Los días sábado 11 y domingo 12 de abril, de 14 a 21 hs, la feria de publicaciones y arte impreso MIGRA se realizará nuevamente en LABA, el Laboratorio de las Artes ubicado en Fraga 648, Chacarita.
La feria comenzó en 2018 gracias a su creador, Luis Juarez, editor de la revista de fotografía contemporánea BALAM. Ante la clara ausencia de oportunidades para las revistas independientes y las publicaciones autogestivas Luis decidió crear su lugar propipo. Al principio era de carácter mensual, pero con el tiempo fue creciendo y decidieron espaciarla. Actualmente se realizan tres eventos al año donde hay intercambio de fanzines, presentación de libros, charlas y activaciones con el barrio. Además, el sábado a la noche realizarán un after donde tocarán diferentes bandas.
“Entendemos la edición como una práctica situada, y a 𝒍𝙖 𝙛𝒆𝙧𝒊𝙖 𝙘𝒐𝙢𝒐 𝒖𝙣 𝙚𝒔𝙥𝒂𝙘𝒊𝙤 𝙙𝒆 𝒄𝙞𝒓𝙘𝒖𝙡𝒂𝙘𝒊𝙤́𝒏 y 𝙧𝒆𝙛𝒍𝙚𝒙𝙞𝒐́𝙣 𝙘𝒐𝙡𝒆𝙘𝒕𝙞𝒗𝙖 𝙨𝒐𝙗𝒓𝙚 𝙚𝒍 𝒒𝙪𝒆𝙝𝒂𝙘𝒆𝙧 protagonizada por editorxs, fanzinerxs, encuadernadorxs, escritorxs, dibujantes, fotógrafxs, colectivos y proyectos artísticos”, explican en sus redes.

Bettina Pavetti es artista y productora de la feria. Consultada por El Grito del Sur sobre el surgimiento de la misma explica: “Es complicado vender una publicación independiente que no tenga una editorial por detrás”. “Nosotros le decimos colectivo a MIGRA porque fue el primer evento de arte impreso que empezó a reunir a todo el campo más de una vez al año, entonces se genera un sentimiento de comunidad por la periodicidad del evento”. Con el correr del tiempo se dieron cuenta que cada vez que realizaba la feria llegaba más gente, lo que evidenció la necesidad real de un intercambio entre artistas, creadores y editores.
MIGRA 2026
La primera edición de este año consta de dos jornadas entre las cuales se destacan charlas, workshops, presentaciones de libros, fanzines y gastronomía. Además habrá 160 proyectos editoriales de fotografía, grabado, serigrafía, ilustración, literatura y objetos gráficos.
El evento reunirá proyectos provenientes de distintas partes del país y el continente, nacidos y distribuidos por fuera de los circuitos editoriales tradicionales. La intención es que entre las mesas de la feria se puedan encontrar ejemplares singulares y experimentales, publicaciones independientes, rarezas y piezas únicas. Esta será la primera de las tres ediciones confirmadas para el 2026.
La intención no es 𝗰𝗲𝗹𝗲𝗯𝗿𝗮𝗿 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗲𝗹 𝗼𝗯𝗷𝗲𝘁𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗼, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗱𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻. “La curaduría está planteada desde la búsqueda de las piezas que le hablen mejor a la época, proyectos que tienen una postura crítica con respecto a la actualidad. Nos encanta que haya un ensamble de voces en la feria, desde la publicación más política a la más poética”, asegura Bettina, quien explica que el fanzine tiene una naturaleza política y fue una manera de resistencia durante la dictadura, como comunicación clandestina.
La feria busca consolidarse como un espacio inclusivo y seguro, amplificando las voces de colectivos que representan temáticas y luchas por derechos, formando así un público heterogéneo en el cual confluyen puntos de vista y formas de vida variadas. “Está buenísimo poder ver como los expositores se terminan encontrando entre sí. Se generan duplas que hacen intervenciones en la feria. Además, nos interesa incluirlos en la grilla de talleres, en la presentación de libros, en las actividades”. Desde su inicio en 2018, han apoyado a más de 900 proyectos editoriales, permitiendo la circulación de publicaciones alternativas que abordan temas sociales, políticos, culturales y de género.

Entre los lazos que construye MIGRA con el barrio este año incluye al restaurante Donett, especializado en cocinar hongos, que dará la charla “origen social del champi y sus aventuras silenciosas” acompañado con un integrante de los Cyber cirujas. “Articulamos con el barrio e invitamos a los propios feriantes a que propongan actividades. Si no traemos gente de afuera, como en el caso de Silvio Lang y Cus Cus que van a dar una charla con una mirada crítica sobre la salud mental”, agrega Bettina.
En esta nueva edición la entrada será un alimento no perecedero que se donará al comedor “Belleza y Felicidad” de Villa Fiorito, proyecto de arte popular contemporáneo y feminista creado en 2003. Además de la escuelita de arte dedicada a infancias y adolescencias, que realiza intervenciones para la comunidad, “Belleza y Felicidad” se compone de un comedor gourmet que da de comer a más de 100 familias; un espacio de exhibiciones; una editorial de poesía, narrativa y fotografía; un emprendimiento serigráfico de remeras con diseños exclusivos que se producen en los talleres; y un colectivo llamado 5 Corazones, que reflexiona sobre la vida en el barrio a través de la cerámica. El año pasado la colecta fue para la escuela secundaria trans Mocha Celis y también trabajaron con el Archivo de la Memoria Trans, trazando una línea entre proyectos que tienen perspectiva de género.

“El arte impreso es distinto al arte que ves en los museos, se requieren muchas manos para hacer un fanzine y esa naturaleza colectiva del oficio hace imposible pensar en una feria de otra manera”, enfatiza la productora, artista, pintora y grabadora. Para ella la singularidad del arte impreso es que naturalmente llega a muchas personas. “En el arte impreso necesitas de muchos para hacer una sola cosa. Es muy generoso, eso es lo que más me gusta”, finaliza Pavetti.





