Memoria contra la Trata de Personas con fines de Explotación Laboral «Calle Luis Viale». “Las condiciones en que trabajaban y vivían -sin ningún derecho laboral- finalmente culminaron en el incendio que provocó la muerte de tantas personas”, enfatiza.

El taller estaba habilitado desde el año 2001 como espacio de bordado y otras actividades textiles. Según los propios vecinos que fueron testigos del hecho, el taller se dedicaba a la confección de jeans que luego eran comercializados en la feria La Salada como también en la avenida Avellaneda, en el barrio de Flores. 

Diez años después de esta tragedia, el 21 de junio de 2016, el Tribunal Oral Criminal N° 5 de Capital Federal sentenció a 13 años de prisión a quienes operaban como «capataces» del taller textil: Juan Manuel Correa y Luis Sillerico Condorí. Se los acusó de ser penalmente responsables de los delitos de incendio culposo seguido de muerte en concurso con reducción a la servidumbre, además del decomiso de las maquinarias. Sin embargo, en mayo de 2019 el juez Alberto Baños, a cargo del Juzgado Criminal y Correccional N° 27, dictó el sobreseimiento de los empresarios por considerar que no se pudo probar que conocieran la situación de reducción a la servidumbre en el lugar. Además, el fallo de Baños ordenaba restituir el inmueble a los dueños: Daniel Alberto Fischberg y Jaime Geiler. 

“La Justicia dejó exentos de culpa a los dueños porque son gente con poder económico y eso siempre representa un privilegio. La Justicia siempre se vende. Incluso se les entregó la llave del lugar a los dueños”, subraya la trabajadora, quien agrega que aún funcionan otras fábricas en las mismas condiciones. Fischberg y Geiler aún tienen una fábrica textil ubicada en Galicia 1241, a 150 metros del taller incendiado. “Todos son responsables: la policía, los funcionarios, los patrones, los capataces. Todos sabían lo que pasaba y no hicieron nada. Estas muertes eran evitables”, recuerda. 

Junto al grupo Bordando Historias, este lunes 30 de marzo la comisión realizará un acto en el ex-taller textil clandestino para seguir exigiendo justicia y pedir por la expropiación del inmueble. Allí, además de un Sitio de Memoria contra la trata de personas con fines de explotación laboral, buscan crear una consejería para migrantes.

Lourdes Hidalgo

“Para nosotras es importante que quede en el barrio de Caballito un testimonio y la posibilidad de constituir allí un espacio donde esto no vuelva a suceder. Como sociedad debemos ubicar cómo se desarrolla la explotación laboral, quiénes son los responsables y cómo trabajan esas personas”, asegura Macha. “Hay que pensar en quién hace la ropa porque hay una explotación generalizada en el sector y es necesario visibilizar esta situación”.

“Con esto de la libre exportación, el sector textil va a trabajar más y cobrar menos”, asegura Lourdes sobre las medidas del gobierno de Milei. “Ante estas condiciones las personas, muchas migrantes como yo, deben aceptar el trabajo en condiciones esclavas o quedarse en la calle. La explotación laboral mata y las conquistas de hace años se están volviendo para atrás con las medidas de este gobierno, como la reforma laboral”, plantea. 

De la comisión por la memoria y la justicia de los obreros de Luis Viale, nació “Bordando Historias– Construyendo Memoria», un espacio abierto al público en general donde combinan el aprendizaje del bordado con la narración de experiencias personales y colectivas. Tejer y bordar también es una forma de resistencia y lo harán este lunes durante la jornada de memoria a los 20 años del incendio. 

“Mientras bordábamos, descubrimos que cada puntada era un testimonio, que en cada hilo latían muchas más voces por recordar y memorias por construir. Hoy ya no somos solo una idea ni solo una Comisión. Somos muchas manos, muchas historias y una trama viva que sigue creciendo”, aseguran en su página de Instagram.

“No queremos que se repita. Queremos que en el lugar se narre la experiencia del incendio y que nuestros hijos y nietos conozcan la historia. Además, queremos que haya una consejería para migrantes porque, al no conocer la ciudad, mucha gente se queda en la calle. Cuando llegué, yo no tenía a dónde recurrir”, finaliza Hidalgo. “Hoy en día, la persecución es contra nosotros. No se habla de los migrantes que pierden la vida. No toman conciencia de quién les cose la ropa y de quién pierde la vida bordando”. 

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