Luego de cuatro meses, el juicio oral y público por el travesticidio de Diana Sacayán concluyó como esperaban sus compañeres de militancia, amigues y familiares: en un histórico fallo, Gabriel Marino fue condenado a prisión perpetua por "homicidio calificado por odio a la identidad de género". Al grito de “Diana, Diana corazón acá tenés las travas para la liberación” todes quienes habían concurrido a lo largo de estos meses de juicio festejaban la decisión tomada por el Tribunal.

En hall de entrada de la sala 6145 del sexto piso del Palacio de tribunales estaba más concurrido que de costumbre. Alrededor de cien personas, entre familiares amigues y prensa se acomodaban para entrar a aquella pequeña pero ya mítica sala y ser testigues de la última audiencia por el travesticidio de Diana Sacayán.

Entre aplausos y gritos de “fuerza”, la familia Sacayán ingresó al recinto. Mientras, en el pasillo el resto del público se agrupaba y se abrazaba como si fueran a ver la final del mundial —pero definición sería sobre los derechos humanos de las personas travestis y trans en el cierre de un juicio histórico, y así lo fue—.

La frase “todos de pie” dio inicio a la última audiencia por el crimen de Diana. Marino, el acusado, dado el despliegue de personas que había frente a la puerta principal de la sala, ingresó por la puerta lateral, detrás del estrado. En la mesa de la defensa se encontraban quienes habían asistido al doctor Tassara, pero él no estaba presente por causa de un problema familiar. Sin embargo, fue el Dr. Rua quien se hizo cargo de debatir sobre las réplicas y dúplicas, conforme a las nulidades planteadas por la fiscalía y esa defensa.

Marino, como de costumbre, se mantenía con el rostro inmutable. Los nervios ante lo que estaba por venir se canalizaban en el movimiento frenético de sus pies.

Luego del cuarto intermedio, dispuesto por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, presidido por Adolfo Calvete, les magistrades se sentaron en el estrado a la espera de Say Sacayán, hermano de la víctima y querella en la causa, a fin de leer la parte dispositiva de la sentencia.

Aquellos minutos se hicieron eternos frente a un silencio ensordecedor. Todes les presentes se miraban a la cara, y al tribunal, intentando saber qué estarían por decir, cuál sería su veredicto. Pronto apareció Say de la mano de Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo línea fundadora, y se sentaron frente a les jueces. De un lado se encontraba Darío Arias, de la Comisión de Justicia por Diana Sacayán, y del otro las activistas travestis Marlene Wayar y Susy Shock.

“En la ciudad de Buenos Aires a los 18 días del mes de junio de 2018” fue la frase con la que el Dr. Calvete inició la lectura de la sentencia mientras amigues y familiares de Diana se tomaban de la mano. Algunes miraban fijo al tribunal con los ojos rojos conteniendo el llanto, otres, cabizbajes, en una especie de rezo.

“Condenar a David Gabriel Marino por ser coautor del delito de homicidio calificado por odio a la identidad de género” prosiguió Calvete, -hasta que la sala rompió en un llanto y aplausos-, y continuó: “y por haber mediado violencia de género a la pena de prisión perpetua”. Desde el pasillo se escuchaban gritos y silbidos de euforia, por primera vez el crimen de una travesti fue condenado por odio a la identidad de género. Marino, por su parte, no se inmutó ante el veredicto.

Al grito de “Diana, Diana corazón acá tenés las travas para la liberación” todes quienes habían concurrido a lo largo de estos meses de juicio festejaban la decisión tomada por el tribunal.

Como en otras ocasiones, en la plaza frente al palacio de tribunales aguardaba una radio abierta con otra cantidad de gente que seguía allí la sentencia.