Mañana comienza la tercera jornada de discusión en el Congreso por la Ley de interrupción legal del embarazo. En paralelo el gobierno comienza a discutir una ley para regular la objeción de conciencia y el obispado argentino lanza una campaña de interpleación. Voces a favor y en contra se encuentran en el debate.

8Mañana se realizará una nueva jornada de debate en el Congreso por la regularización de la Ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE). Esta será la tercera de una serie de audiencias que se llevarán a cabo hasta que se tome la decisión definitiva a mediados de Junio. En las diferentes audiencias cada diputadx podrá invitar cuatro personalidades -médicxs, sociólogxs, abogadxs, actores, etc- a dar su opinión y testimonio a favor o en contra de la ley.

Para la audiencia de mañana se espera la participación de Dario Sztajnszajber, Juliana Di Tullio y Muriel Santa Ana entre otros disertantes a favor de la legalización. Esta vez el bloque en contra de la legalización del aborto estará a la mañana y quienes estén a favor expondrán a la tarde.

La primera audiencia se realizó el martes 9 de Abril, acompañada de importantes movilizaciones sociales a favor y en contra de la ley. En el debate parlamentario se destacaron las actrices Carla Peterson, Griselda Sicilliani y Verónica Llinás, quienes leyeron una carta en representación de un grupo de actrices donde exigen a los diputados “hagan historia y salden la deuda con las mujeres”. Otra de las participantes fue Dora Barrancos,- socióloga, historiadora e investigadora del Conicet- quien dijo que hubo un cambio de sensibilidad por el cual las mujeres ya no aceptan comportarse como máquinas paridoras.

Debate por aborto legal

Debate por aborto legal. Foto: Virginia Robles

El jueves 13 el debate continuó, en este caso con un gran número de ausencias. El conductor Jorge Rial,  nuevo y sorprendente adepto del feminismo, expresó en su cuenta de Twitter su enojo con aquellos diputados que se ausentaron al debate.

Entre los disertantes a favor de la regulación de la ley que participaron en la segunda audiencia destacó la escritora Claudia Piñeiro, quien recalcó la importancia del manejo semántico y exigió a los diputados y al presidente que no pequen de ingenuos: “Cuando ustedes dicen que no están de acuerdo con una ley de interrupción del embarazo y dicen ‘porque estoy de acuerdo con la vida’ están haciendo una operación de lenguaje para separar a la sociedad y dejarnos a nosotros afuera […] Cambiaron los tiempos las mujeres estamos acá para defender nuestros derechos y no nos vamos a retirar”, explicó la escritora.

Como parte del bloque que argumentó en contra de la ley participó Lorena Fernández, referente social de la Villa 31, quien aseguró que tanto ella como sus vecinas “pensamos que un aborto es matar”.

A pesar de la prohibición de mostrar fotos y videos durante las discusiones Pedro Martínez, jefe de cirugía bariátrica y metabólica del Hospital Universitario Austral, durante su exposición proyectó imágenes de supuestas interrupciones del embarazo en las cuales según él “el feto se mueve para escapar con un grito desesperado”. Para cerrar su intervención, Martinez comentó que en Argentina “es más seguro hacerse un aborto clandestino que sacarse la vesícula en Estados Unidos”. Tal vez es necesario recordarle al doctor, ante la pobreza de sus argumentos, que el aborto clandestino es la mayor causa de muerte materna en la Argentina y que, según un informe realizado por Amnistía Internacional en el año 2005, se estima que cada año abortan entre 450 mil y 500 mil mujeres, de las cuales alrededor de 70 mil son hospitalizadas por complicaciones.

Pañuelazo aborto legal

Pañuelazo aborto legal. Foto: Abril Pérez Torres

El abogado Alejandro Rodríguez complementó el bloque de opiniones en contra con sus declaraciones de fe y recurrió a la necesidad de Dios “Lo invocamos hasta arriba de un avión. En un tema tan importante no saquemos a Dios ni a sus valores universales de nuestro presente y nuestro futuro”.

Foto: Camilo Rumberger

Sin embargo las alarmas rojas comenzaron a prenderse en los círculos más conservadores, luego de la gran aceptación y movilización popular por la regularización de la interrupción legal del embarazo. En paralelo al debate por la ILE el gobierno discutirá un proyecto de ley sobre libertad religiosa que presentó el Poder Ejecutivo el año pasado y propone regular por primera vez el derecho a la objeción de conciencia.

Por otro lado hoy comienza la Conferencia Episcopal Argentina, donde se reúnen durante cinco días los principales obispos del país. El obispo de San Isidro, Oscar Ojea, estuvo hace algunos días con el Papa Francisco en el Vaticano y mostró su preocupación por el debate, que se extiende como pólvora verde en la sociedad argentina.  Preocupados por el panorama actuales los sacerdotes apelarían a la sensibilidad. Según el diario La Nación, al episcopado le interesa mostrar el testimonio de mujeres “que han atravesado el doloroso trance del aborto”, posicionando la intervención como una operación que siempre tiene consecuencias traumáticas y negativas.

Muy en contraposición a los puntos centrales que plantea el feminismo, el aborto no siempre tiene que ser una decisión límite y el proyecto de ley presentado por la “Campaña por el derecho al aborto legal seguro y gratuito”, no solo contempla la regularización de la intervención, sino también la educación sexual integral y la distribución de anticonceptivos para evitar situaciones incómodas o que pudieran dejar secuelas tanto físicas como psicológicas.