Lo que comenzó como un video personal terminó exponiendo una realidad que crece en silencio. Shadia, una joven de 23 años, contó en sus redes sociales que había sido diagnosticada con sífilis en etapa temprana. Nunca imaginó que el malestar que sentía estuviera relacionado con una infección de transmisión sexual; más bien se lo adjudicó a algo dermatológico o un síntoma de ansiedad. Fue gracias a una consulta con un médico amigo de su familia que llegó al diagnóstico, luego de encontrarse con una herida en la boca. Ella decidió compartir su experiencia para alertar a otras personas. En pocas horas, el video se volvió viral y abrió un debate sobre la salud sexual, la prevención y los prejuicios que todavía rodean a las ITS.
Detrás de la repercusión en redes sociales del video, hay una problemática mucho más profunda. Los casos de sífilis no dejan de aumentar en Argentina y el crecimiento es especialmente preocupante entre adolescentes y jóvenes. La combinación de la caída en el uso del preservativo, el desmantelamiento de políticas públicas de salud sexual y reproductiva, las dificultades para acceder a métodos de prevención y la falsa percepción de que las infecciones de transmisión sexual son enfermedades del pasado, configuran un escenario que preocupa cada vez más a especialistas y organizaciones de la salud.
La sífilis es una enfermedad causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite principalmente por relaciones sexuales sin preservativo y también puede pasar de una persona embarazada al feto, provocando sífilis congénita. La sífilis no tratada puede producir complicaciones neurológicas, cardiovasculares y oculares años después de la infección.
El aumento de los casos de sífilis se desprende de varios factores. Según Cecilia Valeriano, directora de Programas de la Fundación Huésped, uno de ellos tiene que ver con la baja percepción del riesgo. Otro tiene que ver con el vaciamiento de los programas de salud sexual y reproductiva por parte del gobierno libertario.

“El gobierno nacional suspendió la compra y distribución de preservativos en los últimos años. Esto hizo que las provincias se quedaran sin insumos y tuvieran que salir a hacer sus compras. Algunas ya tenían circuitos articulados. Otras no. Eso hizo que se demorara mucho”, afirma la representante de Huésped.
Los datos del Ministerio de Salud indican que en 2025 se notificaron 46.799 casos de sífilis, lo que representa una tasa de 117,2 casos cada 100.000 habitantes, el registro más alto de las últimas décadas. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, el crecimiento responde a una tendencia sostenida desde hace más de diez años, que se aceleró a partir de 2015. Tres de cada cuatro personas diagnosticadas tienen entre 15 y 39 años, y el grupo con mayor tasa de notificación es el de mujeres de 20 a 24 años.
“También hay cierto nivel de desconocimiento respecto a que las obras sociales y las prepagas tienen que cubrir, dentro de la canasta de métodos anticonceptivos, los preservativos. Estamos muy acostumbrados a gestionar las pastillas anticonceptivas por el subsistema de prepagas u obras sociales, pero no los preservativos. Y esto es un problema de desconocimiento, sobre todo”.
En una entrevista, Victoria Kopelowicz, directora de la empresa que fabrica la marca Tulipán, declaró que las ventas de preservativos cayeron un 25% en 2024 respecto de 2023. La empresaria señaló que la tendencia viene profundizándose desde hace varios años: mientras hace una década se comercializaban alrededor de 173 millones de preservativos por año, el mercado comenzó a retraerse y la caída se aceleró durante los últimos dos años. Esta baja en el consumo coincide con un dato preocupante: diversas encuestas muestran que apenas el 17% o 18% de adolescentes y jóvenes afirma utilizar preservativo en todas sus relaciones sexuales.
Santiago Ruiz Diaz es sexólogo y psicólogo diplomado en ESI. Para él, la caída en el uso de preservativo se debe a múltiples factores: por un lado, disminuyó el miedo a las ITS debido a que hoy existen tratamientos altamente efectivos. Paralelamente, muchas ITS bacterianas, como la sífilis, se perciben erróneamente como «fáciles de resolver» porque tienen tratamiento. También influyen cuestiones vinculadas a la confianza en la pareja, la espontaneidad de los encuentros sexuales, el consumo de alcohol u otras sustancias, sumado a la falsa sensación de que «a mí no me va a pasar».
“Durante las décadas de 1980, 1990 y los 2000, la comunicación pública sobre salud sexual estuvo muy enfocada en el VIH, comprensible por el impacto de esta epidemia. Como consecuencia, otras ITS quedaron en un segundo plano”, explica. Además, advierte que la sífilis tiene una particularidad: muchas personas pueden cursarla con síntomas muy leves, transitorios o directamente no advertirlos. “Si no se reconocen las lesiones iniciales o que puede no haber síntomas evidentes, es menos probable que la persona consulte o piense en la posibilidad de estar transmitiéndola”.
La paradoja es evidente: se trata de una infección que tiene cura. Un diagnóstico temprano y un tratamiento con penicilina pueden evitar complicaciones y cortar la cadena de transmisión. Miles de personas, a diferencia de Shadia, llegan tarde al sistema de salud o desconocen que están infectadas porque en muchas ocasiones la enfermedad no presenta síntomas o éstos desaparecen espontáneamente, generando una falsa sensación de curación.
Otro mito es que el riesgo durante el sexo oral es muy bajo o inexistente. Sin embargo, la sífilis puede transmitirse durante el sexo oral cuando existe contacto con lesiones en boca, labios, lengua, genitales o región anal, incluso si esas lesiones pasan desapercibidas.
“Lo mismo ocurre con otras ITS como gonorrea, clamidia, herpes o HPV. Muchas personas creen que el sexo oral es seguro, y en realidad el riesgo depende de la infección involucrada y el tipo de contacto”, asegura Santiago. En ese sentido, el entrevistado advierte que el peso social es muy grande y no está bien visto tener sexo oral con un preservativo o campo de látex, un método aún más invisibilizado.

