Violencia política

¿Quiénes son los punteros del Pro que se agarraron a los tiros en un Operativo Detectar en Soldati?

Un tiroteo entre punteros del Pro en Villa Soldati terminó con tres heridos y obligó a cancelar el operativo de detección del COVID-19. Te contamos con nombre y apellido quiénes son los responsables políticos, su brazo armado y la forma en que imponen el miedo en el barrio.

Un enfrentamiento entre punteros del Pro dejó este martes el saldo de tres heridos y el Operativo Detectar suspendido en Villa Soldati. La grave situación develó la trama de corrupción, prebendas y violencia que impera en este barrio y que incluye a funcionarios macristas, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

Violencia política

A raíz de la suspensión del Operativo Detectar, las denuncias comenzaron a asomar: «Los referentes barriales de Horacio Rodríguez Larreta tenían la responsabilidad política de llevarlo adelante, pero en lugar de eso prefirieron “arreglar” sus diferencias a los tiros en plena reunión organizativa», expresó la legisladora Victoria Montenegro (Frente de Todos) vía Twitter.

Como este mismo medio informó, el lugar se lo disputan dos bandas que responden al macrismo: por un lado, Chaleco y Mauro, los históricos punteros del barrio. Del otro, la facción disidente, comandada por el Sarni y el Kechu. Los dos bandos responden al Pro, pero Mauro y Chaleco son los interlocutores oficiales con el GCBA y manejan todos los negocios de la política en el barrio.

Gustavo Mola

¿Quiénes son los responsables políticos?

«La política en el barrio la hacemos nosotros», fue el grito de guerra con el que Mauro y Chaleco, la banda «oficial», copó la escuela donde se realizaba el Detectar. ¿A quiénes responden estos delincuentes y su «facción disidente»? La pelea de fondo es entre Gustavo Mola y Gabriel Salas, dos personajes que se están disputando el poder en Soldati. Ambos bancaron históricamente a Chaleco y a Mauro, pero ahora cada uno cuenta con su banda.

Gustavo Mola es un hombre del «Tano» Angelici. Ex gerente del Instituto de Vivienda de la Ciudad, aprovechó su paso por el organismo para armar cooperativas en muchos barrios populares de la Ciudad. En el último tiempo pasó por el Bingo de Ramallo y la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires. Con sólo googlear su nombre ya se puede elaborar un perfil de este histórico (y turbio) militante radical. Mola sonó (entre mucho ruido y operaciones) como uno de los candidatos de Angelici para disputarle las elecciones internas a Martín Lousteau en la UCR de Capital Federal. Junto con las cooperativas, de su paso por el IVC también se llevó una causa por estafar a vecinos, a quienes les habría quitado entre 8.000 y 31.000 pesos con la promesa de que iban a conseguir una vivienda.

Gabriel Salas es otro que no supera una googleada. «El ex puntero de Carlos Grosso ligado a la obra pública porteña, que acumula quejas de los contratistas», es el primer link que aparece en el buscador. Fue titular de la Unidad de Gestión e Intervención Social (UGIS) y maneja abundantes recursos. De trayectoria variopinta, siempre ligado al poder, Salas responde actualmente a la ministra de Desarrollo Social de CABA, María Migliore y al jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel. Vecinos y vecinas del barrio cuentan que hay videos de Salas que lo muestran repartiendo colchones entre las elecciones primarias y las generales de 2019. «Pintaron todo el complejo, le bajaban recursos como loco», agregan.

Gabriel Salas

La violencia política tuvo sus consecuencias. Mariano Acosta es la frontera: allí no entra nada que no sea Pro. «A punta de pistola vinieron a amenazarnos. Nos tiraron la mesita de volanteada y a una chica del Frente de Izquierda la cagaron a palos», comenta un vecino del barrio sobre los aprietes que sufrieron durante la campaña de 2019. «Fue en Mariano Acosta y Corrales. Antiguamente se distribuía una mesa por esquina: Pro, peronismo, izquierda y radicales. A nosotros y a los troskos nos sacaron a mafia. A los radicales los absorbieron, pero los radicales tradicionales no le pasan cabida», explica un histórico militante de Soldati.

¿Quiénes son la mano de obra?

Estos dos sujetos, Salas y Mola, son los que gestionan los recursos que mantienen a delincuentes como Chaleco, Mauro, Sarni y el Kechu. El Grito del Sur logró reconstruir la historia de algunos de estos personajes que operan como mano de obra del poder político a cambio de dinero o prebendas. Chaleco es el hermano de Mauro, que salió de prisión hace poco tiempo. Son ladrones históricos y picantes que mezclan el choreo a mano armada con su rol de punteros: espacios verdes, arreglos en los edificios, incluso hace un tiempo se transformaron en los encargados de «dar wifi al barrio». Delincuentes peligrosos manejando la interlocución entre el Gobierno de la Ciudad y las necesidades del barrio. Con los vecinos de rehenes.

La facción disidente, la banda de Sarni, está muy ligada a la barrabrava de Sacachispas. Sarni tiene nombre de delantero inglés: se llama Owen Aguilera y ostenta un largo prontuario que lo tuvo preso casi 5 años. Kechu es su primo, Leonardo Aguilera, y está preso desde los 17 años con entradas y salidas varias.

Otra versión que pudo recabar este medio, es que Chaleco y Mauro traicionaron y abandonaron al hermano de Kechu, el Pulga, quien ahora purga una cadena a perpetua por un crimen que habrían cometido los tres. Esta hipótesis plantea que, una vez en libertad, el Kechu quiso cobrarse venganza. Es probable que sea un aliciente más, pero lo que sucede en Soldati es una lucha sin cuartel por el poder territorial.

El vínculo entre la política y la delincuencia se cobró tres heridos en Soldati y la gravedad del enfrentamiento obligó a la suspensión del Detectar en la Escuela 18. Mientras tanto, punteros de baja estofa, ladrones a sueldo y operadores del Pro se disputan a los tiros los favores del poder y el control del territorio.

 

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