La situación actual y los riesgos del invierno en la calle
Según el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, en noviembre de 2025 se registraron 5.176 personas en situación de calle, un aumento del 27,8% respecto al año anterior. Esto contrasta con el relevamiento hecho por el Tercer Censo Popular de organizaciones sociales, que contabilizó 11.892 personas en esta condición. Con la llegada del invierno, la situación se agrava y surgen interrogantes: cuáles son los riesgos, que van mucho más allá de “tener frío” y pueden provocar la muerte.
Además de los riesgos en la salud física, existe un riesgo para la salud mental de las personas en situación de calle. La incertidumbre, la falta de un espacio seguro para dormir y vivir, y las dificultades para acceder a redes de contención pueden profundizar cuadros de ansiedad, depresión y otras condiciones preexistentes. A esto se agregan situaciones de violencia, discriminación e inseguridad que muchas personas enfrentan en el espacio público por parte de la policía o las fuerzas de seguridad.
Horacio Ávila, quien vivió varios años en la calle y lidera Proyecto 7, sostiene que el invierno no crea el problema, sino que expone y agrava una realidad que persiste durante todo el año, atravesada por la crisis habitacional, la precarización laboral y las dificultades para acceder a derechos básicos como la vivienda, la salud y el trabajo.
Cuando el frío agrava la emergencia
“La baja de temperatura agrava y empeora el grado de vulnerabilidad que ya de por sí tienen las personas sin techo. Los primeros días son los peores, ya que el cuerpo no está acostumbrado y no cuentan con la ropa necesaria. Sucede lo mismo con las altas temperaturas o temporales que pueda haber», explicó Ávila.
Horacio, quien impulsa desde hace décadas la lucha y organización de este colectivo, opinó acerca del aumento exponencial de personas en situación de calle, estadística que aumenta con fuerza desde la pandemia: “Desde el 2019 en adelante ya es muy evidente el aumento exponencial de las personas en situación de calle, en la Ciudad de Buenos Aires y en las principales ciudades del resto del país por la pérdida de empleo. En 2019, el Censo de Personas en Situación de Calle de CABA dio un total de 7.251 personas y en junio de 2025 un total de 11.292, es casi un poco menos del doble. El Gobierno de la Ciudad reconoce un 30% de aumento en los últimos tiempos. De hecho, se abrieron 25 lugares nuevos para personas en situación de calle y es algo que la gente común menciona, que cada vez hay más gente en la calle. El único que no reconoce esto es el Estado Nacional”.
“La población se ha modificado muchísimo, siempre hubo un 80% de personas solas varones. Hoy son muchísimas familias las que están en situación de calle, abuelos y abuelas. En cuanto a la población, lo cualitativo se modificó un montón y la mayoría reconoce haber caído en situación de calle en los últimos seis meses o último año y medio”, agregó el referente de Proyecto 7.

Las políticas públicas de la Ciudad con respecto al frío
El Gobierno de la Ciudad lleva a cabo dispositivos de asistencia destinados a las personas en situación de calle, como los Centros de Inclusión Social o los llamados “Paradores”, los operativos de asistencia nocturna y la línea 108 para dar respuesta a situaciones de emergencia. Sin embargo, las organizaciones sociales que trabajan con esta población advierten que estas medidas, si bien son necesarias para afrontar las bajas temperaturas, no alcanzan para resolver una problemática que se transformó en estructural.
“Las políticas públicas en relación al invierno demoran mucho en prepararse y el invierno ya sorprende de otra manera. Hay dos enfoques muy diferentes: una parte que trata de trabajar desde lo social con otra mirada que reconoce que hay más personas en situación de calle y aborda una política de integración -como indica la ley nº 3706-; y después hay otro sector formado por el Jefe de Gobierno, la Policía de la Ciudad y Espacio Público que claramente tienen una visión expulsiva y criminalizadora hacia la gente en situación de calle”, explicó Horacio a El Grito del Sur.
Ávila concluyó: “Cuando hablamos de dispositivos como Centros de Integración, centros de inclusión o los mal llamados Paradores, en la Ciudad debemos entender primero que hay 62 lugares funcionando -de 26 que había allá por el año 2022- y de éstos hay solamente 9 que son organizados y manejados por el Gobierno de la Ciudad. El resto son parte de iglesias y asociaciones civiles que administran estos espacios en conjunto con el gobierno porteño. Una de las mayores desventajas de esto es la falta de demanda espontánea, que una persona pueda llegar a un dispositivo y se quede. Las evaluaciones para el ingreso son una de las grandes trabas y también cierta rigidez en algunas normas porque ellos vienen de una lógica completamente diferente a esas normas y reglas; por ende, les cuesta adaptarse”.
El invierno ya se siente en toda su plenitud. Mientras el Gobierno de la Ciudad refuerza los dispositivos represivos en los barrios populares y no da respuestas sobre el operativo para el invierno -más allá de la mención de abrir nuevos centros de refugio-, el aumento de personas viviendo a la intemperie vuelve a abrir el debate sobre las respuestas necesarias para una problemática que excede las bajas temperaturas. Porque, como señala Horacio, el frío agrava la emergencia pero no la genera.






