â ÂżQuĂ© nĂșmero querĂ©s?
â La 10
Simple, sin titubeos. Es enero del año 2018, Nora Irma Morales de Cortiñas le suele decir a la gente de su alrededor que ella âtiene un equipo de fĂștbolâ. Tanto es asĂ que esa tarde se queda hablando entre cervezas con las integrantes del Norita FĂștbol Club, nacido en 2017, en una comida de su casa de Castelar. Le quieren dedicar una camiseta y que ella la elija. No se discute: lo suyo es la creaciĂłn de juego.Â
â ÂżLe gustaba el fĂștbol a Norita?
Ahora es pleno 2026 y LucĂa Cortiñas, nieta de la histĂłrica Madre de la Plaza LĂnea Fundadora, recuerda antes de entrar a los entrenamientos semanales de los martes que fue su abuela en persona quien la conectĂł con el Norita FC. Comenta, a su modo, que lo de Nora era mĂĄs una pasiĂłn no tan especialista.
â ÂżY, quĂ© querĂ©s que te diga? Era hincha de Boca.
La chicana de LucĂa indica lo obvio: ella es hincha de River. TambiĂ©n marca, junto con sus compañeras, que era habitual antes juntarse con Nora a comer, desde ese verano del 2018 en el que las invitĂł a la casa y les dijo: âTraigan la ensalada, acĂĄ nos encargamos del asadoâ.

Botines
A Tamara, sus compañeras del Norita FC la registran como âla presidentaâ antes de empezar a entrar en calor en el Espacio Cultural y Deportivo FermĂn, en Flores (Bolivia 49). Es todo chiste hasta poner las cosas en perspectiva histĂłrica: fue ella la que tenĂa el sueño de un equipo de fĂștbol llamado âLa Noritaâ.Â
El equipo cumplirĂĄ nueve años en 2026 y tiene entre 30 y 35 personas asociadas, entre quienes juegan y participan frecuentemente tambiĂ©n de sus actividades culturales y sociales. Compite en certĂĄmenes variados: en este momento se encuentra jugando un torneo todos los viernes en el club Comunicaciones.Â
âNorita es un espacio de militancia. Es un lugar en donde me reencontrĂ© con el fĂștbol. Durante muchos años pensĂ© que el fĂștbol me excluĂa o no era para mĂ. Y acĂĄ encontramos una manera de hacer fĂștbol de la que me siento parte y protagonista. AdemĂĄs podemos conjugar otras agendas vinculadas a militar con disfrute, que era algo que Nora siempre proponĂa. La lucha siempre tiene que ser una alegrĂa. Si no, no tiene sustento, no tiene horizonte. Y jugar al fĂștbol es una de las cosas que mĂĄs alegrĂa nos da en la vidaâ, indica Tamara.Â

Agrega Lourdes: âPasa que nos juntamos un poco a resistir. Buscamos un lugar donde encontrarse con otros en estos momentos tan duros. A construir, pensar, charlar, sostenernos, alegrarnos. A generar eso, un disfrute que no se encuentra fĂĄcilmente capaz. Y, a la vez, queremos crecer como personas, no solo aprendiendo a hacer una jugada, a hacer un pase, a mejorar la condiciĂłn fĂsica de cada una, sino tambiĂ©n colectivamente, que es el secreto de este deporte. Ninguna individualidad estĂĄ por encima de lo grupal. Esas cosas pasan en el Norita. Y sobre todo, buscamos un equilibrio entre la competencia y el disfrutarâ.Â
Como suele pasar en casos como Ă©ste, se deja el pulmĂłn, el corazĂłn y varias cosas mĂĄs. Los colores de la camiseta (turquesa con una âVâ naranja y algunos vivos blancos) se debe bĂĄsicamente a que eran los colores disponibles en el taller de costura de No Lineal, amiga de la casa. Igualmente, la respuesta menos elaborada es mĂĄs linda.Â
â ÂżPor quĂ© la camiseta del Norita FC es como es?
â Porque es la camiseta mĂĄs linda del mundo.
Las banderas polĂticas que resumirĂan al club se basan, por un lado, en el âambientalismo y el feminismoâ, mientras que tambiĂ©n reivindican la Memoria, la Verdad y la Justicia. âEl fĂștbol permite vehiculizar mensajes polĂticos. Por algo la FIFA no quiere que sucedan estas expresiones porque el fĂștbol a nivel social tiene tanto poder que lo evitan y lo sancionanâ, comenta Lourdes. Se acuerdan, entre risas, del dĂa en que llevaron un trapo del Norita FC a un partido de la SelecciĂłn Argentina de FĂștbol Femenino contra Paraguay y desde la organizaciĂłn de CONMEBOL la intentaron sacar porque no se aceptaban âbanderas polĂticasâ. La tela, finalmente, se mantuvo en el alambrado.
Los enviados del balompiĂ© sudamericano se hubieran espantado si veĂan, paseando por Buenos Aires, el primer mural del Norita FC. Fue pintado en marzo de 2020, antes de la pandemia, en la Pani, la plaza de Felipe Vallese y Colpayo, donde se empezĂł a gestar el equipo. La insignia polĂtica es bastante directa: âLlevamos en los botines revoluciĂłnâ.Â

