Veteranos de YPF: los soldados de Mosconi contra el olvido

🇦🇷 Vivieron la época de gloria de YPF y fueron despedidos con la privatización. Frente al olvido, se organizaron y pusieron en marcha un hermoso museo. Los veteranos ypefianos, de Cutral Co y Plaza Huincul al mundo.
30/07/2026

Al costado de la Ruta Nacional 22, a la altura de Cutral Co (provincia del Neuquén), llama la atención la gran cantidad de automóviles detenidos en fila. Un gigantesco monumento a Lionel Andrés Messi, recientemente inaugurado, captura la mirada de cientos de turistas que lo visitan todos los días e inmortalizan este recuerdo con fotos y videos.

A pesar de que el ídolo de la Selección Argentina es pasión de multitudes, existen otros grandes atractivos en una ciudad atravesada por el negocio del petróleo y el gas y el rol histórico de YPF. De hecho, a partir de las privatizaciones de la década de 1990, los habitantes de Cutral Co y Plaza Huincul vivieron en carne propia los despidos y el ajuste neoliberal del gobierno de Carlos Menem, lo cual motivó una serie de cortes de ruta y «piquetes» en reclamo de puestos de trabajo. Hace poco se cumplieron 30 años de aquella pueblada bautismal.

De estas políticas de saqueo y entrega que marcaron a fuego el destino del país, quedan marcas indelebles que el paso del tiempo no puede borrar. Una de ellas es el Museo de los Veteranos Ypefianos, que busca mantener viva la llama de los trabajadores despedidos tras la privatización de la empresa en el año 1992. Ubicado en Plaza Huincul, este espacio inaugurado hace cinco años exhibe documentos históricos, fotografías y herramientas antiguas que caracterizaron a la actividad petrolera y al desarrollo de YPF. 

«Para mí YPF fue un rey mago, un carnaval y un cumpleaños, fue todo. Mi padre perdió la vida en un pozo petrolero, yo nací en el hospital de YPF y todos mis hermanos trabajaron allí. Gracias a YPF pude tener una familia y ver estudiar a mis hijos», cuenta a El Grito del Sur José Aníbal Coco Briceño, quien ingresó en el año 1970 a YPF y trabajó en la empresa petrolera durante 22 años.

«Durante los años que trabajé en YPF, le puse mucho empeño y había una proyección de futuro por la patria. Nos echaron como perros y eso fue terrible. Sentirme veterano ypefiano significa haber asumido todas las ideas que tuvo YPF: desde el principio fue un colonizador de fronteras, descubridor del potencial energético e impulsor del desarrollo del país. Creó pueblos y fábricas, hizo un negocio sustentable. Queremos conservar estas ideas para transmitir a las nuevas generaciones», señala por su parte Pedro Maidana, quien laburó ocho años en el área de perforación de la empresa hasta recibir de un día para el otro un telegrama de despido.

La privatización de YPF, concretada mediante la sanción de la Ley N° 24.145, transformó a la empresa estatal en una sociedad anónima y transfirió el dominio de los yacimientos petrolíferos y gasíferos a las provincias. Esto significó un duro golpe para muchos trabajadores, que se quedaron sin su empleo al cual habían dedicado buena parte de sus vidas. Coco recuerda: «En ese momento estábamos pisando los 30 o 35 años de edad y éramos muy jóvenes para jubilarnos, pero para conseguir trabajo ya éramos viejos. Las empresas pedían gente de menor edad. Algunos muchachos se suicidaron porque no podían llevar un sostén diario a sus casas. Estábamos a la deriva y ningún gobernante nos ayudó».

«Yo estaba recién casado y tenía dos hijos pequeños. Como tenía conocimientos en electricidad y pintura, pude arreglarme por mi cuenta. Pero la cosa se puso difícil porque también mis vecinos y amigos se fueron quedando sin trabajo. Las soluciones no llegaban desde arriba y por eso nos empezamos a quejar», plantea Pedro.

La idea de un museo comenzó algunos años atrás. Olvidados por los distintos gobiernos provinciales y nacionales, comenzaron alquilando una vivienda en el barrio Central de Plaza Huincul y a fines de 2020 obtuvieron un espacio propio. Se trata de una antigua casa en el sector donde estaban asentadas las viviendas del ferrocarril, en tiempos en los que todavía había servicio de pasajeros.

«A mí siempre me gustó coleccionar cosas. Estábamos en el olvido, a los ypefianos ni siquiera nos invitaban a un acto. Nadie festejaba un día por el descubrimiento del petróleo ni nada. Con un amigo que partió, pensamos en la importancia de que nos reconozcan: fundamos pueblos, hicimos escuelas, bancos, iglesias. Con cada boca de pozo, creció el país. A YPF lo creó el General Enrique Mosconi el 3 de junio de 1922, desde la fundación somos obreros de YPF pero también soldados de ese general«, explica Briceño.

En 1991, según el INDEC, la población de Cutral Co era de 33.951 habitantes y la de Plaza Huincul de 11.433. 31 años más tarde, en el Censo de 2022, se registraron 40.344 habitantes en Cutral Co y 15.887 en Plaza Huincul. Es decir, sin la centralidad que supo tener YPF, el crecimiento de estas localidades fue casi nulo.

«La administración central de YPF estuvo primero acá y luego se trasladó a Neuquén capital. Acá se manejaban todos los contratos y proveedores, el personal era aproximadamente de 4500 o 5000 personas. Aparte había un gran movimiento por la llegada del ferrocarril, con artículos provenientes de Buenos Aires. El papel que jugó YPF fue importantísimo, como sostén económico y como proyecto de vida de todos los que vivíamos en la zona», plantea Maidana. De forma distinta, el vínculo de la zona con el petróleo sigue siendo estrecho: a una distancia de tan solo 70 kilómetros, se ubica el yacimiento de Vaca Muerta.   

En los veteranos ypefianos, el pasado vive como una reminiscencia, un eco y un recuerdo que regresa al presente de forma voluntaria. YPF fue parte de un proyecto de país que apostaba por la justicia social y la soberanía económica, cuestión que pudo recuperarse en parte con la nacionalización del año 2012 pero hoy vuelve a ponerse en jaque por políticas que atacan el patrimonio público.

Coco Briceño se muestra contundente al respecto: «Hay que tener la camiseta argentina, llevarla en el corazón. El mejor ejemplo fue la Selección Nacional en el Mundial de Fútbol, diciendo que las Islas Malvinas son argentinas. El pueblo tiene que estar en las calles y decir también que YPF es argentina. Ya pasó la privatización y tuvimos que pagar el doble para recuperarla. Vaca Muerta es una alcancía en la tierra y hoy la quieren vender. Como dijo Enrique Mosconi: entregar nuestro petróleo es entregar nuestra bandera».

Pedro Maidana concluye: «Los golpes militares del siglo XX entorpecieron el modelo de país. Durante el peronismo empezamos a fabricar aviones, tractores, automóviles, etc. Si bien YPF es la empresa de bandera, hoy está manejada por las variables internacionales y afectada por los intereses de la política neoliberal. Nos mantienen en una condición de país de supervivencia».

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Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Retrato periodísticamente el conurbano y la ciudad de la furia. Agenda popular y política para analizar la realidad y aportar al quehacer colectivo.