Los multimillonarios nos robaron la capacidad de soñar

Los tecno-oligarcas ejercen la capacidad hegemónica de imaginar futuros mientras las sociedades han ido perdiendo su capacidad de proyectar los propios. Ciencia ficción capitalista y la necesidad de repensar el mundo.

Las islas artificiales sin control estatal, el turismo espacial, el extractivismo mineral interplanetario o la píldora para garantizar la vida eterna. Son solo algunas de las ideas que ofrecen los multimillonarios que conducen las grandes empresas del mundo como solución a los principales problemas de la humanidad. En contraposición, el imaginario de futuro de los movimientos populares y progresistas desde hace tiempo ha quedado relegado , cayendo en una mera administración de lo dado, un matiz en la gestión de los recursos existentes.

En Ciencia ficción capitalista. Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo, el escritor argentino Michel Nieva plantea que el capitalismo tecnológico de los Jeff Bezos, Elon Musk y Mark Zuckerberg, se sostiene en una seductora narrativa que se ha apropiado del lenguaje de la ciencia ficción para especular sobre un supuesto mundo mejor. De este modo, los tecno-oligarcas ejercen la capacidad hegemónica de imaginar futuros mientras las sociedades han ido perdiendo la capacidad de proyectar los propios. En criollo: los megamillonarios nos robaron la capacidad de soñar.

Desde esta perspectiva, la ciencia ficción capitalista monopoliza la imaginación de futuro por parte de no más de una decena de varones blancos, multimillonarios y antiderechos. En vez de terminar con la explotación social y la destrucción planetaria, la propuesta de los tecno-oligarcas consiste en exportar las mismas dinámicas destructivas del capitalismo a otros mundos. Así, el poder de salvación queda exclusivamente en manos de los multimillonarios de Silicon Valley.

En este sentido, los tecno-oligarcas, además de empresarios e inversores en tecnología y en fondos de riesgo, asumen el lugar de intelectuales orgánicos del capital y se atribuyen la tarea de promover horizontes con el fin de continuar ejerciendo la hegemonía. Mientras tanto, los movimientos de izquierda y populares se encuentran subsumidos en la imposibilidad de ir más allá de los diagnósticos y los límites que impone el orden establecido. Administrar el statu quo ante la impotencia de transformarlo.

El solucionismo tecnológico de los tecno-oligarcas reorganiza el poder mundial y acelera un proceso de cambio civilizatorio, en la medida en que desarrolla transformaciones que afectan directamente a todas las dimensiones de la vida. En este marco, la inteligencia artificial representa el fundamento de un proyecto económico y cultural que lleva adelante una ontología política que, basada en la ideología libertaria, pretende darle forma a un nuevo orden civilizatorio.

De esta manera, los tecno-oligarcas proporcionan un escape a la crisis sistémica del capitalismo interpelando a la ciudadanía con una narrativa que encontró en la ciencia ficción el sustento que necesita para seguir ejerciendo su rol de clase dominante. Sin caer en el discurso de la tecnofobia o de un anticapitalismo maniqueo y con olor a naftalina, los movimientos populares y progresistas deben recuperar la creatividad política para salir del letargo imposibilista en el que se encuentran desde hace rato.

Compartí
Foto del avatar

Creció entre Avellaneda y Caballito. Apasionado por la política, la literatura y el fútbol. Bielsista y kafkeano. Iba a estudiar derecho pero estudió Ciencia Política. Desde hace más de una década se dedica a ordenar datos y construir narrativas. Trabajó en campañas electorales y en la comunicación de instituciones, organizaciones y dirigentes políticos. Actualmente se desempeña en la Jefatura de Asesores del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.