Norita FĂștbol Club: pelota, verdad y justicia

đŸ«‚ Una experiencia que recoge, desde el fĂștbol, la lucha de las Madres y las Abuelas, del feminismo y de la transformaciĂłn social.
04/03/2026

– ÂżQuĂ© nĂșmero querĂ©s?

– La 10

Simple, sin titubeos. Es enero del año 2018, Nora Irma Morales de Cortiñas le suele decir a la gente de su alrededor que ella “tiene un equipo de fĂștbol”. Tanto es asĂ­ que esa tarde se queda hablando entre cervezas con las integrantes del Norita FĂștbol Club, nacido en 2017, en una comida de su casa de Castelar. Le quieren dedicar una camiseta y que ella la elija. No se discute: lo suyo es la creaciĂłn de juego. 

– ÂżLe gustaba el fĂștbol a Norita?

Ahora es pleno 2026 y LucĂ­a Cortiñas, nieta de la histĂłrica Madre de la Plaza LĂ­nea Fundadora, recuerda antes de entrar a los entrenamientos semanales de los martes que fue su abuela en persona quien la conectĂł con el Norita FC. Comenta, a su modo, que lo de Nora era mĂĄs una pasiĂłn no tan especialista. 

– ÂżY, quĂ© querĂ©s que te diga? Era hincha de Boca. 

La chicana de LucĂ­a indica lo obvio: ella es hincha de River. TambiĂ©n marca, junto con sus compañeras, que era habitual antes juntarse con Nora a comer, desde ese verano del 2018 en el que las invitĂł a la casa y les dijo: “Traigan la ensalada, acĂĄ nos encargamos del asado”. 

Botines

A Tamara, sus compañeras del Norita FC la registran como “la presidenta” antes de empezar a entrar en calor en el Espacio Cultural y Deportivo FermĂ­n, en Flores (Bolivia 49). Es todo chiste hasta poner las cosas en perspectiva histĂłrica: fue ella la que tenĂ­a el sueño de un equipo de fĂștbol llamado “La Norita”. 

El equipo cumplirå nueve años en 2026 y tiene entre 30 y 35 personas asociadas, entre quienes juegan y participan frecuentemente también de sus actividades culturales y sociales. Compite en certåmenes variados: en este momento se encuentra jugando un torneo todos los viernes en el club Comunicaciones. 

“Norita es un espacio de militancia. Es un lugar en donde me reencontrĂ© con el fĂștbol. Durante muchos años pensĂ© que el fĂștbol me excluĂ­a o no era para mĂ­. Y acĂĄ encontramos una manera de hacer fĂștbol de la que me siento parte y protagonista. AdemĂĄs podemos conjugar otras agendas vinculadas a militar con disfrute, que era algo que Nora siempre proponĂ­a. La lucha siempre tiene que ser una alegrĂ­a. Si no, no tiene sustento, no tiene horizonte. Y jugar al fĂștbol es una de las cosas que mĂĄs alegrĂ­a nos da en la vida”, indica Tamara. 

Agrega Lourdes: “Pasa que nos juntamos un poco a resistir. Buscamos un lugar donde encontrarse con otros en estos momentos tan duros. A construir, pensar, charlar, sostenernos, alegrarnos. A generar eso, un disfrute que no se encuentra fĂĄcilmente capaz. Y, a la vez, queremos crecer como personas, no solo aprendiendo a hacer una jugada, a hacer un pase, a mejorar la condiciĂłn fĂ­sica de cada una, sino tambiĂ©n colectivamente, que es el secreto de este deporte. Ninguna individualidad estĂĄ por encima de lo grupal. Esas cosas pasan en el Norita. Y sobre todo, buscamos un equilibrio entre la competencia y el disfrutar”. 

Como suele pasar en casos como Ă©ste, se deja el pulmĂłn, el corazĂłn y varias cosas mĂĄs. Los colores de la camiseta (turquesa con una “V” naranja y algunos vivos blancos) se debe bĂĄsicamente a que eran los colores disponibles en el taller de costura de No Lineal, amiga de la casa. Igualmente, la respuesta menos elaborada es mĂĄs linda. 

– ÂżPor quĂ© la camiseta del Norita FC es como es? 

– Porque es la camiseta más linda del mundo.

