Desde que la familia Madanes Quintanilla, allá por febrero de este año, anunció el cierre de la histórica empresa de neumáticos, los trabajadores de Fate no descansan. Se trata de una lucha incesante que busca torcerle el brazo a los dueños y que incluye una presencia permanente dentro y fuera de la planta.
Frente a las amenazas, la falta de pago y la reciente orden de desalojo que agrega tensión al asunto, la respuesta de los laburantes viene siendo la búsqueda de instancias de diálogo en pos de la defensa de los puestos de trabajo. «La industria del neumático se volvió una trinchera de lucha constante desde la llegada de Milei», asegura en diálogo con El Grito del Sur Alejandro Crespo, secretario general del SUTNA.
Las inmediaciones de la planta de San Fernando lucen precisamente como una trinchera en la que los trabajadores resisten y cuentan principalmente con la solidaridad de otras organizaciones sociales y políticas, principalmente de izquierda. Carpas y pancartas son parte de un paisaje ineludible con las marcas acumuladas del paso del tiempo. Un 2026 realmente intenso y marcado por la incertidumbre.
¿Cómo han recibido la orden de desalojo dictaminada por la Justicia la semana pasada?
Es un disparate jurídico que indica con claridad que la justicia penal no puede solucionar un tema laboral: lo escriben los propios jueces y después dictaminan un desalojo. Por lo tanto, hemos generado los recursos y presentado las apelaciones correspondientes para que no quede firme este fallo. A la vez seguimos con una presencia en la planta, dentro y fuera de ella, para -en caso de que aparezca una situación de violencia por parte de una fuerza represiva- garantizar que haya suficiente cantidad de trabajadores y que se convenzan de que este tipo de acción no corresponde. Acá lo que hay es un lockout ofensivo por parte de la patronal. En otras palabras, los trabajadores se están defendiendo de un lockout patronal, por lo que no se puede colocar la fuerza para tratar de hacer que se caiga un conflicto laboral mediante golpes a los trabajadores.
Después de siete meses de lucha, ¿qué balance hacen de todo el recorrido, de la resistencia, la articulación con otros sectores y la visibilización del conflicto?
Éste es el conflicto más importante en la industria desde la llegada de Milei. Ha ocupado páginas en diarios internacionales como el Financial Times y ha generado el hecho de que se pronuncien a favor de los trabajadores desde artistas tan grandes como el Indio Solari -quizás la personalidad más importante del rock nacional- y numerosos grupos musicales de importancia vinieron a tocar frente a la planta, como son Nonpalidece y la Delio Valdéz en un enorme festival. Y también en la Plaza de Mayo con el grupo Horcas de Metal, que ahora están realizando un gran festival con más de 13 bandas de metal apoyando a los trabajadores de Fate. También la Iglesia, desde el Obispado de San Isidro y el Arzobispado de La Plata, ha dado su apoyo a los trabajadores.

Las centrales sindicales en su conjunto, numerosos grupos de sindicatos independientes, los sindicatos que pertenecen al sindicalismo combativo, así como las organizaciones sociales y de piqueteros. Uno tiene que estar mucho tiempo para describir la gran cantidad de solidaridad y apoyo que tiene este conflicto que en siete meses ha mostrado la bravura de los trabajadores convencidos de lo que están reclamando por su justeza, en un país donde no hay trabajo. Ésta es una disputa entre el gobierno nacional y Madanes Quintanilla, una lucha entre poderosos que nada tenemos que ver los trabajadores y que estamos sufriendo.
¿A qué juega la patronal? ¿Cómo han sido los cambios en sus estrategias para lograr su objetivo?
Está claro que la presión sobre los trabajadores fue primero en forma muy violenta desde lo económico, porque la empresa no acató las conciliaciones obligatorias ni pagó salarios. Es decir, no hizo caso a la orden judicial. Los embargos se producen para generar ese pago. Y, por lo tanto, ha generado un ahorcamiento económico sobre lo más débil que tiene un trabajador y lo más sensible, que son sus hijos y su familia. Luego hemos sufrido atentados a las carpas, donde han cortado las paredes de las mismas para introducir algo parecido al gas pimienta. También han generado provocaciones constantes por medio de personal que le sacaba fotos a los trabajadores. Esto generó que el propio gremio de custodios saliera a respaldar al Sindicato del Neumático y a los trabajadores de Fate. Mientras el sindicato ha hecho movilizaciones y otras acciones de gran valentía yendo a la Plaza de Mayo, la empresa se ha dedicado a un hecho vergonzoso y cobarde, que es tratar de presionar sobre los trabajadores y sus familias, generando atentados. Madanes Quintanilla, lejos de parecer un patriota defensor de la industria, se convirtió claramente en un ruin atacando a los trabajadores.
Cuando hablamos del modelo económico excluyente de Milei, claramente tenemos el intento de cierre de esta empresa como símbolo. ¿Qué crees que significa este hecho que ustedes están protagonizando?
