Fate del Sur: 140 familias ocupan una fábrica en Tierra del Fuego

😱 La empresa Aires del Sur solicitó su quiebra en febrero de este año y dejó a más de 140 familias fueguinas en la calle. Los laburantes tomaron la fábrica y exigen su expropiación. Crónica desde adentro de la toma para conocer la realidad de una política industrial que agoniza.
02/04/2026

Seis trabajadores juegan al truco alrededor de una mesa. Se van pasando un mate, en el lugar que hasta hace poco funcionaba como su comedor. Hace dos meses Roberto Angel Ceretti, dueño de la empresa Aires del Sur, presentó la quiebra, decidió cerrar la fábrica y sin mediar diálogo, dejó a más de 140 familias en la calle. Desde entonces, los trabajadores se organizan en guardias para sostener el lugar de trabajo y que no vengan a “llevarse” todo: “Queremos ser una empresa como Zanón, pero la primera de Tierra del Fuego”, señala Maxi “El pájaro” a la delegación de la Red de Medios Digitales.

El predio ubicado en la ciudad de Río Grande ocupa una superficie de casi 15 mil metros cuadrados y hasta el mes pasado producía aires acondicionados, principalmente para las marcas Electra y Fedders. Cuenta con más de seis líneas de producción, con maquinarias que superan los 10 millones de dólares. “Desde que pasó esto, tuvimos que organizarnos para sostener la luz y el gas. Nos vienen cerca de 20 palos en la factura de gas, y no podemos cortarlo porque se nos pueden romper maquinarias que son imposibles de recuperar”, explica Esteban Lewin, delegado de la UOM.

La fábrica se instaló en el año 2011, originalmente con capitales israelíes, pero luego fue vendida a empresarios nacionales. Sus trabajadores cuentan que en momentos de pico de consumo, entre los años 2011 y 2016, llegaron a vender casi 3 millones de aires acondicionados, generando cientos de puestos de trabajo indirectos en tres turnos de producción. De ese horizonte comercial, sólo quedan las máquinas y sus trabajadores.

Ceretti es el presidente y responsable del vaciamiento. Acá no le han visto la cara, pero saben que viene del mundo financiero. Compró la fábrica en noviembre del año pasado y bajó las persianas en febrero. La contracara del subrégimen de promoción industrial: la política pública de impulso industrial y exenciones tributarias trajo industria, población y trabajo pero también una clase empresaria prebendaria, que acumula capital y abandona con el primer viento en contra.

“Acá se trabaja igual que en cualquier empresa mundial. En casi ningún lugar hacen componentes; solo Indonesia hace componentes. Estamos hablando de las cadenas globales de valor”, señala Rómulo, quien trabajaba en el área de logística de la empresa.

Desde la asunción de Javier Milei, y con la apertura indiscriminada de las importaciones, la industria fueguina comenzó a desangrarse. La baja del consumo pega fuerte: desde la pérdida de puestos de trabajo hasta el stock. En un sector de Mirgor, que produce tecnología de avanzada, están acumulando los televisores en el comedor porque ya no tienen dónde venderlos. Digital Fueguina, que ensamblaba productos para Garbarino, cerró hace 5 años y dejó casi 300 familias en la calle. La mecánica es la misma: pocas explicaciones, cierre con cadena del predio, y a otra cosa mariposa. Por eso Aires del Sur se plantea ser un horizonte.

Todos a los botes

«La quiebra es un fraude», dice un cartel pintado sobre un trozo de madera y expuesto frente a una pila interminable de pallets. Desde el cierre, el pasado 23 de febrero, unos 110 trabajadores sostienen la toma en turnos rotativos, arman bolsones de comida para el resto de las familias y recolectan útiles escolares para el inicio de clases. «Acá los cumpleaños se festejaban a todo culo y con salón. Hoy hacemos mates cocidos en el patio de las casas», explica El Pájaro.

Sin obra social, sin aportes y sin laburo. Con un clima hostil que congela los caños y los huesos. «No tenemos guita ni para ir a velar a nuestros familiares al norte», sentencia Raúl, también delegado de la UOM, que lleva puesta una remera de Malvinas. Son cinco delegados de la UOM y dos de ACIMRA. Los sindicatos han sido claves en la lucha: vino el secretario general de los Metalúrgicos, Abel Furlan, y también recibieron apoyo de ATE y de Aceiteros. Solidaridad obrera para frenar el vaciamiento.

