Toda guerra es funcional al sionismo

😠 El bloque Epstein volvió a atacar la República Islámica de Irán. La exportación de la violencia y un triunfo táctico del Estado genocida de Israel.
02/03/2026

¿Quién gana en una guerra? No siempre hay una respuesta clara, pero en este caso es sencillo: la nueva ofensiva en Medio Oriente es un triunfo estratégico de Benjamín Netanyahu. Con el ataque a Irán, Israel logra expandir la violencia genocida a toda la región y avanzar con su plan de reconfigurar la geopolítica mundial. Incluso arrastra a una nueva aventura bélica a un Trump que en campaña prometió America First y no inmiscuirse en conflictos ajenos. Festejan en los bunkers de Tel Aviv al grito de «Am Israel Jai»: nueva tierra para unos y misilazos para otros.

Israel es un régimen teocrático: un Estado religioso donde Netanyahu gobierna desde 2009 con una única interrupción de un año. Irán no tiene armas nucleares, la propia OIEA lo constata. Pero Israel cuenta con 220 ojivas nucleares fabricadas en el reactor de Dimona en el desierto del Neguev. Israel, que se ufana de tener las tecnologías más certeras del planeta, bombardeó una escuela de niñas en el sur de Irán causando más de 150 muertes. El Estado sionista ocupa terreno palestino en nombre de la Biblia y el derecho divino. El pueblo elegido be like.

Israel come de la violencia: es el país con mayor cantidad de exportaciones de armas por habitante, pionero en el desarrollo de tecnologías de guerra como drones kamikaze e inteligencia artificial aplicada a la eliminación de seres humanos. Vendió armas al apartheid sudafricano y a las dictaduras latinoamericanas, expulsó al pueblo palestino de su territorio y dirigió un genocidio que se cobró la vida de 60 mil personas y decenas de miles de niños. Financia a los colonos sionistas radicales que ocupan territorio en Cisjordania. En dos años bombardeó más de siete países. Ah, pero pobre Israel, víctima injusta de persecución antisemita.

Irán se juega en esta guerra su supervivencia como país. Por eso aplica tácticas para pensar un conflicto a largo plazo, sostenido en el tiempo. El gobierno de la Revolución Islámica bombardeó Tel Aviv pero también a los proxies de Estados Unidos en la región, monarquías pro-sionistas que albergan bases norteamericanas. Cobró Kuwait, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita y Jordania, entre otros regímenes draconianos e impiadosos pero que no salen en los medios occidentales con la frecuencia en la que aparece Irán. Lo que diga Infobae, todo lo contrario.

Párrafo aparte para el rol de Emiratos Árabes Unidos: el nuevo bestie de Israel en la región promueve económica y militarmente un genocidio en Sudán (menos mediatizado que el de Gaza pero igual de horrendo), empuja el reconocimiento de Somalilandia y la balcanización del Cuerno de África y comparte la base de Al Dhafra con la fuerza aérea norteamericana. El principal magnate portuario de Emiratos (estrechamente vinculado al gobierno) también aparece en los papeles de Epstein.

La coalición Epstein (Israel-EE.UU.) asesinó al Ayatollah Jamenei, máximo líder religioso y político de Irán, que pereció en su casa a los 86 años de edad. Inocentemente apostaron a que las masas sublevadas saldrían a la calle a clamar por democracia liberal. Pues no, mi ciela: como sucedió en Venezuela, el secuestro o asesinato de grandes líderes populares no redunda en la transformación inmediata del sistema político. Más bien todo lo contrario: tanto iraníes como venezolanos se volcaron a las calles para defender a sus gobiernos. Los análisis desde Washington y Tel Aviv también pueden fallar.

¿Y Argentina qué pito toca? Gran Bretaña anunció ayer en boca de su primer ministro laborista que cede todas sus bases en el extranjero para el uso militar de Washington y Tel Aviv. Si consideramos que el 25% de nuestro territorio está controlado por Inglaterra y la OTAN, al menos deberíamos tener un mínimo interés en un triunfo iraní y una derrota de nuestra potencia ocupante. Pero el presidente Javier Milei está más preocupado por los mimos del Rebe de Lubavitch y la bendición de la DAIA que por los intereses estratégicos argentinos.

Ah, pero Irán. Miren Arabia Saudita, si van a hablar de libertades individuales. Miren a Israel, si van a hablar de desarrollo nuclear militar clandestino. Miren lo que pasó en Libia, si van a festejar revoluciones de colores. Miren lo que le sucedió a la poderosa Yugoslavia, si quieren comprender los efectos de la balcanización que propone la OTAN. Bombardeen Nueva York, si quieren atacar un país donde gobierna un tipo que ganó con menos votos que su rival. Y sino lean algo de historia, para saber cómo nos va a los pueblos de Latinoamérica cuando EE.UU. gobierna con las armas.

La OTAN está alineada con Washington. Meloni -que se vendía como la reencarnación de Mussolini- resultó ser la mejor alumna del capitalismo más voraz. Rusia condena el ataque, pero sostiene fluidos vínculos políticos, demográficos y comerciales con Israel. La India, el país más poblado del mundo, estrecha su relación con el sionismo a partir del odio mutuo a los musulmanes. Arabia Saudita, otrora histórico enemigo de Irán, pide a Trump que no bombardee por miedo a levantamientos en la región. Al nuevo presidente de Siria lo puso Israel: curiosamente no es un socialdemócrata liberal, sino un islamista radical que cortó cabezas de sus enemigos cuando todavía era considerado terrorista. El mundo es muy confuso, realmente.

El ataque es una muestra de debilidad de EE.UU.: la hegemonía es la aceptación del dominado de su yugo; en cambio, cuando hay que apelar a la violencia es porque ese contrato tácito no existe más. Estados Unidos sigue siendo absolutamente superior en dos ámbitos clave: la industria militar y la cultural. Y las pone a jugar. Pero está siendo ampliamente superado en materia tecnológica, económica y científica. Remember: perro que muerde, no manda al ladrar.

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Una vez abrazó al Diego y le dijo que lo quería mucho. Fútbol, asado, cumbia y punk rock. Periodista e investigador. Trabajó en C5N. AM530, TeleSUR, HispanTV y TVP. Desde hace 12 años le pone cabeza y corazón a El Grito del Sur. Actualmente aporta en campañas electorales en Latinoamérica.