Los senadores nacionales de Unión por la Patria, Eduardo Wado de Pedro y Juliana Di Tullio, presentaron un proyecto de ley para transferir la Unidad Turística de Chapadmalal a la Provincia de Buenos Aires. En abril del año pasado, el gobierno nacional informó el traslado de los complejos turísticos, incluyendo el de Embalse, provincia de Córdoba, a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Esta medida abrió el escenario a la privatización de un símbolo del turismo social, nacido en el primer gobierno de Perón, y del derecho de miles de personas a vacacionar. Más de 50 familias que trabajan allí fueron intimadas para que abandonen el complejo.
“La transferencia dispuesta por la presente queda sujeta al cargo de mantener el destino de turismo social, educativo, recreativo y cultural del complejo, garantizando el acceso prioritario de jubilados y pensionados, estudiantes, contingentes escolares, organizaciones sociales y comunitarias; personas con discapacidad”, apunta el proyecto. “Proteger nuestro patrimonio de más de ochenta años de historia es un mandato que la ciudadanía depositó en cada uno de nosotros”.
La noticia se da luego de que, en marzo pasado, el jefe de Gabinete Manuel Adorni anunciara la intención del Gobierno de avanzar en una concesión por 30 años de la Unidad Turística de Chapadmalal. A su vez, justificó la decisión en la necesidad de reducir gastos y en la visión de que el Estado no participe de actividades de hotelería. Desde el 4 de marzo de 2024, cerraron todos los hoteles tanto para contingentes como para particulares. En marzo de 2025, por decreto, el Ejecutivo nacional también eliminó la obligación del Estado de elaborar planes de turismo social y se quitó el carácter del turismo como «derecho social y económico».
Esta decisión también se dio en respuesta al reclamo de empresarios del sector, que denunciaban que el complejo de hoteles al servicio de sectores más postergados y garantizado por el Estado resultaba una competencia desleal y perjudicaba a privados.
“Entendemos que esta forma de promover el turismo y en particular que el Estado nacional se dedique a la actividad hotelera representa una abierta contradicción con los principios pregonados por el Presidente de la Nación, dado que el Estado nacional se entromete en una actividad que siempre fue considerada como una acción de los privados”, había declarado en un comunicado la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica.
Al mismo tiempo que golpea al turismo social y a miles de personas que año tras año asistían al complejo, la medida amenaza los puestos de trabajo de más de 50 personas. En este sentido, el Gobierno intimó a los trabajadores del complejo a abandonar las instalaciones. Actualmente viven allí con sus familias y cumplen tareas de mantenimiento y limpieza.
Silvia Daria es la creadora del Museo Eva Perón y trabajó durante 40 años en el complejo. En diálogo con este medio apunta contra el Gobierno y alerta sobre el peligro de que los empleados abandonen el complejo. “Al dejar el lugar entra la vandalización, entra la destrucción y el abandono. Tres elementos que necesitan estas autoridades para justificar la destrucción o el cambio de mirada del complejo. Los trabajadores no quieren que suceda eso porque no solamente es el lugar de trabajo sino que es el lugar donde crecen sus hijos, ellos viven en los complejos”, indicó.
La decisión de disponer de los terrenos para la explotación en manos de privados intenta pasar por arriba el marco legal vigente. Daria planteó que “se está avasallando una ley nacional por la cual fueron creados y construidos los complejos, que además en el año 2013 fueron declarados monumento histórico nacional”.
“No estamos hablando de un grupo de mil personas con sueldos de ocho millones como un diputado, sino de 58 trabajadores que percibían 600 mil pesos. Personas que, como mencioné, conocen de memoria toda la estructura y los detalles de construcción porque nacieron, se criaron y crecieron en este lugar, por lo que entienden absolutamente todo el funcionamiento del complejo”, remarcó.
Además, Silvia Daria subrayó el valor esencial que tienen estos trabajadores al conocer en profundidad el funcionamiento del complejo. “Representan la tercera generación de aquellos primeros empleados del lugar. Además, los hoteles están construidos en red; todo el sistema está interconectado y el conocimiento del funcionamiento de cada hotel la posee el personal del complejo, quienes fueron recibiendo esto de abuelos a padres, y de padres a hijos”, destacó.
Finalmente, Daria brindó detalles de la labor de conservación del patrimonio y la memoria que llevan desde el Museo Eva Perón: “Nosotros lo que hicimos en estos 23 años del museo fue recuperar lo que pudimos encontrar de esa historia primera, cuando estaba bajo la órbita de la Fundación Eva Perón”. En el museo se conservan bienes que pertenecieron a la Fundación, como un colectivo que transportaba por entonces a los contingentes que vacacionaban en el complejo.

En 2024, integrantes del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS, CONICET-UNMDP) -junto a trabajadores del Museo Eva Perón- presentaron su página web con el objetivo de digitalizar el patrimonio histórico. El proyecto contó con el apoyo del programa de ciencia y tecnología ImpaCT.AR. Marcela Ferrari, directora de este programa y también integrante de INHUS, es investigadora en el Conicet y brindó detalles sobre el rol histórico de Chapadmalal.
La obra se inició durante el primer mandato de Juan Domingo Perón, a partir de un decreto bajo el gobierno de Edelmiro J. Farrell. “Su construcción tuvo lugar sobre 50 hectáreas que la provincia de Buenos Aires había donado para turismo social”, describió Ferrari. En un principio, la idea contemplaba tres hoteles que pudieran hospedar a obreros y empleados públicos, pero en 1947 ese número subió a nueve hoteles de modo que pudiera hospedar a todos los trabajadores.
“Con eso se ofrecía a las familias de bajos recursos, y especialmente a los chicos y a los adultos mayores, la posibilidad de disfrutar vacaciones pagas en la colonia durante dos semanas, incluyendo pasaje de ida y vuelta, excursiones, comida y atención médica, entre otros servicios”, resaltó Ferrari. El proyecto se expandió sobre tierras expropiadas a la estancia Chapadmalal, de la familia Martínez de Hoz.
Por otro lado, la integrante de INHUS destacó el rol de la Fundación Eva Perón no solo como administradora del lugar, sino también por haberlo dotado de una infraestructura modelo que combinaba el turismo con servicios esenciales. “El funcionamiento de la unidad turística quedó a cargo de la Fundación Eva Perón, que lo dotó del equipamiento necesario para que los argentinos y las argentinas tuvieran derecho a vacacionar y conocer el mar de su patria. Existe un edificio para la administración y servicio médico, una capilla, un lago artificial, áreas de servicios generales, balnearios, bajadas a la playa, etc.”, detalló.
El actual intento de vaciarlo y privatizarlo no es el primero. Ferraro hizo un repaso de los diferentes vaivenes que la Unidad Turística sufrió en sus ocho décadas. “Cuando derrocaron a Perón, con las dictaduras sucesivas y también bajo algunos períodos democráticos, el patrimonio del complejo fue conculcado y vandalizado. Su conservación quedó en gran medida en manos de quienes trabajaban y vivían en el complejo. La mayoría de los hoteles fueron subutilizados o también destinados a otras finalidades”. Uno de los casos se dio durante el macrismo cuando la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hospedó a la Gendarmería Nacional.
Bajo la consigna “Unidos o Privatizados”, organizaciones sociales, trabajadores y vecinos de la comunidad de Chapa realizaron el pasado 13 de junio a una asamblea y un banderazo frente al intento de vaciamiento y venta de la Unidad Turística Chapadmalal. Quienes convocaron a la marcha recalcaron la necesidad de resguardar estas estructuras al considerarlas «patrimonio histórico y público del pueblo argentino».