La discusión más grande que está en juego es el país que queremos. Se coloca un país extractivista y de materia prima pura, sin industria ni ningún tipo de política para tener trabajo con valor agregado. Eso afecta claramente a los lugares principales donde están los cordones industriales: Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Éstos son a la vez los lugares con más concentración de habitantes; por lo tanto, hay un daño profundo a la clase trabajadora. Este modelo que tratan de imponer claramente encuentra una resistencia. Ahora los empresarios tienen una actitud totalmente repudiable, porque en vez de generar algún tipo de acción con conciencia social, buscan reemplazar por importaciones las producciones, se van a inversiones especulativas o generan lo que ellos llaman «reconvertirse», sin hacer uso de mano de obra. En otras palabras, después de tantos años de construcción de los trabajadores de esas riquezas por medio del sacrificio de todos los días, los empresarios se olvidan rápidamente y lo único que les importa es salvar sus dividendos mostrando balances positivos en otras áreas. De esa manera, se deja a miles de trabajadores en la calle.
¿Cómo continúan organizándose, con el desgaste que eso implica y también sabiendo que el ataque a ustedes es un ataque al corazón del sindicato SUTNA?
Sabemos que golpear a los trabajadores de Fate es el epicentro del ataque de las patronales, pero ha habido una disminución de la cantidad de trabajadores en todas las fábricas. En Bridgestone, la situación es grave por los despidos masivos, mientras que en la fábrica Pirelli se apura a los trabajadores para que acuerden salidas de la planta sin llegar siquiera a un procedimiento preventivo de crisis. En definitiva, la industria del neumático se volvió una trinchera de lucha constante desde la llegada de Milei, donde las patronales aprovechan este nuevo contexto para descargar su parte más inhumana sobre los compañeros.
Desde el SUTNA tienen una mirada crítica hacia lo que es la conducción de la CGT; sin embargo, ha habido canales de diálogo a partir de este conflicto. ¿Cómo ha sido la articulación con otros sectores sindicales, gobiernos municipales y gobierno provincial?
Hemos tenido contactos y utilizamos todos los canales que tienen los trabajadores para defenderse. La central sindical es la organización más grande de trabajadores de Argentina, más allá de la parte coyuntural o de los dirigentes que vayan pasando por ella. Por lo tanto, la intervención de la CGT hay que buscarla siempre en cada conflicto porque es su obligación; así como los sindicatos nacionales debemos responder por las seccionales, las seccionales por los cuerpos de delegados, y cada uno de los delegados por todos sus compañeros representados. Entonces hemos generado las suficientes reuniones y lazos para que el conflicto se mantenga visible en una Argentina con tantas novedades constantes -la inmensa mayoría negativas- en diferentes áreas. Hemos mantenido el sindicato en movimiento para que este conflicto no pase a ser un hecho del pasado, sino que se mantenga en las principales agendas políticas del momento, llegando a aparecer en los diarios internacionales, teniendo reuniones físicas con la central sindical, con el intendente del distrito, con la Iglesia y con todo aquello que influya sobre este conflicto.

¿Qué lecciones políticas está dejando este conflicto para el sindicalismo combativo?
Yo creo que la experiencia se va a sacar al final del conflicto de forma definitiva, pero ya ha dejado claro que -tal como antes filmaban en el cielo los aviones cuando hacían una película aérea con nubes para mostrar los movimientos- hace falta que haya algo fijo y algo móvil para ver cuál es el que se está moviendo y cuál no. Y yo creo que la resistencia de siete meses en una fábrica muestra claramente que si esto ocurriera en todas las luchas, otra sería la situación del país. También queremos decir otra cosa: cuando uno habla de 30.000 empresas cerradas y 300.000 puestos de trabajo perdidos, como dijo recientemente Kicillof, le decimos al gobernador que las cuentas son sencillas, si hay 30.000 fábricas y 300.000 puestos de trabajo menos, eran empresas de 10 personas. En cambio, la fábrica Fate es una fábrica de 2000 trabajadores: entre 1650 trabajadores directos operarios, más los jerárquicos y de calidad, forman 2000. Si tuviéramos 30.000 empresas de 2000 personas, serían 60 millones los trabajadores afectados. Por lo tanto, el no ocuparse de lo que está pasando en esta fábrica no es algo aceptable, el gobernador tendría que meterse inmediatamente ante una afectación tan grande en su provincia. En definitiva, hay un gobierno nacional que claramente genera una política totalmente anti-obrera, pero también hay una oposición que tiene que dejar de hablar de esperanza y de fe, y ponerse a actuar.
¿Cómo se solventan a partir de la solidaridad y el difícil momento? ¿Qué acciones están planificando a partir de la actual coyuntura en su plan de lucha?
Venimos sosteniéndonos de la manera más obrera posible: con solidaridad, festivales y colectas; todo lo aportado desde cada uno de los eventos que se han realizado es para los trabajadores. En el ámbito judicial hemos logrado que se paguen algunas quincenas, aunque varias de ellas quedan pendientes de pago y hasta que no lo tengamos en el bolsillo tenemos que movernos. En cuanto a los planes hacia el futuro, reina la necesidad de mantenernos en la planta por la amenaza de desalojo hasta que esa orden termine siendo cancelada. Simultáneamente se están haciendo las presentaciones judiciales para que esto sea revierta y se buscan generar las condiciones para que Madanes Quintanilla entienda que esta fábrica la tiene que abrir porque es mucho más caro seguir indefinidamente de esta manera. Esta fábrica no se construyó sólo con dinero solo de Madanes Quintanilla: la hicieron con el crédito del Bicentenario y antes con numerosos subsidios del Estado, y en un primer momento con los terrenos -60 hectáreas que se le dieron aquí en el distrito-. Así no se devuelve semejante aporte que le ha dado este país a un empresario.






