Todo por una figurita: intercambio y fiebre mundialista

⚽ Las juntadas para cambiar las figuritas del Mundial de Fútbol 2026 reúnen cientos de personas cada fin de semana en el Parque Rivadavia de CABA. Anécdotas, cruces intergeneracionales y furor condimentan estas jornadas.
08/06/2026

En el Parque Rivadavia, ubicado en Caballito, el clima mundialista arde como nunca. Todos los sábados y domingos se anuncia un “canje de figuritas de todo el país, de 11 a 18 hs”. Cientos de personas se acercan a esta propuesta, que incluso se alarga después de las 6 de la tarde. No sólo hay figuritas del Mundial 2026, sino que también se venden cromos de los álbumes pasados, siendo un verdadero éxtasis para los coleccionistas, remontándose por ejemplo a Sudáfrica 2010 o Brasil 2014.

Cabe destacar que el fútbol no es el único protagonista. Los emprendedores aprovechan y arman varios puestos para poner a la venta ciertas antigüedades como elementos coleccionables o muñecos de distintos programas, en su mayoría infantiles, aprovechando una gran ocasión para mover este mercado frente a la enorme asistencia en estos fines de semana. No podemos obviar la enorme librería a cielo abierto que funciona diariamente en el Parque, que posee por lo menos 5 puestos que venden libros y revistas, ya sea nuevos o usados, todos con un gran valor histórico.

La nostalgia continúa presente a lo largo de toda la jornada porque -a pesar de haber una enorme cantidad de niños- también se pueden observar a los mismos padres de los niños, intercambiando cromos con mucho fervor, aún más atados a la causa que los propios infantes, mencionando particularidades de álbumes anteriores, o diferencias con el diseño del actual. David, de unos 25 años, cuenta a El Grito del Sur: “El último álbum que llené fue el de Sudáfrica 2010, después nunca más compré por temas de plata, pero este año me picó el bicho y decidí coleccionarlo”.

Los más demandados

Durante las más de ocho horas del evento, una particularidad es que ciertas figuritas tuvieron un valor de cambio que subía considerablemente. Allí se destacó el neozelandés Tim Payne, que orgánicamente se convirtió en el jugador sensación del Mundial en pocas horas. Esto llegó a una escala pocas veces vista, habiendo locales que ofrecían canjes de comida o productos a cambio de la figurita del defensor de Wellington Phoenix (en Villa Luzuriaga, por ejemplo, la canjean por una docena de facturas). Asimismo, las otras figuritas más solicitadas son las de la colección de Coca-Cola, las cuales ya no se venden oficialmente, lo que derivó en varias personas que pasaban preguntándose únicamente si tenían en sus manos alguna de estas cromos. 

La jornada funciona un espacio de sociabilización a cielo abierto y de conexión entre padres e hijos. Muchos niños intercambian entre sí, con mucha ilusión en los ojos; “¡Papá! ¡Ya nos falta uno solo para completar Túnez!” “¡No! Justo esa la necesitamos”. La solidaridad también inunda los pasillos, ya que todas las figuritas valen una: “quizás en otros tiempos, en el colegio, si te faltaba uno para llenar el álbum y se enteraban, te pedían a cambio 30 figuritas, pero estos días lo que estuve viendo acá es que, salvo Messi, Cristiano y Mbappé, todas valen lo mismo; si uno necesita una figurita simplemente se la cambiará por otra, sin tanta vuelta”.

Cristian, un padre que acompañaba a su hijo, señala: “es muy lindo esto, estamos acá desde las 11 de la mañana y mi hijo llenó un montón de equipos, veníamos más o menos por la mitad del álbum y ya nos faltan unos 5 o 6 países por llenar nada más. Creo que esto está perfecto para los niños, ahora están todo el día con los teléfonos y acá están disfrutando todos juntos por algo bien analógico, por una tradición que existe desde 1970, es como una jornada en la que viajamos en el tiempo a mi época de primaria”.

En los puestos, hay colecciones disponibles y álbumes a la venta de todas las épocas, no sólo del Mundial, sino que también de la Copa América. A pesar del disfrute de coleccionar estas figuritas, también aparecen algunas quejas, principalmente referidas al costo económico que conlleva adquirir todas las figuritas del álbum. La falta de stock de paquetes de Coca-Cola y la cantidad de figuritas repetidas que les tocaban a la gente, eran algunas de las cosas negativas que se escuchaban en las bocas de los asistentes, mientras trataban de no dejar caer su enorme pilón de repetidas, en algunos casos de hasta 200 cromos.

«Para mí está arreglado, no puede ser, yo leí un rumor de que existen ciertos lotes de figuritas y por eso tocan tantas de algunos países, en especial de los que clasificaron en el repechaje, como Bosnia-Herzegovina, Irak y Congo, y esas nadie te las quiere cambiar, es imposible sacárselas de encima», agrega Cristian. 

Un kiosquero, a quien esta situación lo pone de malhumor, relata: “tengo muy malas referencias de la gente de Panini; históricamente juegan con los sentimientos de los pibes, empiezan con la publicidad cinco meses antes, y después recién las mandan en mayo o junio. Y en ese tiempo la gente colapsa o empieza a intentar conseguir figuritas por donde sea, cayendo así en estafas. Después cuando llegan, nos ponen cualquier precio, están muy caras. Mi proveedor habitual no las tiene, entonces tengo que comprar por otro lado: hay cada vez más canales de venta y es irrisorio cómo se manejan. Yo puse un montón de plata de mi bolsillo en una preventa de Panini que no la cumplieron, donde prometían material previo y no me llegó nada, estuvieron un mes haciendo trabajar mi plata. Ojalá sea cierto que se les terminó la licencia del álbum, pero son unos mafiosos, seguro lo van a recuperar”.

De todas formas, lo que prevalece cada uno de estos fines de semana es la fiebre mundialista y la ilusión de un pueblo que sueña con volver a levantar la Copa del Mundo, como hace cuatro años.

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