Papá, mamá: mi novia es una IA

📲 Luego del suicidio de un hombre de 36 años en Florida (EE.UU.), que tenía una relación afectiva con la Inteligencia Artificial, El Grito del Sur se preguntó qué pasa con la IA y nuestros vínculos interpersonales. ¿Se puede amar a una aplicación? Una nota con más preguntas que respuestas.
12/03/2026

Google recibió una demanda en Estados Unidos tras el suicidio de un hombre de 36 años en Florida en octubre del año pasado. Según la familia, el chatbot de inteligencia artificial Gemini lo habría inducido al suicidio tras hacerle creer que mantenían una relación romántica y que su muerte era un paso necesario para estar juntos.

Jonathan Gavalas habría comenzado a interactuar con Gemini en abril de 2025, principalmente para tareas cotidianas. Sin embargo, el hombre habría pagado cada mes una serie de suscripciones a modelos más avanzados de IA, hasta llegar a lo que la demanda presenta como «una pareja enamorada». El caso se suma a otros conflictos entre la inteligencia artificial y los robots conversacionales, que empujaron a usuarios vulnerables hacia conductas autodestructivas.

¿Qué pasa con la IA y los vínculos interpersonales? Si bien la IA puede ser una herramienta útil que asiste en la comunicación, contribuye a simplificar el trabajo y sirve para que los sujetos con ansiedad social practiquen interacciones en un contexto donde no sienten presión, ya que cada vez más personas se sienten solas en un mundo híper tecnológico y recurren a ésta.

En varios países ya existen ministerios de la Soledad y, según datos de la OMS, se estima que 332 millones de personas a nivel mundial padecen depresión. Esto afecta no sólo a las personas mayores, sino también a los y las jóvenes que, hipervinculados con la tecnología, pierden la práctica del contacto físico. Es ahí donde, muchas veces, comienza el vínculo afectivo con la Inteligencia Artificial (IA).

“El enamoramiento de una persona hacia una IA tiene que ver con la época en que estamos lidiando. No sólo por las tecnologías, sino también por las redes sociales, que generan adicción. Ya hay estudios que prueban que las tecnologías inteligentes y las pantallas son adictivas. Estamos inmersos en este mundo donde es más fácil estar con un dispositivo que estar con gente”, explica Milagros Miceli, socióloga y doctora en Ingeniería Informática. 

“Hay cada vez más gente diciendo que no tiene tiempo para ver a sus amigos y es verdad que el tiempo escasea, pero ¿cuánto tiempo gastamos scrolleando?”, continúa. Según explica la socióloga, los chatbots están diseñados para activar sensores de satisfacción inmediata, por lo cual son tecnologías que siempre te van a decir lo maravilloso que sos, que te van a dar mimos virtuales y que no te van a contradecir, satisfaciendo todas tus necesidades. “¿Cómo no me enamoraría de eso? Están diseñadas para agradar y enamorar si uno lo piensa de esa manera”, reflexiona.  

Stephanie Zucarelli es periodista de tecnología especializada en interfaces lúdicas. Actualmente se encuentra trabajando en un paper sobre las relaciones sexo-afectivas entre personas e IA, investigando foros como Mi Boyfriend Is AI y leyendo sobre el amor cyborg de Dona Haraway. “No sé si es la siguiente cadena de la evolución, pero es un híbrido en lo que nos hemos convertido en nuestra relación con la tecnología”, asegura. Además, advierte que cada vez que se actualizaba el modelo, los usuarios lo procesaban como una pérdida. “Creo que es momento de dejar de banalizar las relaciones con la IA y empezar a investigar cómo terminan interactuando con nuestra vida cotidiana”.

Las relaciones afectivas con la IA se incrementaron en este tiempo, pero también existen otro tipo de vínculos: frente al aumento de los servicios de salud mental, la falta de dispositivos estatales y la crisis económica, hay gente que la usa para hacer terapia, resolver trámites, optimizar su trabajo o contarle sus problemas. A su vez, ya  existe una IA para resolver afecciones médicas. Esto sucede porque se demostró que modelos como ChatGPT tienen la capacidad de simular empatía: un estudio citado por The New Yorker reveló que, en ciertas situaciones, las respuestas de la IA eran más empáticas que las de médicos reales. 

En ese sentido, una hipótesis puede ser que este tipo de aplicaciones sirve para eliminar la soledad y el aburrimiento, que suelen ser emociones incómodas. “Además de la soledad, el vínculo con la IA puede generarse por la mímesis de empatía que logra. Esto sirve para personas que están pasando por momentos difíciles, como un duelo, o no sienten la confianza de mostrarse vulnerables ante otros, aunque sea un especialista”, explica la periodista y creadora de @tirania.tech.

Varones, tecnología y afectos: ¿La IA es machista?

Para Carmín Ríos Fukelman, socióloga y militante feminista, autora del artículo “Lo digital es político: la IA y la disputa feminista”, lo importante de leer estas nuevas tecnologías es enmarcarlas en el contexto político y social. En primer lugar hay que entender que existe una desigualdad de acceso a la tecnología; es decir, las mujeres usan menos las nuevas tecnologías porque no están configuradas para tenerlas en cuenta. Para ella, hay una corriente en la digitalidad formada por varones jóvenes que se organizan contra el feminismo y reproducen subjetividades de extrema derecha.

El fenómeno de las novias IA puede entenderse por su sesgo patriarcal, que busca la posesión del cuerpo femenino. Según Economía Femini(s)ta, entre los años 2022 y 2025 hubo un aumento del 700% de las aplicaciones de acompañamiento basadas en la IA. “El resultado es una mujer dócil y siempre disponible: una mujer on-demand”, explican. Las IAs reproducen una imagen de mujeres supersexualizadas ligadas a la eterna juventud y la belleza hegemónica. “El avatar se parece cada vez más a una mujer porque la IA se va desarrollando. Es la imagen de la mujer dócil que está siempre dispuesta a contestar un mensaje o mandar una nude”, asegura Carmín. 

“Sin duda, esto tiene un sesgo machista”, dice Marcela sobre las novias IA y agrega: “estas tecnologías están construidas para satisfacer a un público masculino. No solamente por el contenido, sino ya desde el punto de vista de que se inscriben dentro del sistema patriarcal. Sería imposible verlas separadas de esto”.

Fukelman asegura que las novias por IA también se pueden relacionar con la crisis de la masculinidad hegemónica y el hombre como proveedor de la familia. En esta crisis de valor masculino, las tecnologías ofrecen una idea de control afectivo frente a la pérdida de control y la precarización laboral. “Estas novias IA son atractivas para los círculos de derecha porque dan la fantasía patriarcal de volver a tener el poder sobre las mujeres. Es como volver a la mujer que no tiene el poder de decir que no, que te valida constantemente”, responde. 

Por su parte, Stephanie explica que hay diferentes interfaces: unas más tendientes a la pornografía, utilizadas mayoritariamente por varones; y otras más conversacionales, donde las usuarias mujeres o personas del colectivo LGBTQ+ se sienten protegidas ante el creciente odio. “Ante el avance de la violencia y la discriminación, la IA es una manera de disimular esa intimidad que está faltando por miedo. Esas diferencias entre varones y mujeres muchas veces se pueden deconstruir con un simple prompt. Ahí radica la seguridad y el control”. 

Por ahora, las novias y los novios por IA existen cada vez más y la gente recurre a su compañía. Queda pensar qué va a suceder en un futuro, cuando los vínculos sexo-afectivos con la IA sean más comunes y estén al alcance de la mano. ¿Cómo va a ser la visión de la sociedad? ¿Se va a normalizar? Eso está por verse.

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