González Fraga y las contradicciones PRO en el tema vivienda

Los malos resultados en la política económica del gobierno de Mauricio Macri, junto a una serie de internas en el gabinete sobre el rumbo a seguir, han provocado reemplazos en “el mejor equipo de los últimos 50 años” que profundizan el ajuste ortodoxo que recae sobre las espaldas de los trabajadores. De Prat-Gay a Dujovne. De Melconian a González Fraga. A poco más de un año de asumir, el presidente de la Nación decide encerrarse en un núcleo duro para evitar los disensos al interior de su gabinete económico.

Los malos resultados en la política económica del gobierno de Mauricio Macri, junto a una serie de internas en el gabinete sobre el rumbo a seguir, han provocado reemplazos en “el mejor equipo de los últimos 50 años” que profundizan el ajuste ortodoxo que recae sobre las espaldas de los trabajadores. De Prat-Gay a Dujovne. De Melconian a González Fraga. A poco más de un año de asumir, el presidente de la Nación decide encerrarse en un núcleo duro para evitar los disensos al interior de su gabinete económico.

 

El historial del nuevo presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, es peculiar. De cuño radical y firmes principios neoliberales, el economista fue la principal figura del Banco Central durante el oscuro primer gobierno menemista. Algunos meses atrás se le conocieron declaraciones desafortunadas, cuando sostuvo que durante los 12 años de gobiernos kirchneristas se le hizo creer «a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior». Estas palabras, revoleadas al viento sin ningún tipo de tapujo, revelan el desprecio de clase que siente González Fraga por la movilidad social ascendente, tan característica de los sueños de las familias argentinas y pocas veces tan materializada en los hechos como en los gobiernos de Perón, Evita, Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

Paradójicamente, con su llegada al Banco Nación, el economista de Cambiemos decidió cambiar de repertorio y se metió con otro tema caro para los argentinos, la vivienda. “Quiero un país donde todos sean propietarios y buscaré crear las condiciones para que todo el mundo pueda acceder a una vivienda”, afirmó González Fraga en una entrevista. Ésta era una de las críticas que la actual gestión realizaba al programa PROCREAR, que más allá de su insuficiencia para resolver la problemática estructural de la vivienda logró en poco tiempo la construcción y ampliación de unas 170 mil viviendas. De esta manera el flamante funcionario del Banco Nación habló de dar impulso a los créditos hipotecarios, algo que no pudo concretar su antecesor debido a las altas tasas de interés y una inflación galopante.

Más allá de estas declaraciones de deseo, nada más y nada menos que en la ciudad de Buenos Aires -cuna militante del PRO- la política de vivienda ha sido uno de los aspectos más deficitarios en los últimos 10 años. A la par del crecimiento inescrupuloso de la especulación inmobiliaria, se ha hecho más difícil el acceso a la vivienda propia. Hoy en la ciudad la mitad de los habitantes no son propietarios, en un contexto en que la cuota de un crédito hipotecario quintuplica en algunos casos el pago mensual de un alquiler. Mientras tanto, la obra pública en materia de vivienda continúa paralizada y el Estado decidió retirarse por completo de la provisión de un derecho esencial, acentuando así las inequidades generadas por los designios del mercado.

Dado el historial de Cambiemos en la ciudad a favor de las grandes corporaciones inmobiliarias, cuesta creer en las palabras de González Fraga que apuntarían a terminar con el jugoso negocio de los alquileres, o al menos a establecer una regulación estricta de los mismos. Lo que queda claro es que no se puede depositar esta ardua tarea en los bancos privados, que en la actualidad ofrecen cuotas inaccesibles para un asalariado de nivel medio y tasas usurarias que muy lejos están de promover el acceso a la vivienda.

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.