La cumbre de la OMC y el intento de aprobar en Diputados la reforma previsional desencadenaron una de las semanas más calientes desde que Mauricio Macri llegó a la presidencia. Protestas callejeras, represión desenfrenada y discursos encendidos en el Congreso dejan como saldo una conflictividad social que crece a pasos acelerados.

El gobierno nacional eligió el camino de avanzar con un paquete de leyes y de acuerdos internacionales que dieron lugar a un cierre de año más que agitado. Esta semana se realizaron en Buenos Aires la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el intento de aprobar en la Cámara de Diputados la polémica reforma previsional, que estima a partir de un nuevo cálculo en los haberes jubilatorios reducir la suma destinada a este sector de la población en unos 100 mil millones de pesos.

La presencia de los principales ministros de 164 países durante tres días resultó en una falta de acuerdo entre aquellos países que pregonan el proteccionismo -entre ellos Estados Unidos- y aquellos que buscan el multilateralismo. Argentina está por la segunda vía y busca avanzar en las negociaciones por un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), cuestión que quedó frustrada luego de que no se arribara siquiera a un documento final consensuado entre los ministros. Durante esas jornadas, diferentes sectores políticos y sociales protestaron contra la realización del encuentro y la posible firma del tratado de libre comercio que busca acelerar el presidente Mauricio Macri. Allí hubo represión de las fuerzas de seguridad y fueron detenidos seis manifestantes.

Por otra parte, ayer se vivió uno de los días más agitados desde que Mauricio Macri se calzó la banda presidencial dos años atrás. Con el antecedente de la represión del miércoles, las fuerzas de seguridad desplegaron un inmenso operativo con vallas en las inmediaciones del Congreso para impedir disturbios frente al tratamiento de la reforma previsional, cuya aplicación tendría drásticas consecuencias sobre jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Mientras en Diputados la oposición decidía retirarse del recinto tras el intento oficial de alcanzar quórum con la presencia de un “diputrucho”, la Gendarmería, la Policía Federal y la Policía de la Ciudad reprimían con carros hidrantes, balas de goma y gases lacrimógenos a militantes de diferentes organizaciones populares.

A partir de allí se desató una cacería policial que tiene un saldo de más de 50 personas que continúan detenidas, según denunciaron organismos de derechos humanos en una conferencia de prensa realizada este mediodía en repudio a la represión que sufrieron legisladores, manifestantes y periodistas en la marcha contra la reforma previsional. Allí cuestionaron la “ausencia del Estado de Derecho” y fue el ex Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien cerró el encuentro con un pedido: “lo importante es la unidad en la diversidad. Está en riesgo la soberanía del país”.