Hace 50 años, en un Estados Unidos marcado por el segregacionismo y el conflicto racial, se disputaba el primer US Open y lo ganaba un afroamericano. El libro del periodista y premio Pulitzer Johm McPhee, "Los niveles del juego", narra la semifinal del certamen en los agitados años 60.

Arthur Ashe y Clark Graebner jugaron la primer semifinal del US Open el 29 de agosto de 1968. El periodista y escritor John Mcphee, premio Pulitzer en 1996, registró ese encuentro en el libro “Los niveles del juego” (Levels of the game, ed. Farrar, Straus and Giroux originalmente), publicado un año después, en 1969. Pero el libro no es solo la descripción (magistral) de los tantos, los games y los sets que disputaron los dos jugadores, ya que Mcphee reconstruye la historia de ambos y narra ese presente en torno a los sucesos políticos y sociales de los EE. UU.

El año 1968 es quizás el más significativo de los años de auge de la llamada “contracultura”. Es el año del Mayo Francés, la unión de estudiantes y obreros que da lugar a la huelga más importante de Francia, es el año también de la primavera de Praga y el asesinato de Martin Luther King (4 de abril). Todo Estados Unidos (y el mundo) resultaba conmocionado por la muerte del pastor y lider social —premio Nobel de la Paz en 1964— contra el segregacionismo y la lucha por los derechos sociales. El conflicto racial y la discriminación hacia los negros en Estados Unidos tomaba por entonces puntos altos de tensión, y Arthur Ashe era negro, de
Richmond, Virginia, afroamericano y se lucía en un deporte de blancos. Y ese es el punto fundamental del libro de McPhee.

“El estilo de un tenista nace de su naturaleza y de su historia”, dice McPhee al comienzo del libro sentando las bases de lo que narrará en el resto del texto. “Si una persona es prudente, será un jugador de tenis prudente”. Ashe es afroamericano, clase trabajadora y demócrata, Graebner es blanco, republicano y de clase alta. Ambos son amateur y en ese primer US Open inauguran la era moderna del tenis al jugar junto a profesionales.

Los dos jugadores se conocen mucho, ya que son compañeros del equipo de Copa Davis de Estados Unidos desde 1963 (la ganarían en 1968), ambos vienen jugando juntos desde sus 13 años. Ashe es un tenista un tanto desordenado pero con tiros fulminantes, en palabras de McPhee, logra conectar “el tiro casi imposible en el momento más tenso”. Graebner es un tenista prolijo, con una gran técnica, y Ashe piensa que su juego “se debe a que es blanco y conservador”. Casualidades o no, el mejor tiro de Graebner es la derecha, en tanto el de Ashe es la izquierda.

En el libro (editado en español en el año 2015 por la editorial Dioptrias) McPhee intercala lo acontecido en el estadio de Forest Hill (en ese entonces cancha de hierba), con entrevistas a los jugadores, entrenadores, compañeros y familiares. Así nos enteramos del recorrido de Arthur Ashe jugando en un país en el que por ese entonces había menos de dos docenas de tenistas negros; los entrenamientos con el Dr. Johnson al mando del equipo de desarrollo juvenil, quién lo llevaría a competir por todas las canchas de los Estados Unidos recomendándole una “serie de principios que consideraba requisitos absolutos para asaltar un deporte tan blanco como el tenis”.

Johnson practicaría con Ashe el autocontrol: “Nada de lanzar raquetas, nada de gritar, nada que indique disgusto con una decisión arbitral (…) no queremos que nadie nos acuse de hacer trampas”. McPhee también cuenta la historia de Graebner, oriundo de Cleveland, Ohio, a quien su padre le enseño a jugar al tenis y sus compañeros definen como una especie de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, debido a su doble personalidad dentro y fuera de la cancha.

Ashe, durante un enfrentamiento con Jimmy Connors.

John McPhee, uno de los precursores y máximos exponentes del non-fiction, despliega en su libro todo tipo de detalles y cautiva con la riqueza de su investigación y sus precisiones. Sus entrevistas nos permiten conocer a fondo la vida de los dos jugadores, que siendo amateurs dedicaban su tiempo a otras actividades además del tenis. Clark Graebner por ejemplo vendía papel de alta calidad para imprentas, tenía en su casa un cuadro con una foto de Richard Nixon autografiada y en sus partidos de tenis solía mirar a su esposa —también tenista— en la tribuna unas cien veces, buscando aliento y concentración. Ashe, por su parte era teniente en la armada, de chico quería vender periódicos pero su padre no lo dejó ya que lo consideraba peligroso y lo educó para que sea un “caballero reconocido por todos”. McPhee describe el juego de Ashe como de “majestuosa serenidad” y “gélida elegancia”. Arthur tocaba la trompeta en el instituto y leía biografías al costado de las canchas de tenis cuando no le tocaba jugar.

En un contexto de creciente conflicto racial, mucha gente blanca incluía a Arthur Ashe en sus círculos por ser jugador de tenis, mientras que la gente de color le reclamaba mayor participación y liderazgo en la causa negra y en defensa de los derechos sociales. Ashe sin embargo nunca mostró un entusiasmo marcado por esta causa: “He visto a muchos negros arruinarse la vida por odiar a los blancos”. Por el contrario, Ashe se mostró muy activo en la lucha contra el VIH, donando dinero para construir una fundación y aportes para investigación. Arthur Ashe contraería el SIDA en una operación en la cual le hicieron transfusión de sangre, a raíz de esta enfermedad, murió en 1993.

Ashe termina ganando la semifinal contra Graebner en cinco sets y pasa a la final del US Open, donde derrota al “holandés volador” Tom Okker y se convierte en el primer ganador de ese torneo y al año siguiente se hace profesional. Hoy el estadio principal lleva su nombre y es el más grande del circuito ATP con capacidad para 23.000 personas. Además, en la actualidad, sigue siendo el único afroamericano en conseguir tres títulos de Grand Slam (EE. UU, Wimbledon y Australia).

Cincuenta años después, en el Estados Unidos de Donald Trump aflora un nuevo conflicto racial, con discriminación hacia el pueblo negro, pero sobre todo hacia latinos y en particular mexicanos. En tanto en el circuito, los estadounidenses cuentan con el poderío desde hace dos décadas de una de las principales figuras del deporte, Serena Williams.

Ficha del libro

Título:Los niveles del juego
Autor: John McPhee
Editorial: Dioptrías (España)
Año: 1969, 2015
Páginas: 170.