Desde hace varios meses, los laburantes de AdS se encuentran expectantes por un proyecto presentado en la Legislatura fueguina para expropiar la fábrica. Dicen que todos los bloques partidarios los recibieron, menos La Libertad Avanza. Incluso la legisladora provincial, Natalia Gracianía, se atrevió a discutir la importancia que tenía esta fábrica para la región de Río Grande. Dato no menor: el marido de la diputada libertaria era trabajador de la fábrica y también quedó en la calle.

Silvio

«Yo ingresé en 2008, el día de la apertura. Hay muchos que llevamos acá 20 años, que fuimos armando nuestra vida a medida que crecíamos acá. Vimos crecer a los hijos de los demás, los vimos irse a estudiar», cuenta Esteban. Como gran parte de la población de Río Grande, él también es migrante. Vino del norte de nuestro país hace 20 años, para “poblar” la Isla gracias al régimen de promoción industrial.

Una política que se creó en el año 1972 junto a la zona aduanera fueguina para fomentar el desarrollo industrial y poblar la región, pero que tiene un objetivo central. Tierra del Fuego es la puerta a la Antártida y el punto más cercano a Malvinas, encontrándose en una frontera geopolítica que además incluye al Canal de Beagle, uno de los pasos marítimos y comerciales más importantes del mundo. Por lo que habitarla no solo se vuelve menester en términos de distribución de la población argentina, sino que se convierte en una política de defensa.

En febrero del año pasado, Javier Milei modificó el Régimen, reduciendo a cero los impuestos para la importación y ajustando el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina). Con la excusa de “ajustar el gasto público”, se abrió una pantalla para retener los fondos que iban dedicados a Tierra del Fuego, y de esto, hace una asignación discrecional. O básicamente, cuando necesita sancionar alguna ley en el Congreso.

Migrar por el proyecto

Mientras Silvio habla, un cartel detrás de él explica las normas para lograr el éxito. Se llama “las cinco claves”. Una de ellas incluye la consigna de “mejora continúa”. Como si organizarse en guardias para mantener sus puestos de trabajo fuera una mejora: “Antes esto era un movimiento de gente increíble y ahora es un desierto”.

Silvio es sanjuanino y llegó hasta Tierra del Fuego con su compañera en el año 2003, tratando de encontrar un mejor pasar económico, que no pudo hallar en su tierra natal. En ese momento no abundaba el laburo en el norte, y él “tenía gente conocida que ya se había venido años anteriores para acá. Yo formé mi familia gracias a esta isla”, comenta.

Acá logró asentarse, formar familia con su esposa y tres hijos, y luego de pasar por otros rubros, ingresó a la planta. En Aires del Sur se desempeñaba en el sector de tubos: ahí se fabricaban todas las cañerías que lleva el aire acondicionado, que luego pasaban a soldadura y se montaban al equipo, para continuar en la estación donde se colocaban las placas. Hoy acumulan polvo.

El 26 de diciembre de 2025, Silvio y sus compañeros salieron de vacaciones y no volvieron a ingresar más: “Hemos estado siempre medianamente bien, hasta el gobierno de Macri, en donde todo el parque industrial se vino bastante abajo. Por suerte esta empresa se mantuvo, con recorte de sueldo a un 70%, pero la producción bajó mucho. Desde ahí venimos mal, pero con la apertura de importaciones que permitió Milei, nos mató”.

La incertidumbre de los laburantes es muy grande y cada vez se hace más difícil poder parar la olla o mantener un alquiler: “Siento mucha bronca. Yo siempre fui sostén de familia y ahora en estos momentos no hay ingresos a mi casa, porque mis chicos tampoco consiguen laburo. El más grande se fue a Córdoba y los más chicos están tirando currículum. Está fea la situación”.

Pese a esto, no bajan los brazos y confían en la posibilidad de que el proyecto de expropiación oficie como un faro. En el Parque Industrial de Río Grande se sienten las mismas vibras que AdS. En las calles donde antes se formaban caravanas de camiones con dos acoplados, solo circulan algunos utilitarios. En tierras donde el sol combate con las nubes y la playa se hermana con las Islas Malvinas, soplan aires de organización. 

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