Diego de Charras es actual vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y uno de los referentes universitarios que viene alzando más la voz contra las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. En diálogo con El Grito del Sur, analizó la marcha universitaria de este martes 12 de mayo y el panorama político en la Universidad de Buenos Aires.
¿Cómo está en la actualidad la situación presupuestaria en la Facultad de Ciencias Sociales y en el resto de las facultades de la Universidad de Buenos Aires?
Hay una afectación que no se circunscribe a la Facultad de Sociales ni a la UBA, sino al sistema universitario general donde la retracción mayor la tenemos en salarios que han perdido aproximadamente el 35% de poder adquisitivo desde diciembre de 2023 para adelante, y que requerirían aproximadamente un poco más del 50% de aumento para volver a estar en la escala anterior. Ésta, de todas maneras, ya había perdido bastante poder adquisitivo los años anteriores, así que el retraso es fenomenal en materia salarial. En cuanto al resto de las partidas en gastos de funcionamiento, estamos también por encima del 75% de retracción en becas. Es decir, el ajuste en lo que es el financiamiento de las universidades -tanto en lo salarial como en lo que hace al funcionamiento- es realmente inaudito y de una gravedad muy difícil de exagerar.
¿Qué argumentos sostiene el gobierno nacional para no implementar la Ley de Financiamiento Universitario?
Los argumentos del Gobierno para la no implementación se circunscriben a que están aplicando la Ley de Presupuesto 2026. Ellos dicen que la Ley de Financiamiento Universitario no subraya de dónde salían las partidas para su implementación, lo cual no es correcto. La ley identifica claramente de dónde surge el financiamiento. De todas maneras, el Poder Ejecutivo tiene mecanismos para redistribuir partidas en cabeza de la Jefatura de Gabinete, como se hace habitualmente y se ha hecho en muchísimas oportunidades. Creo que lo que hay es una decisión política de no cumplir una norma con la cual no acuerdan, lo que es de una gravedad enorme no solo para el sistema universitario y científico sino para la democracia argentina. Hoy el Ejecutivo -con el aval del Poder Judicial- decide qué normas cumple y cuáles no, siendo esto una aberración para cualquier sistema republicano.
¿Qué perspectivas hay de cara a esta nueva Marcha Federal Universitaria?
La comunidad universitaria está muy agotada de ser hambreada por el gobierno nacional. Los salarios docentes están como decíamos muy por debajo de la línea de pobreza y, en ese sentido, el nivel de hartazgo ha llegado a niveles difíciles de mensurar, con lo cual creemos que la marcha del 12 de mayo va a ser muy masiva. También creemos que va a permitir expresar no solo a la comunidad universitaria, sino también a la sociedad en su conjunto. La universidad es una institución muy cara para la identidad argentina y las diferentes clases sociales, porque funciona como un mecanismo de movilidad social ascendente. En ese sentido, lo hemos visto en las marchas de 2024 y 2025 donde muchísima gente que no forma parte del sistema universitario salió a las calles a apoyar el reclamo.
¿Qué rol histórico cumple la universidad en la lucha contra las políticas de ajuste de Javier Milei?
Yo creo que la universidad cumple un rol histórico en la lucha contra el ajuste, no solo el de Javier Milei, sino en algunos momentos históricos: la lucha contra López Murphy, por ejemplo, durante el gobierno de la Alianza, donde estaban también Patricia Bullrich y algunos personajes que vuelven a aparecer o contra el ajuste del menemismo. La universidad se posiciona nuevamente como un sector que logra cohesionar a buena parte de la sociedad argentina, que defiende una perspectiva donde el derecho a la educación y particularmente la educación pública ocupa un lugar central en la agenda de demandas sociales.
Recientemente se desarrollaron elecciones estudiantiles en la Universidad de Buenos Aires y allí no se registró un crecimiento de las fuerzas libertarias, con excepción de un par de facultades. ¿Cuál es tu balance de los resultados electorales a nivel estudiantil?
Más allá de alguna excepción, el pensamiento libertario se jacta de la ignorancia y de un desprecio por el conocimiento, la investigación y la evidencia empírica. Estudiar en la universidad es algo prácticamente contradictorio con el pensamiento libertario, que es oscurantista y negador del conocimiento.

Por unidad de distintos sectores, se impulsa tu candidatura a decano en la Facultad de Sociales. Después de tantos años de militancia en la universidad, ¿qué significa para vos esto y cuáles serían los desafíos en una gestión como decano?
Es un orgullo que la comunidad considere que uno puede ocupar cualquier responsabilidad en el gobierno de la Universidad. Por sus propias características, la universidad argentina -desde la reforma del 18- tiene un gobierno donde los miembros de la comunidad son electos por sus pares para ocupar los lugares de responsabilidad y representación. En mi caso me ha tocado el desafío de ocupar roles en distintos cargos de gestión. Actualmente ocupo el vicedecanato y tengo la propuesta de ir por el decanato en articulación con diversas fuerzas políticas en un esquema de enorme unidad e integración de distintas perspectivas políticas. Se trata de una responsabilidad que nos pone ante enormes desafíos; es un momento de crisis para las ciencias sociales en general, no solamente en Argentina, no solo por las políticas de ajuste, sino también por ciertos cambios en los intereses y en las búsquedas de la sociedad. En ese sentido, hay que repensar los planes de estudio, repensar las políticas de posgrado, repensar una gran cantidad de aspectos que requieren una actualización sin perder la esencia del pensamiento crítico, de la perspectiva de derechos y de la relevancia del pensamiento social comunitario.
¿Cuál es el panorama político en Sociales? ¿Tiene un correlato con el mapa general de la UBA?
La situación en la Facultad de Ciencias Sociales es la de una integración política ante las políticas adversas a todo el sistema universitario. Hay una política de unidad e integración de toda la Universidad de Buenos Aires en resistencia a la extrema derecha y esto se manifiesta en Sociales. Conformamos un frente que engloba miradas más cercanas al peronismo, a ciertos sectores de izquierda, ciertos sectores del radicalismo, pero con un eje común que es la defensa de la universidad pública y de la educación pública, y desde ese lugar se trabajan los consensos necesarios.
Por último, ¿cómo se construye el escenario para revertir las políticas de desfinanciamiento?
Yo creo que las expectativas para revertir esto son auspiciosas, la gran demostración de gente en la calle de este 12 de mayo tiene que ser un mensaje contundente, no solo para el Gobierno, sino también para todo el sistema político argentino y el sistema judicial también. Las leyes deben cumplirse y los gobiernos son temporales, pero las instituciones de la democracia sobreviven a los gobiernos y eso debe ser cuidado por sobre todas las cosas. Como decía antes, la universidad pública es una institución muy cara a la historia argentina, a distintos gobiernos: desde la reforma universitaria, el desarancelamiento durante el peronismo, etc. Es decir, en los distintos momentos históricos la universidad ha ocupado un lugar central para la sociedad argentina y eso debe ser resguardado. Desde ese lugar tenemos mucha expectativa de que la ley finalmente obtenga el fallo favorable de la Corte Suprema y se aplique lo antes posible.







