La falta de alimento, deudas, recortes médicos y la exclusión laboral: éste es el escenario que enfrentan las personas adultas mayores a diario. Tras no encontrar una salida, muchas deciden quitarse la vida. Actualmente, Argentina tiene la tasa de suicidio más alta en toda su historia con un 11,8%. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, se incrementó un 40% en comparación con años anteriores, y desde el 2023 se considera la principal causa de muerte violenta en el país.
Entre el padecimiento físico, el deterioro cognitivo y el aislamiento social, ahora se suma la crisis económica. Esto les presenta a los jubilados mayores dificultades para encontrar un propósito de vida. De acuerdo con el INDEC, la Canasta Básica Total establece un total de $1.564.716 para no estar por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo, la jubilación mínima no supera los 500 mil pesos. “Hoy, vivir en la Argentina con el haber mínimo como único ingreso les genera una situación de angustia, a tal punto que sienten que no cuentan con la energía y el esfuerzo para sobrellevar esta situación, por eso eligen terminar con su vida de una manera trágica”, señaló a El Grito del Sur Pablo Della Savia (MP 46.348), presidente del Consejo Superior del Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires.
Conforme a los datos del Banco Central, alrededor de 20 millones de argentinos están endeudados y seis millones son morosos. En esta línea, el psicólogo sostiene que el jubilado que no puede pagar sus cuentas no debe ser considerado como un “problema personal” sino como un “problema social”. “El discurso del gobierno nacional consiste en que si una persona mayor no tiene la capacidad de lograr sostenerse económicamente, es su asunto y no de la sociedad”, remarcó Della Savia. Frente al endeudamiento y el escaso poder adquisitivo, algunos jubilados trabajan como choferes en viajes de aplicación, reparten delivery o hacen changas. Esto se debe a que el mercado laboral los califica como “improductivos”. Della Savia aseguró que éste es uno de los enormes prejuicios que existen hacia la vejez y que afectan la autoestima de la gente mayor.
Quien conoce en primera persona esta problemática es Alberto “Coco” Meneses, presidente de la Federación de Centro de Jubilados y Pensionados «Fuerza y Voluntad Transformadora». Coco manifestó que el lugar dispone de 26 centros de jubilados y 4 comedores. “En estos espacios se ve con crudeza la realidad. La gente va desesperada a comer. Solo se levantan para almorzar e inmediatamente se van a dormir”, dijo y luego destacó: “No quieren sociabilizar entre ellos porque sufren al escuchar que los demás están mal”.
También el retiro de las políticas del PAMI afecta principalmente a las personas que están transitando un mal momento y requieren de atención psicológica. “PAMI cuenta con un equipo de emergencia asistencial, psicólogos y psiquiatras, pero no están trabajando. Yo hablo con ellos y me dicen que no les dan la orden para que actúen”, reveló Meneses. Asimismo, aseguró que tanto el centro de atención telefónico gratuito como PAMI Escucha y Responde y Comunidad PAMI dejaron de estar al servicio. Por su parte, Della Savia expresó: “En este último tiempo, las consultas psicológicas se triplicaron”. Y agregó: “Es necesario que las líneas de ayuda funcionen las 24 horas. De hecho, se suelen recibir mayor cantidad de llamadas por la madrugada”. Meneses coincidió: “Muchos afiliados están desesperados por recibir una llamada, tan solo quieren escuchar una voz del otro lado para sentirse acompañados”.

En lo que respecta al ajuste presupuestario en salud, este año el Programa Remediar redujo la entrega gratuita de 75 medicamentos a tan solo tres. “El PAMI, de acuerdo a la normativa 19.032, debe establecer la gratuidad de las prestaciones médicas, asistenciales y de remedios de forma obligatoria; aun así, eso no se está cumpliendo”, confesó Coco Meneses. Y añadió: “El recorte de la inversión sanitaria está en alrededor del 45%. A partir de la gestión de este gobierno, los organismos de control se están limitando: por ejemplo, el centro de atención contra el maltrato, la violencia y el abuso de un adulto mayor desapareció del PAMI. Es más, el Programa Proteger que ofrece la Ciudad de Buenos Aires también corre peligro de ser desactivado”.
Por otra parte, la Ley Nacional de Salud Mental todavía se encuentra en debate. Della Savia subrayó: “Esta ley es importante porque presupone la capacidad de las personas y, al mismo tiempo, obliga a presuponer la autonomía de los adultos mayores porque sino caemos en la idea de que son incapaces”. En este sentido, el psicólogo advirtió que el Estado debe ocuparse en aplicar políticas públicas a favor de la salud y destinar mayor presupuesto para la contención emocional. “No se trata de que contraten cinco psicólogos más, sino por ejemplo implementar una guardia de salud mental las 24 horas”, especificó.
Por último, las señales de alerta sobre el suicidio no son univocas, es decir no existe una única conducta aplicable a todas las personas. Por un lado, según Della Savia hay que prestar atención a los cambios en la vida cotidiana: variaciones significativas en la alimentación o en las horas de sueño, alteraciones en el estado de ánimo o el retraimiento social. Por otro lado, hay señales que se evidencian a través de la comunicación verbal como la expresión de fantasías relacionadas con la muerte (como el deseo de morir y no despertar), la enunciación constante de pensamientos de muerte o aquellas actitudes testamentarias en las que la persona comienza a regalar objetos queridos o a despedirse en vida. Una vez más, los factores son multicausales: pueden ser desde la aparición de enfermedades crónicas, la soledad, la depresión o la carencia de apoyo emocional, pero no tienen una explicación lineal.
Cada 10 de septiembre, es necesario preservar la escucha de aquellos que no pueden exteriorizar lo que les pasa y que se encuentran en un estado de agobio. No hay que dejarlos caer en un pozo de silencio, sino estar ahí para que puedan expresarse, o simplemente les alcanza tener a alguien que les brinde su apoyo. Y siempre es importante acudir a un profesional legalmente capacitado en esta problemática. Hoy en día, los jubilados tienen la sensación de que no hay más destino y no hay manera de mirar hacia adelante. Por eso, para revertir la desesperanza debe haber un Estado presente que vele por su bienestar y que no permita dejarlos a su amparo.
Si vos o alguien que conocés está atravesando un momento difícil, ingresá a estas.estoy.gba.gob.ar o llamá al 0800-222-5462 las 24 horas.