Una cosa bĂĄrbara
Tamara recuerda que alguna vez se encontrĂł jugando en paralelo con el fĂștbol masculino y que la desigualdad era indisimulable: âPara los hombres habĂa canchas sintĂ©ticas; para nosotras, ni siquiera bañoâ.Â
Las experiencias como el Norita FC ponen en agenda la necesidad de pelear contra esta perspectiva. Por eso aparece en la charla una discusiĂłn interesante sobre los torneos de fĂștbol disidente, que vienen un poco a poner en tela de juicio y cuestionar los valores muchas veces impregnados del fĂștbol, habitualmente atravesados por la misoginia. Jugaron hace no tanto tiempo la Copa Mafalda, certamen que se encuentra en esa lĂnea polĂtica. La fraternidad puede ser una bandera o, como dice SofĂa, en un torneo de ese tipo âno te dirĂan ÂŽnegra de mierdaÂŽâ y, como agrega Tamara, âsi una persona se cae, el rival lo levantaâ. Â
Dice LucĂa: âEl fĂștbol feminista de por sĂ es polĂtico. Es ocupar espacios que eran negados para nosotras. Saber que podemos y sabemos jugarlo. Si desde chiquitas nos ponen una pelota, estamos al mismo nivel que los varones. Nos hicieron creer que no se podĂaâ.
Una parte de esa reivindicaciĂłn pasa por recuperar la historia del fĂștbol femenino argentino. Indica Tamara: âHay dos personas que son pioneras del fĂștbol femenino, que jugaron el primer mundial del fĂștbol femenino en la Argentina (1971), Betty GarcĂa y Teresa SuĂĄrez, que son compañeras nuestras. Son del equipo tĂ©cnico del Norita. De hecho, Betty fue nuestra directora tĂ©cnica. Las dos son unas mĂĄs de nosotrasâ.Â

Este año se encuentran en una campaña solidaria para colaborar con Blanca Brucoli, tambiĂ©n mundialista de 1971, que necesita audĂfonos. Les faltan $200.000. Otra de sus iniciativas tiene el objetivo de colaborar con la conversiĂłn de la casa de Nora Cortiñas en Castelar en un museo. Se encuentran vendiendo camisetas y estĂĄn organizando un âpicaditoâ en la zona de Microcentro para el 24 de marzo, antes de la histĂłrica movilizaciĂłn, como una suerte de encuentro general del club.
Un anhelo grande siempre estĂĄ: poder convertir al Norita FC en un club de barrio con sede propia. Tamara recuerda cuando Norita le contĂł que llegĂł a la conclusiĂłn de que la vida de la mujer no podĂa estar atravesada solamente por obligaciones y presiones sociales, sino tambiĂ©n por el disfrute. âSer feminista -dijo Cortiñas- es una cosa bĂĄrbaraâ.Â
Poemas
Nora Cortiñas les regalĂł a la mayorĂa de las jugadores unos gajos para plantar. Hoy, la mayorĂa de ellas tienen una planta producto de esas semillas. Fueron muchos asados, con persistencia como para arrancar al mediodĂa y terminar cerca de las 20 hs.
Salvo durante la pandemia. AhĂ se encontraban vĂa Zoom. Mientras las pibas tomaban cerveza, Norita les leĂa poemas de Roberto Santoro, autor, entre otras obras, de âLiteratura de la Pelotaâ.Â




