«El caso de Agostina es la punta del iceberg de un entramado más profundo»

😱 En una entrevista con este medio, la docente y periodista cordobesa Laura Vilches analizó los rasgos de la Justicia patriarcal y machista, la figura del fiscal Garzón y la sistematicidad de los femicidios en nuestra sociedad.
05/06/2026

Laura Vilches es docente, periodista y ex legisladora cordobesa por el PTS/Frente de Izquierda. En la conferencia de prensa que dio el fiscal Raúl Garzón anunciando el hallazgo del cuerpo de Agostina Vega, Vilches denunció el cinismo de la justicia, la policía y el poder político.

En diálogo con El Grito del Sur, la referente feminista analizó los rasgos de la Justicia patriarcal y machista, la figura del fiscal Garzón y la sistematicidad de los femicidios en nuestra sociedad.

¿Cuál fue el error más grave que cometió la Justicia en el caso de Agostina Vega?

Que Barrelier haya estado libre. Si él no hubiera quedado libre no estaríamos teniendo esta conversación, es decir que la Justicia no le dio importancia al tema. En términos concretos, hoy Agostina Vega estaría jugando con sus amigas o movilizada con sus compañeras de escuela. Estaría en otra situación.

¿Por qué Barrelier estaba en libertad a pesar de los antecedentes que tenía?

Que el asesino esté libre tiene que ver con un entramado mucho más complejo de complicidad: desde omisiones y acciones o inacciones que se toman, encubriendo lo que hacía Barrelier. Esto era lo que justamente la causa anterior demostraba, que él explotaba mujeres sexualmente, ya sea para vender sus imágenes o explotarlas mediante la trata de personas, porque el testimonio de su víctima anterior es contundente.

El testimonio de la chica anterior, que Barrelier la había retenido y logra escaparse con él diciendo “tenes que estar así porque la gente te va a venir a ver y trae la plata”, me hace pensar en trata. ¿Por qué no se investigó eso? Creo que hay un enorme entramado de complicidad política y judicial en Córdoba, donde funcionarios de Justicia provincial han tenido participación en estos hechos.

¿Esto es parte de una falla estructural de todo el sistema?

Estoy convencida de eso, es un sistema que continúa como si nuestras vidas fueran una mercancía, nuestros cuerpos lo son. En esta sociedad machista y capitalista nuestros cuerpos son mercancía o despojo; si no sirven para dar ganancias o generar un beneficio -puede ser de placer o económico-, somos un despojo, porque así nos tratan. Los cuerpos de las pibas aparecen arrojados en un basural o descampado y eso me parece una imagen brutal de lo que significan nuestras vidas para ellos. Y si no nos descartan de esta manera, somos trabajadoras precarias que no podemos sobrevivir ni podemos alimentar a nuestros hijos con lo que ganamos. 

Por ejemplo, en el caso de las trabajadoras de limpieza del sector público, Ricardo Moreno -el anterior abogado de Barrelier- envió junto a otros dirigentes una patota cuando esas trabajadoras salieron a reclamar por sus salarios durante la pandemia. Somos tan indignas para este sistema que no merecemos ni siquiera tener para comer. 

¿En qué sentido pensás la violencia de género y los femicidios como algo sistémico?

Yo veo la violencia como una serie de eslabones que se concatenan y tienen sus distintos niveles. El femicidio, la trata, la muerte por las condiciones de salud por un aborto clandestino, son porque somos el despojo mayor y no vale la pena nuestra vida. Luego se configuran otra cantidad de violencias no individuales, sino sistémicas y eso es lo que venimos discutiendo hace años. Los gobiernos son responsables, porque cuando se crearon Ministerios y Secretarías sin presupuestos para cubrir urgencias también se trataban nuestras vidas como si no importaran. Si las mujeres no podemos acceder a trabajo, a créditos para una vivienda y dejar de estar con el violento, es un problema y son cosas que reclamamos desde hace años.

Respecto al fiscal, ¿qué fue lo que viste aparte de su cinismo?

Al principio pensé que iba a ser una conferencia corta acerca de los últimos detalles del caso. Cuando él comenzó diciéndonos qué teníamos que preguntar y qué no, eso ya generó una situación de amedrentamiento y disciplinamiento con los periodistas, como diciéndonos: “Ojo con lo que preguntan que voy a ejercer la espada de la moral y la defensa de los derechos de la mujer”. El hecho de poner un abogado del niño, un abogado hombre y la escena de todos varones rodeándolo, era un componente de la puesta en escena que él quería lograr, que ya de entraba dejaba en descubierto que ahí no iba a haber un solo segundo de respeto por el derecho de Agostina ni de las mujeres en general. Eso configuró un primer escenario. 

Después, cuando comenzamos a hacerle preguntas, yo hice una para que expusiera el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, pero el fiscal no lo dejó hablar ni él pidió la palabra. Luego respondió y estableció lo que se decía y lo que no. Yo le hice preguntas acerca de por qué Barrelier estaba libre, él quiso cubrir a su par y no dijo el nombre de Iván Rodríguez, además quiso evitar decir la resolución frente a la denuncia: no se hizo cargo de que un par suyo había dejado libre al femicida de Agostina. 

Fueron una serie de elementos que me generaron esa sensación y él se auto felicita. Un colega de A24 le consulta si no tenía ninguna autocrítica para hacer y él responde: “absolutamente ninguna”. Acto seguido, dice todo lo que hicieron bien y ahí llegan los canes. Garzón lo presentaba como un éxito, pero estamos hablando de una piba que no está. Ese éxito era todo gracias a él. ¿Y la familia que salió a buscarla? Es por lo que el remisero se entera de que la estaban buscando. No se entera porque el gobierno provincial sacó la búsqueda, se entera por la familia. Eso no entró en la lógica del fiscal, ya que no dijo nada de las preceptoras, de las maestras de la escuela y de la familia que comenzó la búsqueda.

¿Cómo influyó la presión mediática para que se avanzara en el caso?

Fue clave y sigue siendo clave. Había presión mediática porque la familia salió a la calle. Fue central para que la Justicia actuara y para que el gobierno actuara. La repercusión de esta conferencia tan bochornosa sirvió para poner en evidencia las irregularidades aún mayores que no habían saltado a la luz, como por ejemplo la complicidad de Ricardo Moreno que ayudó a Barrelier a quedar libre y del propio Iván Rodríguez, fiscal que dejó libre al imputado. Hay que avanzar en la investigación porque esto puede ser la punta del iceberg de un entramado más profundo que implique otras cuestiones, como puede ser una red de trata con complicidad del sistema político y judicial. 

¿Qué opinas de esta construcción del femicida como “monstruo”?

Lo quieren plantear como uno, como que tiene rasgos psicopáticos y con eso hay que tener cuidado: no son monstruos, son hijos sanos del patriarcado.

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