¿Qué pasaría si un cuento pudiera saltar del libro, los dibujos pudieran bailar y las canciones invitaran a todos a jugar? Este invierno, en Buenos Aires, algo así está por suceder.
El lunes 27 de julio llega la primera edición de Festivalito, un festival pensado para que chicos y grandes compartan una tarde llena de arte, imaginación y aventuras. La propuesta nació de Casa Uno Producciones con una idea muy especial: que la cultura sea una gran casa con la puerta abierta, donde cada niño y cada niña pueda entrar, divertirse y sentirse parte.
La cita será de 14 a 17 horas en ABRA Cultural, en el centro porteño, un espacio preparado para recibir a las familias y disfrutar de una experiencia diferente.
“Hace casi 20 años que trabajo en la producción de eventos y espectáculos, pero desde que soy mamá de dos peques, de 4 y 2 años, me transformé en una nueva espectadora, con una perspectiva completamente diferente. Empecé a vivir las experiencias desde sus ojos”, cuenta Natalia Fullone, directora de Casa Uno Producciones.
Ver cómo a sus hijos les molestaban los gritos, los sonidos estridentes, o el tumulto, hizo que empezara a mirar todo con ojos de niña. “Ahí pude darme cuenta de que gran parte de la oferta infantil estaba basada en un exceso de estímulos que, muchas veces, en lugar de disfrutarla, terminaba estresando a los chicos”.
Durante la jornada habrá más de diez actividades al mismo tiempo. Habrá cuentos que aparecerán frente a los ojos del público mientras alguien los narra y los dibuja en vivo, talleres donde las manos pequeñas podrán crear grandes obras para llevarse a casa, murales hechos entre muchas personas, un rincón lleno de brillo y color, lecturas y muchas sorpresas más.
Se trata de un festival donde la creatividad, la literatura, el arte, el juego y el encuentro están por encima del impacto permanente. Un lugar donde los chicos pueden emocionarse, explorar y divertirse sin necesidad de estar sobreestimulados todo el tiempo.

Mientras los chicos exploran mundos nuevos, los adultos también tendrán su lugar: habrá una zona de café para acompañar la experiencia con comodidad y tranquilidad.
Pero hay algo que hace que este festival sea todavía más especial: está pensado para que nadie quede afuera. La propuesta invita a familias con niños y niñas de entre 3 y 10 años a descubrir historias donde las diferencias no son obstáculos, sino partes únicas de cada persona.
A través de personajes, juegos y relatos llenos de humor y ternura, Festivalito abraza cada forma de sentir, aprender y comunicarse.
“La inclusión se logra pensándola desde el primer momento, no agregándola al final. Hay que diseñarla, producirla, hacerla realidad. También comunicarla, para que las familias sepan que ese espacio existe y que realmente fue pensado para recibirlas”, continúa Natalia.
Porque una sala llena de chicos no tiene que ser una sala donde todos sean iguales. Tiene que ser un lugar donde cada uno pueda ser quien es.
En esta primera edición habrá invitados muy especiales. Mundo Arlequín llegará con sus canciones, títeres, teatro y música en vivo para hacer cantar y reír a toda la familia. También estará Cuentos que se ven, una propuesta donde las palabras, los dibujos y la música se dan la mano para transformar una historia en una experiencia mágica.
Con más de 15 años de trayectoria creando espectáculos y experiencias culturales, Uno Producciones imaginó un festival que combinara su trabajo profesional con algo muy personal: el deseo de encontrar un espacio cultural donde todas las infancias pudieran sentirse representadas.

¿Cómo se logra que las infancias se sientan en un lugar seguro y disfruten al mismo tiempo?, le preguntó este medio a la productora.
“Escuchándolas y entendiendo qué necesitan, qué buscan y qué les hace bien. A veces pensamos que para divertir hay que hacer cada vez más ruido o sumar más estímulos, cuando muchas veces pasa exactamente lo contrario”, asegura.
“Cuidar la atmósfera, el clima, los tiempos y cada detalle del entorno permite generar un ambiente donde los chicos se sientan seguros, contenidos y libres para disfrutar a su manera. Y creo que ahí es donde sucede la verdadera experiencia”.
Eso es Festivalito: una fiesta de cuentos, colores, canciones y encuentros. Un lugar donde la imaginación es protagonista y donde cada niño puede descubrir algo importante: que su historia también merece ser contada.






