¿Quién era Yiya y que la motivó a matar?
A sus 48 años, María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano tenía todo lo que necesitaba una mujer de la época: matrimonio, un hijo, amigas, tiempo libre. Pero ella quería más y nunca menos. Los testimonios la ubican como una mujer refinada, que se preocupaba por su aspecto, por cómo la veía el resto, que tenía deseos de ser famosa. Contaba con un carácter determinante, lo cual la llevaba a hacer cualquier cosa para poder cumplir sus objetivos.
Motivada por las deudas económicas, decidió convencer a sus amigas más pudientes, entre ellas también su prima, asegurando que tenía un amigo que podía lograr duplicar en mesas de dinero lo que ellas entreguen, a modo de inversión. De esta manera, decidieron darle dinero a Yiya para que procediera con la operación, dejando constancia en pagarés. Con el paso del tiempo, al no ver frutos del dinero invertido, las mujeres comenzaron a abordar a Yiya, que decidió envenenarlas al no poder devolver el dinero prestado.
Las víctimas
Yiya fue declarada responsable por el asesinato de 3 mujeres: sus amigas Leila Formisano de Ayala y Nilda Gamboa y su prima Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, alias Mema.
Mediante escenas ficcionadas, el documental cuenta cómo fue el proceso de detención de Yiya, en el cual, en principio, no se la tomó como sospechosa del asesinato de su prima, la primera víctima de esta seguidilla de asesinatos. Ella siempre se declaró inocente, tanto en sus declaraciones como públicamente. Luego de la investigación, al tiempo, la Justicia decidió condenarla a cadena perpetua bajo la carátula homicidio calificado por envenenamiento.
El uso del cianuro tardó en detectarse. Éste no logra ser identificado sin un análisis exhaustivo en la autopsia del cuerpo. Y asimismo se produce un paro cardiorespiratorio que disfraza el veneno.
Testimonios del documental
En el documental pueden verse testimonios como el de Horacio Romeo, ex comisario de policía y encargado del caso. Comenta que Yiya era una persona que manejaba muy bien los tiempos y a las personas, confirmando que tuvo que interrumpir su declaración en una oportunidad para que ella no continúe con su relato, en el cual logró envolverlo. También se incluyen testimonios de familiares de las víctimas.
Por otro lado, su hijo Martín, quien ha tenido una relación conflictiva con su madre, apela también al mismo sentimiento, haciendo hincapié en la impunidad de Yiya. Tomó la decisión de escribir un libro acerca del tema, buscando dejar en evidencia quién fue como madre y asesina. “Buscaba matarla con mi libro y terminé por inmortalizarla. No consigo no ser su hijo”.
La televisión vuelve simpáticos a los monstruos
Dialogamos con Rocío Rovner, Licenciada en Comunicación Social (UBA), quien se dedica a estudiar el tema de la criminalidad femenina. “Hay casos cometidos por mujeres que quedaron como parte de un proceso de simbolización. Yiya Murano es símbolo de envenenamiento, de la muerte a la hora del té, pero hay condimentos particulares de cada caso”, señala. Y agrega: “Hoy en día son figuras pop, pero en un asesinato se pierden vidas, estamos hablando de un fenómeno de despersonalización entre víctimas y victimarias, y eso sucede por la espectacularización”.
Aparte de que los medios de comunicación tomaron su figura como siniestra y retorcida, también accedieron a darle la fama que ella quería. Fue partícipe de la mesa de los almuerzos de Mirtha Legrand en diferentes oportunidades y hasta llegó a cobrar para dar una nota. También fue entrevistada por Moria Casan, Chiche Gelblung y Mauro Viale. El caso fue tan mediático que, años más tarde, se llevó a la calle Corrientes un musical que trataba acerca de sus tardes de té donde envenenaba a sus amigas.
Rovner agrega: “Particularmente en los medios masivos, en general, los crímenes cometidos por mujeres tienen un rasgo más amarillista, ya que hay un foco puesto en lo sexual, desde la construcción en imágenes, hasta los titulares, los testimonios y demás suelen hacer foco en cómo se ve la asesina. Alrededor de Yiya hay que observar que es un caso donde se construyó la figura de ella como maligna y siniestra”.
En el documental se hace hincapié en cómo se vestía, en los tapados que usaba, la bijouterie que hacía parte de su rutina y en que era una persona coqueta. Ella construía una figura de “señora de clase alta” a través de su estilo elegante, el cual los medios de la época destacaban. Testimonios como el del entrevistador Chiche Gelblung alegan que ella sabía cómo funcionar ante cámara y que utilizaba su imagen para generar fascinación, actuando de forma tranquila en un entorno en el cual nunca había estado como era el lugar de lo mediático.

“Una mujer que mata rompe un pacto social, un orden establecido, con valores y características adosados a la mujer como la bondad, la docilidad, la tranquilidad. Cuando la mujer produce violencia, hay un factor que se rompe, ya que ese terreno se asocia a los varones. La espectacularización y la narrativa del escándalo son factores clave para construir el impacto de estos casos”, analiza Rocío Rovner. En el caso de Yiya, los medios hicieron un trabajo fino entre la contradicción de la mujer fina que aparentaba ser y la asesina que escondía. Se convirtió en un personaje mediático gracias al uso de su figura, desestimando ella misma también su rol como madre.
Yiya Murano no solo quedó en la historia por los tres asesinatos por los cuales se la condenó y por los rumores acerca de los que no salieron a la luz, sino también por la forma en la que fue convertida en un personaje que formó parte del espectáculo televisivo. Entre cámaras, entrevistas y titulares, se construyó un personaje tan fascinante como siniestro, donde muchas veces el horror y la muerte quedaron opacados.
Décadas después, el documental de Netflix vuelve a poner la atención en este caso y demuestra que Yiya sigue ocupando un lugar incómodo en la cultura argentina: el de una mujer que rompió con los estereotipos de madre amorosa y señora bien, y que, al mismo tiempo, encontró en los medios el escenario perfecto para transformarse en un personaje popular que sigue dando que hablar.







