Mónica Santino

«La clave es más feminismo y más jugadoras con conciencia de género»

El 34º Encuentro en La Plata también servirá para hacer un balance de la lucha por la profesionalización del fútbol femenino. Mónica Santino, referenta de "La Nuestra Fútbol Feminista", habla de la contraofensiva machista en este ámbito, las sexualidades disidentes y los aires nuevos que se vienen.

Su pasión por el fútbol empezó desde muy pequeña en el marco de una familia muy futbolera. Cuando las revistas de fútbol llegaban a su casa, siempre le atrajo conocer esas historias y entrarle al fútbol desde ese otro lado. Luego llegó el tiempo de calzarse los botines y, tras varios años jugando en los torneos de la AFA, decidió iniciar el curso para ser directora técnica. De esa forma se lanzó en la búsqueda de crear espacios sostenibles en que las mujeres pudieran jugar al fútbol. «Mi idea siempre fue poder revertir todo lo que había sufrido como futbolista», cuenta Mónica Santino apenas iniciada la charla con El Grito del Sur.

Esta experimentada luchadora por la profesionalización del fútbol femenino, que empezó a regir a comienzos de este año, forma parte del colectivo «La Nuestra Fútbol Feminista», integrado por un grupo de pibas de la Villa 31 de Retiro. Allí, señala Mónica, «fuimos aprendiendo muchísimas cosas que tienen que ver con nuestros derechos y que al pasarla por el cuerpo mediante el fútbol hace que las mujeres se planten en un mejor lugar». En este ENM que ya tiene lugar en la ciudad de La Plata, se realizará además por quinta vez un Encuentro Nacional de Jugadoras de Fútbol con el objetivo de visibilizar la actividad y que las pibas puedan acercarse a participar. También Mónica y sus compañeras de la 31 serán parte del taller «Mujeres y Fútbol», que seguramente será masivo en cuanto a concurrencia.

El fútbol femenino está viviendo un año de avances sin precedentes. ¿Qué factores creés que se alinearon para que esté sucediendo todo esto?

Lo de Maca fue algo muy importante y muy valiente desde todo punto de vista. Creo que fue el detonante que obligó a la AFA a tomar una postura porque quedaron arrinconados. Y tuvo mucho que ver también el momento histórico en el que sucedió, que venía siendo empujado por un montón de compañeras antes. Se fue gestando, ya venían pasando cosas: por ejemplo, en 2018 cuando las pibas de la Selección hacen el Topo Gigio. Hubo muchas jugadoras que en distintas épocas hicieron movidas, pero ninguna llegó a generar tanta repercusión como lo que pasó este año a partir de la denuncia de Maca. La diferencia estuvo en la irrupción del feminismo en este último tiempo, creo que sin el feminismo nada de esto podría estar pasando.

¿Qué cosas quedan por mejorar en el nuevo torneo organizado por la AFA?

Para adelante falta un montón: porque no cobran todas, porque el esquema actual hace que algunos sponsors pongan la mirada en algunas jugadoras y en otras no, porque necesitamos más mujeres en los lugares donde se toman decisiones, más entrenadoras.

Me parece muy importante la gran visibilización que el fútbol de mujeres está teniendo, pero hay que tener mucho temple para tomarlo como un peldaño subido a partir del cual seguir avanzando. Creo que la clave es más feminismo, más jugadoras con conciencia de género y que no nos conforme sólo jugar a la pelota sino plantearnos una instancia un poco mayor.

Fotos: Julián Galán

Muchas veces decís que hay que crear un nuevo fútbol, que no hay que copiar lo establecido por el fútbol masculino. ¿Cómo es ese nuevo fútbol?

Sí, creo que tenemos que crear otro fútbol; todavía no sé cómo es, lo estamos creando. Me parece que estamos generando la base de un cambio cultural importante y tenemos que seguir apuntando a eso. La tentación de copiar está al alcance de la mano. Hace poco se jugó el Boca-River de las pibas y se gritaba “puto” o cosas sobre “ el fantasma de la B” en la cancha. Nosotras no tenemos que engancharnos en eso, tenemos que ir por otro lado aunque va a costar porque hay un montón de cuestiones que están muy arraigadas en lo que entendemos por fútbol.

En términos estratégicos buscaría el apoyo de los futbolistas varones en función de que también ellos son víctimas de la industria del fútbol. Ellos también sufren y, lejos de ver al feminismo como un enemigo o una amenaza, deberían verlo como un aire fresco que al fútbol le vendría más que bien.

En pocos días se sucedieron dos hechos que evidencian una contraofensiva machista ante los avances que se están consiguiendo: los comentarios violentos que forzaron la suspensión del pañuelazo que tendría lugar en San Lorenzo y la negativa por parte de la AFA con respecto a suspender la fecha de la liga platense en el marco del ENM. ¿Cómo analizas esto?

Siempre que se avanza potentemente con algo hay una respuesta porque estás atacando un status quo que en el caso del fútbol es casi comparable con el de la Iglesia Católica. En ese marco creo que las reacciones son lógicas, porque estamos tocando los privilegios que tuvieron toda la vida y eso no es algo que se suelte fácilmente. Ante eso, lejos de tirarnos para atrás, tenemos que buscar las maneras de seguir avanzando. Si pasó todo lo que pasó en unos meses por la denuncia de una compañera sostenida por muchas, confío en que podemos lograr muchas más cosas.

Fotos: Julián Galán

El fútbol femenino también viene a poner sobre la mesa las sexualidades disidentes al interior del deporte, ¿no? 

Sí, el fútbol femenino provocó una fisura en la pared de la hipocresía sexual existente en el fútbol masculino. Muchas de nosotras construimos nuestra sexualidad de forma diversa y públicamente, creo que eso ayuda un montón.

Pero igual falta mucho, las cuestiones de diversidad en el deporte son muy complejas y todavía no están resueltas. El deporte está pensado de una manera muy binaria y el fútbol sobre todo es un lugar donde lo que se considera masculino y femenino se pone todo el tiempo en tensión. Todavía en eso hay muchos prejuicios. Nosotras empezamos a dar unos pasitos y creo que eso puede ampliar el horizonte, pero tenemos que seguir abriendo la cancha a todos los cuerpos posibles y el deporte en ese sentido tiene un potencial maravilloso para incorporar la diversidad como parte de la vida.

¿Qué representa el cambio de gobierno para el deporte argentino y para las mujeres deportistas en particular?

La tarea es refundar el deporte con criterios mucho más amplios, con más perspectiva de género y pensar políticas de Estado a largo plazo, pensar cómo sostener proyectos en función del bienestar social. En el 2015 se sancionó una Ley de Deportes -incumplida por este gobierno-, que tiene un encomillado muy importante en relación al empoderamiento de la mujer en el deporte y solicita un cupo del 50% en las confederaciones. La ley está y sólo hace falta implementarla. En ese sentido todavía no sabemos cómo se rearmará el panorama deportivo tras el cambio de gobierno, pero nos imaginamos un deporte otra vez incorporado a lo social y con una mirada mucho más parecida a la que tenemos nosotras. Lo que tuvimos hasta acá se basa en el deporte del que gana, de la foto y de la empresa. Pero creo que en la nueva etapa, en el gran pacto social que hay que armar entre todos, el deporte tiene que tener un lugar fundamental.

Fotos: Julián Galán