Efectivos de la policía de la ciudad ingresaron armados al colegio Mariano Acosta e interrumpieron una clase pública que docentes y alumnos realizaron durante la tarde de hoy en el marco de la lucha contra el ajuste del Gobierno en el sector. La directora del colegio, Raquel Papalardo, denunció que un efectivo de la comisaría séptima de la ciudad ingresó dentro del perímetro con su arma reglamentaria y que, ante el pedido de explicaciones de la autoridades del colegio, aseguró que actuaba bajo las órdenes de desalentar “una marcha”. La escena coincidió con la formación de un cordón de la federal muy cerca de la Escuela Itinirante y que fue interpretadopor los gremios como un nuevo hecho de hostigacimiento policial.
“Llegué a la escuela a las 10.30hs, vi a 4 policías en moto. Me acerco a preguntarles qué había pasado y después de responderme socarronamente me informan que fueron enviados por una marcha que se iba a realizar”, describió la escena Papalardo. La directora les informa que esto no era así, que los alumnos estaban autorizados a hacer una clase pública de las puertas del establecimiento para adentro. Los policías respondieron que si llegaban a salir a la calle ellos tendrían la obligación de cortarla. Finalmente, la clase pública que habían organizado lxs alumnxs se desarrolló con total normalidad y dentro de lo pactado. Pero alrededor de las 14.30 un nuevo policía ingresó al colegio, armado. Los docentes cuestionaron su ingreso con el arma reglamentaria y decidieron hacer las denuncias correspondientes.
Es importante entender que este evento no es un caso aislado. Día tras día hemos visto como la policía irrumpe en establecimientos educativos, comedores y marchas. No podemos decir que fue simplemente un operativo de la policía para garantizar la seguridad de una manifestación. En principio, dada la información brindaba por la directora de la casa de estudios, sólo iba a darse una medida dentro de la escuela que no implicaba ninguna manifestación; por eso es necesario ver esto, no como un caso fortuito sino como un capítulo más de persecución y amedrentamiento a las manifestaciones sociales. Hemos visto ya cómo ingresaron a la Universidad de Jujuy y se llevaron detenido –sin causa alguna- al presidente del centro de estudiantes, Joaquín Quispe. También, en el día de ayer, la carpa itinerante docente, acompañada por obreros se vio opacada por la decisión del macrismo de mandar un operativo policial. No es casual tampoco que en la Ciudad crezca el gasto para reprimir la protesta social. Parece ser que el pueblo organizado no es algo que el macrismo festeje.