Miles de personas se concentraron en Plaza de Mayo para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado y para señalar la responsabilidad de la Gendarmería, que el Gobierno se obstina en negar.

“Ahora, ahora, resulta indispensable. Aparición con vida y castigo a los culpables”, cantó una Plaza de Mayo repleta minutos antes de las cinco de la tarde, hora y lugar pautados por los organismos de derechos humanos para exigir el esclarecimiento del paradero de Santiago Maldonado, el joven activista que fue visto por última vez hace diez días durante una represión de la Gendarmería sobre la comunidad Mapuche Lof de Cushamen en la ruta 40, en Chubut.

La masiva convocatoria se caracterizó por un fuerte repudio a la defensa cerrada que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, realizó públicamente de la actuación de la Gendarmería ese día. La ministra niega que la fuerza que conduce haya tenido alguna responsabilidad en los hechos, basada en los escasos avances en la causa que lleva adelante el juez de Esquel Guido Otranto. “El único responsable de la desaparición de Santiago es el Estado”, insistieron desde el escenario montado frente a Casa Rosada representantes del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo y APDH.

La encargada de leer el documento conjunto de los organismos fue Taty Almeida. “Nos solidarizamos y pedimos la aparición con vida de Santiago Maldonado. Exigimos ya a la Ministra Bullrich que aparte a la Gendarmería Nacional de toda instancia de investigación y además la retire de la Ruta Nacional 40, donde están apostados”, reclamó.

Más tarde, subieron al escenario los familiares de Santiago, en lo que fue el momento más emotivo de la tarde. “Santiago estoy orgulloso de vos. Te quiero ver. Voy a pelear hasta el final, me importa un carajo lo que me pase”, exclamó Sergio Maldonado, hermano del joven desaparecido, ante los aplausos de la multitud.

Recién ayer, a 9 días de la desaparición del joven, el juzgado federal de Esquel comenzó a recabar medidas de prueba que apuntan a la Gendarmería, desviándose de las intenciones del Gobierno, que incluso hizo circular durante el miércoles que Santiago se encontraba “de mochilero” en Paraná. Otranto ordenó allanar, mediante rastrillajes con perros, los escuadrones, camiones unimog y camionetas de la fuerza. Los procedimientos no arrojaron indicios sobre el paradero de Maldonado, aunque se rescataron pelos y manchas de algunas de las camietas que, según consta en la causa, fueron lavados antes de llegar a manos de la justicia.

El Cels, que en coordinación con la familia de Maldonado logró que el Comité contra la Desaparición de Personas de la ONU se involucrara en el caso y sumara presión sobre la ministra, sostuvo en en comunicado difundido en las horas previas a la marcha que hasta ahora “no hubo una respuesta estatal acorde a la gravedad de los hechos”. “Cuando existen motivos suficientes para presumir que una persona desapareció en manos de alguna fuerza de seguridad, el Estado tiene la obligación internacional de encarar sin demora una investigación sobre la fuerza sospechada”, reza el comunicado.