El diagnóstico de la sífilis es simple, rápido y accesible. En la mayoría de los casos puede realizarse mediante un análisis de laboratorio, una práctica que suele formar parte de los controles ginecológicos de rutina y que es obligatoria durante el embarazo. Pero además existe una herramienta que facilita aún más la detección: el test rápido.
Con apenas una gota de sangre obtenida del dedo, este examen permite conocer el resultado en alrededor de quince minutos. «Hay muchos centros que ofrecen esta prueba. En Fundación Huésped la realizamos en nuestra sede, pero existen establecimientos en todo el país donde cualquier persona puede acceder al test», explican desde la organización.
«Cuando recibí el diagnóstico me culpé y quise gritar, aunque no lo hice. Me enojé cuando decían que no era grave, que tenía cura, que podría ser algo peor aunque entiendo que lo dicen por el alivio de saber que no pasó algo peor o que tenga un proceso mucho más pesado y doloroso», expresó Shadia en sus redes sociales.
La buena noticia es que, una vez detectada, la sífilis tiene cura. El tratamiento consiste en la aplicación de una, dos o tres dosis de penicilina por vía intramuscular, dependiendo del estadio de la infección. Cuanto antes se realiza el diagnóstico, más sencillo resulta el tratamiento y menor es el riesgo de complicaciones o de transmisión a otras personas.

Por eso especialistas insisten en la importancia de incorporar el test de sífilis como parte de los controles periódicos de salud, incluso cuando no existen síntomas. «Si aparece alguna lesión o cualquier signo compatible con una infección de transmisión sexual, es fundamental consultar de inmediato. Pero aunque no haya síntomas, también es recomendable hacerse el test de manera periódica, con una frecuencia que dependerá de las prácticas sexuales y de la situación de cada persona. Lo importante es no esperar a que la enfermedad dé señales para acceder a un diagnóstico», sostiene Cecilia.
“Siento que he aprendido mucho de este proceso”, afirmó Shadia en sus videos, con los cuales intentó generar diálogos necesarios sobre el cuidado en la salud sexual. No obstante, la joven también ha enfrentado críticas y agresiones, a las que responde: “Las ITS son un problema de salud, no de valores”.
El crecimiento de la sífilis revela algo más profundo que un aumento estadístico. Habla de una deuda persistente con las políticas públicas de salud sexual. Con el recorte y el vaciamiento del gobierno de Javier Milei, sumado al desprestigio de la ESI realizado por diferentes voceros gubernamentales, lo que se pone en juego es la salud de los argentinos.






