Soledad Magdalena está presa desde el 2 de septiembre por haber asesinado a su pareja para evitar que abuse sexualmente de su hija de 14 años. El juez Damian Vendola deberá resolver en estos días si se confirma su prisión preventiva.

Luego de nueve meses de violaciones sistemáticas intramaritales y de amenazas de abuso y acoso explícito a su hija, Soledad Magdalena ahorcó a su marido con el cordón de su campera para evitar que éste abuse sexualmente de su hija de 14 años. Acto seguido, se entregó en la Comisaría 4ª de Berazategui.

“La primera vez que abusó sexualmente de mí, me viola, me amordaza, me ata de manos hacia atrás con una camiseta y fue algo muy brusco, jamas lo había vivido en mi vida”, relató Soledad al declarar ante el Juzgado el pasado 28 de septiembre. Allí reconstruyó los hechos y comentó desde cuándo y por qué iniciaron los abusos y violencia. En marzo, su marido le confiesa que estaba “obsesionado” con su hija; Soledad, aunque impactada, no dudó en defender a su hija, lo que produjo que su pareja la haga elegir entre ella y la adolescente. Esa noche empezaron las violaciones sistemáticas.

Tras largos meses marcados por los celos, las manipulaciones y violaciones, Cristian Senra, el marido de Soledad, se fue del hogar en el que vivía toda la familia. Sin embargo, el hostigamiento no cesó e insistía con tener un encuentro con la menor. El 2 de septiembre, acompañada por su madre, la joven acepta juntarse con Cristian. “Empezó a amenazar a S. (la menor) y a echarle la culpa de todo, le decía que ella tenía la culpa de destruir el matrimonio, que ella había entrado en su cabeza”, contó Soledad. “Fue en ese momento que se lanzó hacia S., empezó a tocarla en medio de las piernas, yo lo conozco, y me di cuenta que estaba excitado, por los gestos, la mirada, la manera de hablar, de balbucear, la manera de expresarle y decirle a ella ‘te va gustar, te va gustar,’ ahí le empezó a decir que a ella le iba a gustar su pija, que ella tenía que conocerlo, que el estaba muy caliente con ella, que le gustaba todo su cuerpo , que le gustaba su cola, mientras le hablaba volvió a meter sus manos entre sus piernas”, siguió.

La joven no podía escapar del lugar porque se encontraba enyesada, lo que provocó la inmediata reacción de Soledad en su defensa. Tomó el cordón de su campera y lo puso alrededor del cuello de su marido, hasta que éste se desvaneció. Al igual que en otros casos, el de Higui por ejemplo, la Justicia continúa ubicando a la víctima en el lugar de victimario, sin analizar los hechos con una perspectiva de género y desestimando los repetidos hechos de violencia que motivaron la reacción de la acusada.

Tras casi un mes de su detención, el juez Damián Vendola, del Juzgado de Garantías Nº 4, deberá confirmar entre el lunes 1 y el martes 2 de octubre la prisión preventiva de Soledad, tal como lo solicitó el fiscal Carlos Riera. Distintas organizaciones feministas se pronunciaron al respecto denunciando en las redes sociales el proceso judicial llevado a cabo por la “Justicia patriarcal”, exigiendo la inmediata liberación de Soledad y convocando a movilizar mañana al mediodía al Juzgado que interviene en la causa.