She Hulk: superheroína con serie propia no se nace, se llega a serlo

📺 Llegó a la pantalla chica la miniserie que tiene como protagonista a Jen Walters, la prima de Hulk. Pero ser superheroína con serie o película propia no fue, desde el comienzo, lo más habitual en Marvel.

Parafraseando a Simone de Beauvoir y su frase más repetida: No se nace superheroína con miniserie o película propia, (ni) se llega a serlo (tan fácilmente).

El jueves 18 Disney+ estrenó She Hulk: defensora de héroes (She-Hulk: Attorney at Law), con Tatiana Maslany (Orphan Black), una nueva miniserie de nueve episodios protagonizada por una superheroína de Marvel: una gigantesca mujer de dos metros de estatura, voluminosa y verde conocida como Giganta Jade o Hulka en algunas traducciones al castellano. La miniserie narra la historia de Jennifer Walters, una abogada especializada en casos legales que involucran a superhumanos. Es prima de Bruce Banner (Hulk) y deviene supermujer cuando, a raíz de un accidente automovilístico, se “contagia” de la sangre de su pariente, contaminada de rayos Gamma. Así nace la justiciera que es entrenada por su primo y controla mejor que él a su monstrua, al punto que puede decidir ser una She Hulk si la ocasión lo amerita. Y, al igual que en el cómic, es capaz de romper la cuarta pared (además de a unos cuantos villanos). 

Nacida, como el resto, de la historieta, tiene un largo recorrido como protagonista de videojuegos. La presentación de la serie agrega un dato a su caracterización: soltera.

Como es tradición, la miniserie está llena de guiños, referencias al Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y chistes: en el episodio 1, la broma gira alrededor de la presunta virginidad de Capitán América que es la “costilla” de Agente Carter, que salió de las películas que tienen como protagonista a Steve Rogers para la primera superheroína marveliana con papel estelar en la pantalla de TV.

Ser superheroína con serie o película propia no fue, desde el comienzo, lo más habitual en Marvel. Sí lo fue para la rival DC Comics: la Mujer Maravilla es la superheroína por excelencia que vio la luz en 1941. Tuvo su serie inolvidable en los 70, protagonizada por Lynda Carter, siendo tan inolvidable que a la empresa le costó llegar a la película con una actriz que la reemplace (fue en 2016 con Gal Gadot). La amazona Diana Prince no tiene un par varón superhéroe (la línea patriarcal), no hay Varón Maravilla, como sí ocurre con She Hulk, Lady Thor o Agent Carter. Todas ellas toman incluso los nombres “feminizados” del superhéroe varón protagonista.

Lynda Carter como la Mujer Maravilla.

La contraparte femenina

Sin embargo, en DC Comics tampoco se salvan de esta regla. Barbara Gordon, Batichica, la superheroína que DC decidió no pasar en pantalla grande, es la contraparte femenina de Batman. Superchica, prima de Superman. Gatúbela (Catwoman), la supervillana devenida antiheroína imbatible que ya figuraba en Batman, la serie blanco y negro en los ‘60. 

«Batgirl» estaba destinada a HBOMax, pero los directivos de la empresa decidieron dar de baja el proyecto, aunque estaba terminado. La protagonista era Leslie Grace con Michael Keaton como Batman.

Incluso la Bruja Escarlata (Marvel) resulta de la transformación de Wanda Vision, nacida Wanda Maximoff, y en la serie adopta el apellido de casada. Hay otras producciones protagonizadas por duplas hombre/mujer, que no necesariamente son pareja, como Hawkeye o Ant Man and The Wasp.

Black Widow o la X Women Dark Phoenix, las dos con película propia, son una excepción, pero ambos personajes fueron introducidos en películas previas en las que eran coequipers o personajes secundarios: la saga de Los Vengadores y X Men, respectivamente.

La primera película con superheroína de Marvel es Capitana Marvel, que adopta los colores de Capitán América: el rojo y el azul de la bandera de Estados Unidos, que también identifican a Superman y a la Mujer Maravilla. Ese juego de colores tiene correlación con un juego de palabras con el nombre: la heroína primero es nombrada Mar-Vel (como Kal-El, el nombre kriptoniano de Superman), y hay una sinonimia entre marvel/marvelous (maravilloso) y wonder/wonderful. Un juego intraducible al castellano donde se “bromea” con esa genealogía inevitable, que más tarde dará origen a una adolescente de 16 años pakistaní con serie: Ms. Marvel. Es la primera serie que incorpora a una protagonista musulmana, Kamala Kahn (que ya había debutado en Capitán América), ya que la gran mayoría de superheroínas son blancas, salvo muy contadas excepciones, como algunas mutantes de X Men como Storm (Tormenta), o América Chávez en Dr Strange. Las diferencias a las que Marvel apunta también incluyen el estreno, en 2023, de la serie Echo (la superheroína sorda latina Maya López, spin off de Hawkeye).

La pantalla chica

La primera con serie propia, Agente Carter, es Peggy Carter, una 99 (Super Agente 86) post Segunda Guerra, que guarda la foto de su amor, Capitán América, que recuerda la presunta culpa de su muerte (y la película protagonizada por él), algo que funciona como motor para la búsqueda de la justicia. Sus jefes y compañeros no creen en ella porque es mujer y la machirulean, hasta que sus méritos hacen que se la valore.

La segunda, Jessica Jones, abre agencia de detectives propia, lo que ubica la serie en un espacio entre géneros: policial y fantástico/maravilloso.

Hayley Atwell se puso en la piel de Peggy Carter.

Wanda Vision, una sitcom que transiciona del blanco y negro en el origen de las series al color, también juega con otras transiciones, cuando bromea sobre cierto intercambio de géneros entre la protagonista, Wanda Maximoff y su pareja, el superhéroe cyborg Vision, que se camufla en humano para mostrarse en sociedad. Ella no cocina porque él no come; es una maga que logra lo que toda ama de casa siempre soñó: hacer aparecer las cosas ya hechas, hacer volar objetos y depositarlos donde corresponde (la magia del orden, aunque no todo sale bien, y en eso radica también la comedia) y que remite a otra referente de la TV de los 60s: Hechicera. Así, el ama de casa transiciona a la categoría de superheroína y muta (en la pantalla grande) en villana: la Bruja Escarlata. 

She Hulk es verde y gigante, como su primo Hulk, como esa otra pareja de grandotes, Fiona y Shrek. Solo que ella es superalta, su figura hipersexualizada, y una corrección de Capitana Marvel, que se “deja llevar” por las emociones (un defecto que luego devendrá virtud): Jen domina su poder. Se controla. Se rescata sola (o no podría ejercer su profesión). En esta historia, en este recorte superheroico, con mujeres super empoderadas por la ficción, Control (Superagente 86) le va ganando a Kaos.

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