Los trabajadores y las trabajadoras del CeSAC Nº14 del barrio Cildañez, incendiado en su totalidad el pasado 25 de agosto, lograron organizar un plan de contingencia para garantizar la atención de la población, pero piden con urgencia la finalización de las obras del nuevo centro de salud. Frente a la promesa gubernamental de otro CeSAC en diciembre de este año, prima la desconfianza.

El pasado 25 de agosto se produjo un incendio por la madrugada que destruyó en su totalidad al CeSAC Nº 14 del barrio Cildañez, ubicado en el límite entre Villa Lugano y Parque Avellaneda. Luego de varias reuniones entre trabajadores, trabajadoras, funcionarios del Ministerio de Salud y representantes del Área Programática del Hospital Piñero, se logró organizar un plan de contingencia para garantizar la atención de la población. Sin embargo, éste viene siendo implementado “en forma parcial” y varios de los servicios previamente garantizados se encuentran en peligro.

El CeSAC 14 fue construido hace más de 40 años “como una estructura provisoria que terminó siendo definitiva; se edificó con materiales sumamente precarios y tóxicos para la salud”. “Todos estos años los trabajadores/as y usuarios/as nos vimos expuestos/as diariamente a trabajar y atender nuestra salud en consultorios que no permitían la privacidad durante las atenciones, no contaban con la ventilación ni la calefacción adecuadas. A su vez nos veíamos expuestos/as al asbesto -material presente en las placas que hacían de paredes- que es cancerígeno”, resaltó la asamblea de trabajadores y trabajadoras del CeSAC 14 en un nuevo comunicado de prensa difundido el viernes 21.

Anteriormente el edificio había sufrido otros episodios de incendio, pero ninguno había provocado la destrucción total del Centro de Salud. Los trabajadores y las trabajadoras del CeSAC 14 hablan de “desidia estatal” porque, “pese a los reiterados reclamos a los funcionarios sobre el riesgo evidente, no se tomaron las medidas pertinentes para prevenir y evitar lo sucedido. Todas las mejoras del centro han sido de índole cosmética, es decir, sólo mejoras aparentes”. Medidas de seguridad que no funcionaron, la ausencia de un vigilador nocturno -debido a los recortes del presupuesto en salud-, la falla en los detectores de humo y el bloqueo de la salida de emergencia por la obra del nuevo CeSAC, fueron algunos de los motivos del último incendio, según detalla el comunicado.

Una trabajadora del lugar, quien prefirió mantenerse en el anonimato por razones de seguridad, comentó a El Grito del Sur que “este hecho de gravedad no sólo tuvo pérdidas materiales, sino que tiene como consecuencia que miles de personas se quedaron sin un lugar para atender su salud y se perdieron todas las historias clínicas de un período de 40 años. Este desenlace es consecuencia de años de desinversión e inacción por parte del Estado”. Luego del incendio, las reuniones con el subsecretario de Atención Primaria, Gabriel Batistella, llevaron a que éste se comprometiera a finalizar las obras del nuevo CeSAC para diciembre de este año. Asimismo, de acuerdo con la palabra de los trabajadores, el funcionario porteño se comprometió a proveer tres trailers para la atención médica en el barrio y garantizar la permanencia allí, sin la disgregación del personal. “Sabemos que esta opción de contingencia no es ideal para la población, ya que no se podrán brindar servicios que previamente estaban garantizados y las condiciones de atención serán aún más precarias. Los/as trabajadores/as entendemos que esta modalidad constituye una profundización de la precarización laboral, al no contar con los espacios ni los materiales necesarios para desarrollar nuestra tarea”. Este plan de contingencia, que ya se encuentra en marcha “en forma parcial”, implica un continuo proceso de negociación con las autoridades “para que no se pierdan o no se rompan los compromisos asumidos”.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Para que nadie se quede sin atención

Actualmente las y los profesionales se encuentran trabajando entre tres trailers sanitarios y algunas aulas de un Centro de Primera Infancia (CPI) del barrio Cildañez en un escenario de completa precariedad: no cuentan con seguridad ni espacios comunes, faltan insumos y no tienen una ambulancia disponible para responder a una eventual situación de emergencia, con lo cual la respuesta que puede llegar a dar el personal de salud es muy limitada. Por esta razón, la comunidad laboral del CeSAC 14 exige la declaración de la emergencia sanitaria y la finalización urgente de las obras del nuevo centro de salud, respetando el plazo de diciembre de 2018, y que la misma se lleve adelante bajo el control de trabajadores/as y la población.