Más de 3000 estudiantes reclamaron frente al Ministerio de Educación porteño para ponerle un freno a la reforma del plan de estudios propuesta por las autoridades de la cartera educativa.

Más de 40 centros de estudiantes marcharon por las calles porteñas contra la reforma denominada “Secundaria del Futuro”, que de no haber ningún cambio, se aplicaría a partir del año que viene en 16 escuelas porteñas como prueba piloto. Años atrás,también de forma inconsulta, el Gobierno de la Ciudad intentó aplicar la Nueva Escuela Secundaria de Calidad (NESC), denunciaron.

Nucleados en la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB), los y las estudiantes de distintos colegios vienen organizándose para frenar la reforma y abrir una mesa de diálogo entre estudiantes, docentes y las autoridades del Ministerio de Educación. El martes realizaron cortes simultáneos en distintos puntos de la Ciudad, calentando motores para la gran movilización desplegada ayer por la tarde que contó con la adhesión de centros de estudiantes terciarios y universitarios, y los gremios docentes UTE y ADEMYS, que también estuvieron participando de la jornada.

Horas antes de la movilización, dos colegios más se sumaron a las tomas llegando a un total de 11 establecimientos. Desde El Grito del Sur dialogamos con Maximiliano Suen, representante del Julio Cortázar, uno de los colegios que se sumó a la medida de fuerza, quien señaló que “(la “Secundaria del Futuro”) genera un retroceso educativo gigante”. “Lo que proponen no se adecúa a las realidades que vivimos dentro de los colegios, por lo que nosotros lo readaptamos y lo llamamos Secundaria Sin Futuro”, sentenció. Entre 10 y 15 colegios se sumarán a la medida entre esta semana y la próxima, según confirmó el joven a este medio. Por último, exclamó: “es el momento de tomar los colegios y darle un fuerte golpe al macrismo”.

La comunidad educativa también denuncia una “fuerte” persecución policial, que tuvo como correlato los episodios ocurridos hace apenas unos meses en el Mariano Acosta y la Técnica 27 con la policía hostigando a activistas de los centros de estudiantes. Ahora las fuerzas de seguridad permanecen vigilando las escuelas que se encuentran realizando medidas de fuerza. En muchos de los colegios tomados -como es el caso del Liceo 9, el Antonio Devoto, el Rogelio Yrurtia y la escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano-, se ha denunciado que la policía fotografía a los menores que entran y salen de las escuelas y que en algunas oportunidades han ingresado de manera “ilegal” a las instituciones. Incluso en las puertas del Julio Cortázar, poco antes de partir rumbo a la movilización, fuerzas de seguridad se acercaron a preguntar “quiénes son los cabecillas”.

Sofía Romero, representante del Normal 1, cuenta que en el horario del Liceo 4, colegio con el que comparten el edificio, llegó una amenaza de bomba, hecho que no ocurría desde hace un buen tiempo y que entendieron como una maniobra para desarticular la protesta.

Otro de los colegios que se acopló a la medida fue el Carlos Pellegrini, al que en principio no le afectaría la disposición ministerial por ser un colegio preuniversitario dependiente de la Universidad de Buenos Aires. “Se trata de un ataque directo a la educación pública”, apuntó Victoria Camino, secretaria general del Centro de Estudiantes, justificando los motivos por los que decidieron acompañar el reclamo.

Ni las autoridades ni sus asesores se habrían comunicado con las escuelas para tratar de resolver el conflicto, bajo el argumento de que -hasta el momento- se trata de un boceto y que la reforma aún no está cerrada por completo. Éste es otro de los puntos de tensión en que chocan las autoridades gubernamentales con estudiantes y docentes.