Opinión

Formación docente: ¿la nueva víctima?

El proyecto de ley por el cual el gobierno de la Ciudad pretende unificar a los 29 institutos de formación docente en una sola universidad ha generado el contundente rechazo de la comunidad educativa, que se encuentra en asamblea permanente y se movilizó en las últimas semanas. A continuación, una mirada sobre el tema que se contrapone a la pretensión oficial.

 

Por Marina De Biase

Una vez más, la educación pública se encuentra en estado de alerta. En esta oportunidad, la formación docente asiste obligada como principal víctima del ataque sistemático que Cambiemos realiza contra los sectores públicos en la ciudad de Buenos Aires, desde hace ya 10 años.

El 22 de noviembre, mientras nos encontrábamos cursando la última semana de clases, nos enteramos del lanzamiento de un proyecto de ley -a través del diario Clarín- para crear una universidad docente que unifique a los 29 Institutos de Formación Docente. En el proyecto de ley el gobierno esgrime que la creación de una universidad y la desaparición de los Institutos de Formación Docente contribuirían a la jerarquización de la profesión y resolverían el problema de la escasez de docentes.

AMBAS IDEAS SON FALSAS POR DIVERSAS RAZONES:

  • Los actuales Institutos de Formación Docente son sumamente valorados y reconocidos por la comunidad educativa, tienen una amplísima trayectoria de décadas y han atravesado un proceso de jerarquización, ampliación y enriquecimiento de sus propuestas formadoras.
  • La palabra “universidad” impacta en el imaginario social con un halo de superioridad, pero una Universidad no es la única posibilidad de formación valiosa para el desempeño de las prácticas docentes. Mucho menos es la vía exclusiva para resolver el problema de la escasez, si se transforma en la única opción. Si la cantidad de egresados de los Institutos Superiores de Formación Docente es insuficiente para resolver la demanda de las escuelas de la ciudad de Buenos Aires, esto se debe fundamentalmente al deterioro de las condiciones de trabajo que genera la gestión actual de la jurisdicción.

Por otra parte, los funcionarios del gobierno de la Ciudad afirman que han puesto en práctica una serie de mecanismos de participación y consulta a diversos integrantes de los Institutos formadores a través de reuniones institucionales con rectores de los Normales, regentes y coordinadores de los Profesorados y representantes de los estudiantes. Es fundamental aclarar que en ninguna de esas reuniones se informó acerca del proyecto que se pretende ahora convertir en ley para refundar la manera de abordar la formación de los docentes y del cual nos enteramos a través de los medios de comunicación.

Frente al desmantelamiento, la comunidad educativa se organiza: en las últimas semanas se realizaron movilizaciones, paros y la reunión de 21 rectores en el Joaquín V. González, donde la asistencia fue masiva y se expresó un enérgico repudio. Muchos profesorados se encuentran en estado de alerta, con asambleas permanentes.