Las banderas polĂ­ticas que resumirĂ­an al club se basan, por un lado, en el “ambientalismo y el feminismo”, mientras que tambiĂ©n reivindican la Memoria, la Verdad y la Justicia. “El fĂștbol permite vehiculizar mensajes polĂ­ticos. Por algo la FIFA no quiere que sucedan estas expresiones porque el fĂștbol a nivel social tiene tanto poder que lo evitan y lo sancionan”, comenta Lourdes. Se acuerdan, entre risas, del dĂ­a en que llevaron un trapo del Norita FC a un partido de la SelecciĂłn Argentina de FĂștbol Femenino contra Paraguay y desde la organizaciĂłn de CONMEBOL la intentaron sacar porque no se aceptaban “banderas polĂ­ticas”. La tela, finalmente, se mantuvo en el alambrado. 

Los enviados del balompiĂ© sudamericano se hubieran espantado si veĂ­an, paseando por Buenos Aires, el primer mural del Norita FC. Fue pintado en marzo de 2020, antes de la pandemia, en la Pani, la plaza de Felipe Vallese y Colpayo, donde se empezĂł a gestar el equipo. La insignia polĂ­tica es bastante directa: “Llevamos en los botines revoluciĂłn”. 

Una cosa bĂĄrbara

Tamara recuerda que alguna vez se encontrĂł jugando en paralelo con el fĂștbol masculino y que la desigualdad era indisimulable: “Para los hombres habĂ­a canchas sintĂ©ticas; para nosotras, ni siquiera baño”. 

Las experiencias como el Norita FC ponen en agenda la necesidad de pelear contra esta perspectiva. Por eso aparece en la charla una discusiĂłn interesante sobre los torneos de fĂștbol disidente, que vienen un poco a poner en tela de juicio y cuestionar los valores muchas veces impregnados del fĂștbol, habitualmente atravesados por la misoginia. Jugaron hace no tanto tiempo la Copa Mafalda, certamen que se encuentra en esa lĂ­nea polĂ­tica. La fraternidad puede ser una bandera o, como dice SofĂ­a, en un torneo de ese tipo “no te dirĂ­an ÂŽnegra de mierda®” y, como agrega Tamara, “si una persona se cae, el rival lo levanta”.  

Dice LucĂ­a: “El fĂștbol feminista de por sĂ­ es polĂ­tico. Es ocupar espacios que eran negados para nosotras. Saber que podemos y sabemos jugarlo. Si desde chiquitas nos ponen una pelota, estamos al mismo nivel que los varones. Nos hicieron creer que no se podĂ­a”. 

Una parte de esa reivindicaciĂłn pasa por recuperar la historia del fĂștbol femenino argentino. Indica Tamara: “Hay dos personas que son pioneras del fĂștbol femenino, que jugaron el primer mundial del fĂștbol femenino en la Argentina (1971), Betty GarcĂ­a y Teresa SuĂĄrez, que son compañeras nuestras. Son del equipo tĂ©cnico del Norita. De hecho, Betty fue nuestra directora tĂ©cnica. Las dos son unas mĂĄs de nosotras”. 

Este año se encuentran en una campaña solidaria para colaborar con Blanca Brucoli, tambiĂ©n mundialista de 1971, que necesita audĂ­fonos. Les faltan $200.000. Otra de sus iniciativas tiene el objetivo de colaborar con la conversiĂłn de la casa de Nora Cortiñas en Castelar en un museo. Se encuentran vendiendo camisetas y estĂĄn organizando un “picadito” en la zona de Microcentro para el 24 de marzo, antes de la histĂłrica movilizaciĂłn, como una suerte de encuentro general del club. 

Un anhelo grande siempre estĂĄ: poder convertir al Norita FC en un club de barrio con sede propia. Tamara recuerda cuando Norita le contĂł que llegĂł a la conclusiĂłn de que la vida de la mujer no podĂ­a estar atravesada solamente por obligaciones y presiones sociales, sino tambiĂ©n por el disfrute. “Ser feminista -dijo Cortiñas- es una cosa bĂĄrbara”. 

Poemas

Nora Cortiñas les regalĂł a la mayorĂ­a de las jugadores unos gajos para plantar. Hoy, la mayorĂ­a de ellas tienen una planta producto de esas semillas. Fueron muchos asados, con persistencia como para arrancar al mediodĂ­a y terminar cerca de las 20 hs. 

Salvo durante la pandemia. Ahí se encontraban vía Zoom. Mientras las pibas tomaban cerveza, Norita les leía poemas de Roberto Santoro, autor, entre otras obras, de “Literatura de la Pelota”. 

CompartĂ­
Foto del avatar

Periodista, docente UBA y militante. Hay cuatro libros que llevan su nombre como co-autor. Escribe en Tiempo Argentino y es uno de los impulsores del proyecto LĂĄstima a Nadie, Maestro. Maradoniano, obvio. Como buen marxista, anhela que la tierra sea el paraĂ­so.